AMLO y la 4T: ¿Feministas?

  • Daniela Ruiz Vélez
El presidente dice que la 4T es feminista, pero la violencia y la desigualdad de género lo desmiente

El presidente López Obrador sostiene que la 4T es “feminista”, sin embargo, las acciones de su gobierno han fracasado en atender la crisis de violencia contra las mujeres y niñas, y en avanzar hacia la consecución del Objetivo 5 de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030: la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres.

En noviembre de 2019, AMLO firmó el Acuerdo por la Igualdad que consta de seis objetivos para otorgar “especial atención a las mujeres, adolescentes y niñas, quienes a lo largo de la historia de México y a escala mundial se han enfrentado a mayores desventajas en el desarrollo”. El cuarto objetivo, por ejemplo, busca que “las familias y centros de trabajo compartan los trabajos de cuidado y las mujeres tengan más tiempo propio”, no obstante, la puesta en práctica del acuerdo ha dejado mucho que desear para las mexicanas pues los programas para las mujeres han sufrido recortes de presupuesto y otros incluso han desaparecido.

Encima, las mujeres y las niñas viven en un contexto de violencia e inseguridad en el que violentar, desaparecer y/o matar a una niña/mujer pocas veces tiene consecuencias legales: en México, en promedio diez mujeres son asesinadas al día y siete de cada diez han experimentado al menos una situación de violencia a lo largo de su vida (ONU Mujeres, 2023). Se estima que anualmente más de 3,000 mujeres, niñas y adolescentes son asesinadas en el país, pero sólo un 24% de esa cifra se contabiliza como feminicidio; la tasa de impunidad supera el 95% y apenas una de cada diez víctimas denuncia a su agresor por miedo y falta de confianza en las autoridades (Barragán, 2023).

En este contexto es insólito que el presidente afirme, como lo hizo en la ceremonia conmemorativa del 8M el año pasado, que “ya la Cuarta Transformación es feminista, ya eso se logró. Fue una lucha de muchos años de las mujeres y del movimiento democrático…”, cuando su gobierno ha hecho muy poco por mejorar la calidad de vida de las mexicanas. En palabras de Barragán (2023), las organizaciones feministas y de la sociedad civil han señalado que gran parte del problema es que ni las fiscalías ni los tribunales cuentan con el conocimiento para investigar y juzgar con perspectiva de género, pero también es resultado de la falta de voluntad a la hora de desarrollar políticas públicas y asignar recursos en el presupuesto.

Al respecto de este último punto, como mencioné anteriormente, la administración de López Obrador se ha encargado de reducir el presupuesto para buena parte de los programas dirigidos a las mujeres y ha desaparecido otros como el de Guarderías y Escuelas de Tiempo Completo, los cuales eran claves para el Sistema Nacional de Cuidados (Animal Político, 2023). 

En lo que refiere a los recortes presupuestales, la organización Mexicanos contra la C]orrupción y la Impunidad (Gómez, 2022), realizó un análisis sobre los recursos etiquetados en 2023 para el Anexo 13 (Erogaciones para la Igualdad entre Mujeres y Hombres) y obtuvo hallazgos muy interesantes: en primer lugar se desmintió la premisa de que ese año se destinarían recursos sin precedentes para combatir las desigualdades de género, pues resulta que de los 97 programas presupuestarios que se incluyeron, sólo 13 estaban enfocados explícitamente a políticas en favor de la equidad de género. Lo que significa que 87% de los programas para atender a las mujeres no eran específicos para ellas.

Acciones de este tipo han sido empleadas por este gobierno para aparentar que existe una agenda de género, pero al revisar las propuestas a detalle es claro que avanzar en este tema no es una prioridad para las autoridades.  De hecho, Mariana Campos, coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa, señaló que el alza de recursos que presumió el gobierno (de 128 mil millones en 2021 a 233 mil en 2022) realmente estaba concentrado en programas que no tienen perspectiva de género, como el de pensión para adultos mayores (Animal Político, 2013), mismo que es uno de los programas estrella del presidente.

