Congreso a modo: El Cablebús en Puebla y su opacidad

  • Eduardo Mauricio Libreros López
Se asumió con ingenuidad que el megaproyecto sería asimilado por la opinión pública

La reciente comparecencia del Coordinador de Gabinete ante el Congreso del Estado de Puebla evidencia la sustitución del rigor de la ingeniería de transporte por la vieja retórica del arropamiento político, validando un megaproyecto carente de sustento y desconectado de la demanda real de movilidad.

A lo largo del debate público reciente en el estado de Puebla, se ha insistido con vehemencia en el grave error de planificación que representa la implementación de un sistema de transporte por cable aéreo —mediática y políticamente denominado "Cablebús"— como el eje estructurador de la movilidad metropolitana.

El seguimiento puntual a esta propuesta, impulsada de forma prioritaria por el gobierno en turno y abanderada por el coordinador del gabinete estatal, alcanzó un punto de inflexión durante su reciente comparecencia ante los legisladores del Congreso del Estado.

En dicho recinto, lejos de presenciar un ejercicio democrático de rendición de cuentas o un debate técnico de altura, se asistió a la reactivación de las más añejas prácticas de la cultura política mexicana. Bajo la clásica fórmula del "arropamiento" al funcionario, los llamados representantes populares claudicaron a su facultad fiscalizadora.

El protocolo de la sesión consistió en omitir los cuestionamientos de fondo sobre el proyecto que motivaba la comparecencia, aplaudir de forma unánime el discurso oficial y culminar con la tradicional fotografía de bloque destinada a escenificar una cohesión partidista monolítica.

Este despliegue escenográfico tiene un objetivo unívoco: blindar políticamente la construcción de la que se pretende sea la obra insignia del sexenio en el municipio de Puebla, a pesar de que la comunidad académica y los especialistas en urbanismo ya han demostrado cuantitativamente su ineficacia para las necesidades de las matrices de esta metrópoli.

La sesión legislativa no tuvo como fin la exposición de un proyecto ejecutivo con un sustento técnico incuestionable. Se trató de un mitin de legitimación frente a las voces disidentes. En una simplificación analítica predecible, los promotores de la obra han optado por partidizar la resistencia técnica, achacando de manera exclusiva a la "derecha" y a la oposición política el natural rechazo ciudadano que genera una obra impuesta y carente de claridad.

Durante la comparecencia se recurrió a los lugares comunes de la retórica del desarrollo: se habló de las supuestas bondades del sistema, de la "modernización" de la capital y de una presunta solución viable a las severas crisis de movilidad que padecen diariamente los habitantes de la zona conurbada. Sin embargo, la constante en el discurso oficial sigue siendo la opacidad documental.

Hasta la fecha, los estudios de origen-destino, las modelaciones de asignación de viajes y las evaluaciones socioeconómicas de costo-beneficio que normativamente deben sustentar el proyecto no han sido integrados al dominio público. Ante las críticas, el funcionariado se limita a asegurar verbalmente la existencia de los folios y análisis, pero elude sistemáticamente su exhibición y su correspondiente auditoría técnica por entes independientes.

Es imperativo recordar que el trazo y el derrotero inicial de este sistema de cable ya habían sido presentados con antelación, adoleciendo del mismo vicio de origen: una completa ausencia de justificación desde la ingeniería de tránsito, sostenida únicamente por la declaración voluntariosa de los encargados del proyecto. Desde la óptica gubernamental, se asumió con ingenuidad que el megaproyecto sería asimilado por la opinión pública sin mayores resistencias técnicos o sociales.

No obstante, ante el embate y el cuestionamiento fundado de especialistas, académicos y activistas urbanos, las autoridades se han visto forzadas a replegarse formalmente, recurriendo a una estrategia reactiva de comunicación: extraer de forma tardía —como si de un acto de magia de chistera se tratase— supuestos lineamientos técnicos que, en la práctica, siguen ocultos a los ojos de la ciudadanía y de los especialistas que exigen una planificación de transporte científica, transparente y verdaderamente orientada a resolver las densidades de demanda de la planicie poblana.

Referencias:
Congreso del Estado de Puebla. (2026). Diario de los Debates: Comparecencia del Coordinador del Gabinete del Ejecutivo Estatal ante la Comisión de Movilidad y Transporte. Honorable Congreso del Estado de Puebla, L_XII_ Legislatura.
Gobierno del Estado de Puebla. (2026). Plan de Movilidad Urbana Sustentable de la Zona Metropolitana de Puebla: Perspectivas y Proyectos Estratégicos. Secretaría de Movilidad y Transporte.
Ley General de Movilidad y Seguridad Vial. (2022). Diario Oficial de la Federación. 17 de mayo de 2022. México.

 

Los invito a ver los videos de 30 segundos para conocer las señales, las leyes y reglamentos de tránsito (municipal, estatal y federal) con base en un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora, académico del ICGDE de la BUAP, con su personaje Rommyn Ciudadano. Los encontrarán en estas direcciones:

https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-xwOBe7NUwB2SL9SfCf0gi
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-SKW-DVP5V7hgdzkcLYqx1

En X: #romynciudadano

 

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Eduardo Mauricio Libreros López

Ingeniero civil y docente; maestro en Ingeniería de Tránsito y Transporte. Investigador, especialista en infraestructura, operación y educación vial. Miembro fundador de Enclave 8 A.C