¿Puebla de Zaragoza?

  • Nelson Loranca y Campos
Este trabajo pone en duda el mito del héroe, al revelar el desprecio de Zaragoza por Puebla

“Un noble espíritu agrandece (sic) al hombre más pequeño”.
Jeremías Springfield

En el episodio “Lisa la iconoclasta”, Lisa Simpson inicia una investigación que pone en duda la versión oficial sobre Jeremías Springfield, el fundador de la ciudad. Mientras la historia lo presenta como un héroe intrépido que domó un búfalo salvaje y pronunció una frase inspiradora, la protagonista descubre que el animal ya estaba domesticado y que Jeremías no fue un patriota, sino un pirata violento con antecedentes oscuros, incluyendo un intento de asesinar a George Washington.

Aunque enfrenta resistencia por parte de las autoridades y la comunidad, que prefieren mantener el mito fundacional, Lisa insiste en que se trata de una verdad incómoda mezclada con ficción.

Su investigación abre un debate sobre la importancia de revisar críticamente la historia y enfrentar los hechos, aunque contradigan las versiones populares.

Promt:Jeremias Spinfield monta un búfalo, primer plano, blanco y negro, creada con Sora.

La Constitución Federal de 1824 crea el Estado de Coahuila y Texas, hasta que, en el año de 1830, se separaron para constituir unidades independientes. Precisamente, en el Estado de Coahuila y Texas, el 24 de marzo de 1829, nació Ignacio Zaragoza Seguín, en el poblado de Espíritu Santo, hoy Goliad.

Cuando cumplía diecisiete años, el joven Zaragoza, se da de alta como cadete en el Regimiento de Húsares, el 23 de octubre de 1846.

En 1853 ingresó al Ejército Federal, iniciando su destacada carrera; ya con el grado de capitán, emprendió su primera campaña en Tamaulipas. Con una sobresaliente actuación en la Guerra de Reforma, el 13 de abril de 1861, el presidente Juárez lo designa Ministro de Guerra.

En ese periodo, el gobierno mexicano tiene noticia de los acuerdos de la Convención de Londres y del posible desembarco de una expedición hispano–británica–francesa, para contrarrestar la invasión, organizó el 23 de noviembre de 1861 el Cuerpo del Ejército de Oriente, con 10,000 hombres, al mando del general José López Uraga.

Con la latente amenaza de la invasión, el gobierno concede una amnistía el primero de diciembre de 1861 a los conservadores, invitándolos a combatir al enemigo extranjero, ofreciendo reconocer sus grados militares.

Ante estos hechos, el Ministro de Guerra presenta al presidente Juárez su renuncia y le pide le permita incorporarse con mando secundario al Ejército de Oriente. Aceptada la petición Zaragoza dejó el Ministerio.

El 6 de febrero de 1862 fue nombrado general en Jefe del Ejército de Oriente, dedicándose a preparar a las fuerzas a su mando, consciente de que la iniciación de hostilidades era inminente.

Batalla en cerro, cinco de mayo, primer plano, creada con Midjourney, mayo de 2025.

Casi un mes después, el cinco de mayo de 1862, el general Zaragoza envía diversos telegramas al Ministro de Guerra, reproducimos dos de ellos:

Puebla, mayo de 1862
Telegrama recibido en México a las 5 y 15 minutos de la tarde.
Excmo. Señor Ministro de Guerra:

Sobre el campo a las dos y media
Dos horas y media nos hemos batido. El enemigo ha arrojado multitud de granadas. Sus columnas sobre el cerro de Loreto y Guadalupe han sido rechazadas y seguramente atacó con 4000 hombres. Todo su impulso fue sobre el cerro. En este momento se retiran las columnas y nuestras fuerzas avanzan sobre ellas. Comienza un fuerte aguacero.

Ignacio Zaragoza

Puebla, mayo 5 de 1862
Telegrama recibido en México a las … y minutos de la tarde-
Excmo. Señor Ministro de Guerra:

A las cuatro de la tarde comenzó su retirada el enemigo y en este momento la acaban de emprender. Toda su fuerza, como es natural la llevan a retaguardia en sus trenes. Mil quinientos caballos que he podido reunir, los mandé ayer para tomarles la retaguardia; para esta hora estarán en Amozoc.
(Ignacio) Zaragoza

En un telegrama posterior, el general Zaragoza informa al Ministro de Guerra, que las armas del Supremo Gobierno se habían cubierto de gloria.

Promt: Batalla del cinco de mayo, creada con Sora, mayo de 2025.

Unos meses después de haber tenido el gran triunfo ante los franceses, en septiembre de 1862, cuando la República se encontraba preparándose para sufrir una nueva embestida de los invasores franceses y sus aliados mexicanos, tuvo lugar el fallecimiento del artífice de la victoria alcanzada a las afueras de la ciudad de Puebla el 5 de mayo de 1862, Zaragoza había caído víctima del tifo.

El 11 de septiembre de 1862, el presidente Juárez emite un Decreto en el que, entre otros puntos, determina que, desde la publicación de este, la ciudad de Puebla llevará el nombre de Puebla de Zaragoza.

Pero el fin de este trabajo no es mostrar ni la valentía, ni la biografía, ni los hechos acaecidos el 5 de mayo de 1862, sino la manera en que el general Zaragoza se expresaba de la ciudad y de los poblanos.

En un telegrama del general Zaragoza el 7 de mayo de 1862, dirigido al ministro de Guerra, Miguel Blanco Múzquiz, dice que tendrá cuidado en su actuar para evitar “noticias falsas y alarmas que en la traidora cuanto egoísta Puebla circulan. Esta ciudad no tiene remedio.”

El 9 de mayo de 1862 envía Zaragoza un telegrama al Ministro de Guerra, general Miguel Blanco en el que refiere: “…esta gente es mala en lo general y sobre todo muy indolente y egoísta… Qué bueno sería quemar a Puebla.

Está de luto por el acontecimiento del día 5. Esto es triste decirlo, pero es una realidad lamentable…”.

Otro fragmento en una misiva que envía Zaragoza al presidente Benito Juárez reza:

“Sr. Presidente don Benito Juárez.
México.

Apreciable señor y amigo:

“…No me parece por demás advertir a usted que por este rumbo existen gruesas partidas de reaccionarios y que el orgullo francés ha sido herido profundamente y, por lo mismo, importa mucho que esta ciudad execrable, que no he incendiado porque existen en ella criaturas inocentes, quede de pronto bien resguardada y que se mande fortificar en regla, sin pérdida de tiempo y sin omitir gastos, para que no nos volvamos a ver en otro caso tan difícil como el que acabamos de pasar…”.

Sería necesario profundizar en las razones que llevaron al general Zaragoza a expresarse de esa manera, con el fin de evaluar si corresponde reconsiderar, una vez más, el cambio de nombre de la ciudad, o acaso entender, que los mitos no necesitan ser ciertos para funcionar. Su fuerza no está en los hechos comprobables, sino en lo que hacen sentir, en cómo unen a una comunidad. Lisa Simpson lo descubre justo antes de romper la ilusión: el mito de Jeremías, aunque falso, tenía un propósito.

 


 

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Nelson Loranca y Campos

Licenciado en Derecho por la IBERO Puebla, maestro en Derecho (USAM) y doctor en Derecho en Ciencias Penales y Juicios Orales (USA). Magistrado Federal por el 28 Circuito. Es académico y columnista.