Lo anterior no significa que las políticas públicas de adultos mayores sean menos importantes, pero lo que quiero resaltar es la poca atención que están recibiendo las mujeres y las niñas en la 4T.  Por ejemplo, en materia de cuidados infantiles, un aspecto crucial para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres, programas esenciales como las guarderías del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños Hijos de Madres Trabajadoras (PABNNHMT), han tenido en los últimos años una disminución presupuestal considerable: entre 2018 y 2019 el presupuesto se redujo en poco más de 50% y aunque para 2023 la disminución frente a la de 2022 fue sólo del 4.5%  en términos porcentuales, el presupuesto de ese año fue menos de la mitad de lo que era en 2017 y 2018 (Gómez, 2022).

Un último ejemplo de la pésima distribución que tuvo este presupuesto para la “igualdad” y que me parece ilustra en gran medida las prioridades del presidente es que, el programa de “Fertilizantes” obtuvo un presupuesto 8.7 veces superior que el Programa de Apoyo Para Refugios Especializados para Mujeres Víctimas de Violencia de Género, sus Hijas e Hijos (Gómez, 2022). Al final, como bien enfatiza Renata Gómez (2022), autora de la investigación: esta administración gasta más en fertilizantes que en atender a las víctimas de violencia de género. Lo anterior, a pesar del hecho de que en este gobierno entre diciembre de 2018 y enero de 2023, 15 mil 824 mujeres han sido asesinadas, según  datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad (Animal Político, 2023).

Si relacionamos la ausencia de políticas públicas adecuadas y de los recursos para implementarlas en el país con el ODS de garantizar la igualdad de género y el empoderamiento femenino (de la Agenda 2030) veremos que, en efecto, a nivel mundial uno de los mayores obstáculos para lograr en 2030 dicha igualdad es la alarmante falta de financiamiento en las medidas destinadas a alcanzarla y que alcanza un déficit anual de 360,000 millones de dólares. Además, según estimaciones recientes, 75 por ciento de los países en 2025 mantendrán los recortes en el gasto público debido a los conflictos y al alza de precios en los combustibles y alimentos. La cuestión es que dicha reducción afecta negativamente a las mujeres puesto que ésta se ve reflejada en los servicios públicos, las políticas de cuidados y la protección social (ONU Mujeres, 2024).

Es lamentable que las acciones del gobierno mexicano contribuyan a sumarle al déficit mundial de falta de financiamiento a políticas para a alcanzar la igualdad sustantiva, en lugar de ser un ejemplo para motivar a otros países a avanzar a través de políticas públicas bien diseñadas e implementadas: “invertir en políticas para avanzar la igualdad de género es un imperativo desde la perspectiva de derechos humanos y la piedra angular para crear sociedades inclusivas” (ONU Mujeres, 2024).

Asimismo, considero que López Obrador dejará una deuda con todas las mujeres, adolescentes y niñas mexicanas al haber hecho muy poco, si no es que nada, por cambiar la cultura misógina y machista que existe en el país y que es en buena medida una explicación de los altos niveles de violencia e inseguridad que se observan en México.

Son más bien a todas las organizaciones y colectivos feministas, así como a la sociedad civil a las que hay que reconocerles y agradecerles el trabajo que han hecho tanto para visibilizar la violencia y las desigualdades que enfrentan las mujeres, como para tratar de impulsar la perspectiva de género y la modificación de la cultura patriarcal.

Este 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer y sé que muchas de nosotras saldremos a marchar y a exigir que se garanticen nuestros derechos, pero también a pedirle cuentas a nuestros gobiernos sobre los temas pendientes. Sin duda, el camino por recorrer es largo y más en un contexto tan complejo e inseguro como el que se vive en México, pero por eso mismo quedarse calladas y a la espera de que se avance en la implementación de una agenda de género real, ya no es una opción.

#8M

 

 

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Daniela Ruiz Vélez

Es egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Trabajó en el Center for Immigrant and Refugee Accompaniment (CIRA) en Loyola University en Chicago. Sus áreas de interés son: la relación bilateral entre México y Estados Unidos, y la política exterior de EE. UU.