Vamos por partes…
- Alejandra Fonseca
Vamos por partes. La identidad de género (quién eres) y la orientación sexual (quién te atrae) son dos conceptos distintos e independientes que se refieren a la diversidad sexual humana.
La identidad de género se describe quién eres, cómo te sientes y cómo te identificas tú a ti mismo o misma, en términos de género (hombre o mujer) y cómo te relacionas con el mundo: es una percepción interna y personal que puede no coincidir con el sexo biológico asignado al nacer (hombre o mujer); es decir puede que hayas nacido mujer biológica, pero te sientas hombre o a la inversa, que hayas nacido hombre biológico y te sientes mujer, o no te sientas identificado como hombre ni como mujer; sino genderqueer y no binaria, entre otros.
Por el otro lado está la orientación sexual que se refiere a hacia quién sentimos atracción romántica, emocional y sexual. La orientación sexual no tiene que ver con la identidad de género, sino con las personas por las que nos sentimos atraídos. Algunas orientaciones sexuales comunes son: heterosexual (atracción hacia personas del sexo opuesto), homosexual (atracción por personas del mismo sexo) y bisexual (atracción por ambos sexos).
La orientación sexual puede ser hombre, mujer, heterosexual, homosexual o bisexual; tiene que ver en cómo nos relacionamos con los otros, con el mundo exterior, quién nos atrae; y la identidad de género es cómo te relacionas contigo mismo, si te siente hombre, mujer, no binaria o fluctuar de uno a otro. Es importante hacer hincapié en la diferencia entre ser no-binaria, es decir que no me identifico como hombre ni como mujer, y otra cosa es ser bisexual, que puedo sentir atracción por ambos sexos.
Ambos conceptos, identidad de género (quién eres) y la orientación sexual (quién te atrae), son independientes y forman parte de la diversidad humana.
Otro aspecto interesante que enmaraña la condición humana en referencia a la sexualidad: Biológicamente sólo las mujeres podemos embarazarnos de un hombre biológico y tener un hijo o hija. Afectivamente, hombres y mujeres podemos, y en ocasiones debemos, hacer frente a ser papá y mamá a la vez, por la ausencia del padre o la madre. El instinto de madre, -respuesta natural y biológica relacionadas con el embarazo y el parto que las mujeres tenemos para prepararnos a atender a nuestros recién nacidos-, a muchas mujeres biológicas no les nace y no tienen obligación de sentirlo ni de ser madres biológicas. También existe el instinto paterno, respuesta natural y biológica que algunos padres experimentan hacia sus hijos al sentir un fuerte vínculo emocional y deseo de proteger y cuidarlos.
Muchos hombres biológicos de preferencia homosexual tienen un fuerte instinto maternal, sin que tengan hijos biológicos. Mujeres de preferencia homosexual, -la parte más femenina de la relación- tiene un instinto maternal fuerte, y su pareja menos femenina, lo siente sin ser la madre biológica. Las personas con preferencia bisexual, hasta donde conozco, no tienen apego a querer tener hijos, y cuando los tienen no desarrollan un instinto materno o paterno fuerte.
En referencia a las personas cuya identidad de género es no-binaria, estoy perdida. Esta denominación es muy novedosa; conozco a adolescentes de ambos sexos que se han declarado no-binarias, por lo que es muy temprano para observar si, al procrear otro ser humano, desarrollan un instinto materno, paterno o ninguno.
Hasta aquí llego.
Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta.
