En riesgo la democracia en México: Foro BeLatin

  • Daniela Ruiz Vélez
El foro impulsó el debate sobre los actuales retos políticos, económicos y legales

Tuve la oportunidad de participar en el Foro BeLatin que se realiza gracias al esfuerzo de distintas universidades que están dentro de las mejores del continente y  que se llevó a cabo el 1 y 2 de febrero en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Hay mucho que rescatar de este foro, pero quiero resaltar dos cuestiones que me parecen fundamentales: el peligro generalizado que enfrentan las democracias en el mundo incluida la mexicana, y la necesidad de que los jóvenes mexicanos reaccionen frente a esos riesgos.

La máxima casa de estudios del país fue la anfitriona de este encuentro, que se celebró por primera vez en México y cuyo fin, además de promover la cooperación interinstitucional, fue contribuir a la generación de ideas que impulsen la construcción de condiciones de vida más dignas para las personas, a través del diálogo sobre "Perspectiva política, económica y legal: México y América Latina 2024 y 2025" que fue el que orientó a los cuatro paneles que se presentaron.

Algunas de las instituciones educativas que forman parte de BeLatin son la Universidad de Berkeley;  la Universidad Autónoma de Chile;  The Paul University College of Law; la Universidad Externado de Colombia; el Instituto Tecnológico Autónomo de México y  el CIDE.

La principal preocupación que externaron los panelistas es el malestar cada vez más notable que agobia a las democracias en el mundo, pero en particular a las de la región latinoamericana en la que la crisis democrática está ocasionando el desmantelamiento de instituciones, cuya construcción ha llevado décadas y que, finalmente, son el pilar para garantizar el Estado de derecho y, por ende, la viabilidad democrática.  Las tendencias de los últimos años tanto en México como en otros países muestran que esas instituciones están siendo socavadas por la concentración del poder en el Ejecutivo y la hiperpersonificación de la política.

En el caso mexicano, la abogada Ana Laura Magaloni comentó que “en 1994 había una gran ilusión por consolidar una transición a la democracia y por pensar cuáles eran las instituciones que requería México para afianzar dos cosas: un nuevo modelo económico basado en libre mercado y sus instituciones democráticas”. En síntesis, se pensaba que la cuestión era “llegar a la democracia” y que ya ahí no habría vuelta atrás. Sin embargo, hoy en nuestro país y en el mundo la discusión gira en torno a las interrogantes de ¿qué pasó con esa idea? y ¿por qué los regímenes democráticos no han funcionado como se esperaba?

Si bien en la práctica los sistemas democráticos latinoamericanos no han sido la solución definitiva a los complejos problemas estructurales que enfrentan, como por ejemplo, la corrupción, la impunidad y la gravísima desigualdad social, no es ninguna sorpresa que la teoría difiera de la realidad. Hay que reconocer que la consolidación de las instituciones es un proceso que sigue en pie y que para clasificar a las democracias de América Latina como “plenas” aún queda mucho trabajo por hacer y más cuando en el contexto político actual existe una clara intención de revertir el avance democrático de las últimas décadas.

Me limito a exponer la situación en México y enfatizo que, hablando desde la perspectiva de los jóvenes, creo que una gran parte de nosotros no está dimensionando los riesgos que enfrenta el país en términos de regresión autoritaria. Reseñaré algunos de los puntos más relevantes que se tocaron al respecto.

El director de la Facultad de Derecho de la UNAM, Raúl Contreras, señaló que actualmente los asuntos electorales son el tópico que más preocupa a los países, mientras que  Magaloni  sostuvo que “no sólo se trata de gobernar a través de las urnas -eso es fundamental- también se trata de gobernar conforme a la ley y la Constitución”.  Cuando los funcionarios públicos gobiernan ya sea para que ellos mismos o su partido sigan en el poder, las políticas públicas dejan de ser programas pensados y diseñados para resolver problemas públicos y se convierten en mecanismos ineficientes usados exclusivamente para fines electorales.

Retomo el tema de la concentración de poder en el Ejecutivo y de la hiperpersonificación de la política para explicar la amenaza que enfrenta el Poder Judicial en México como consecuencia de una de las iniciativas de reforma que el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó el pasado 5 de febrero y, por consiguiente, la importancia que tendrán los resultados de las elecciones legislativas de la próxima contienda electoral. Hecho que, por cierto, la mayoría de las y los panelistas resaltó durante sus intervenciones.

La reforma judicial de AMLO propone una elección popular para elegir a 1644 jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial de la Federación (PJF), y además plantea eliminar la capacidad para otorgar suspensiones de normas generales a través de mecanismos como acciones de inconstitucionalidad y controversias constitucionales. El objetivo es incorporar en la Constitución mecanismos democráticos que permitan a la ciudadanía participar activamente en los procesos de elección de las y los integrantes de dicho poder (Maza, 2024).

Al respecto, Lorenzo Córdova, quien fue presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), comentó que varios de los desafíos que enfrenta el PJF son muy semejantes a los que están viviendo los órganos electorales, entendidos ambos como parte de esas instituciones fundamentales en los sistemas de democráticos que limitan el poder. Añadió que en el último lustro ha habido un constante hostigamiento a estos órganos, en otras palabras, los poderes ejecutivos se han convertido en un problema para su correcta funcionalidad.

El expresidente del INE identifica cinco planos en los que está ocurriendo ese acoso a los órganos de control: el narrativo por medio del cual se les descalifica; el del hostigamiento personalizado a sus titulares; el de las restricciones presupuestales; el de la amenaza de la reforma legal o constitucional y el de la cooptación de los titulares de los órganos. Los cuales a mi parecer cumplen los mismos objetivos: desinformar a la ciudadanía sobre el por qué y para qué existen esas instancias, y profundizar la polarización de la población mexicana que se alimenta en un discurso simplista y  maniqueo del “nosotros somos el cambio” contra “los otros corruptos”.

Una estrategia similar basada en la desinformación se está aplicando al tema de los integrantes del Poder Judicial. Sobre el tema, el director de la Facultad de Derecho de la UNAM afirmó que el proceso por medio del cual se eligen a los integrantes del Poder Judicial es democrático. Añadió que el procedimiento de designación está establecido en la Constitución y baste decir que durante el mismo participar los otros dos poderes (el Ejecutivo propone una terna la cual debe ser ratificada por el Legislativo). Agregó que el peligro de que los encargados de impartir la justicia sean determinados por la mayoría dejaría desprotegidas a las minorías y aumentaría los riesgos de tener “decisiones arbitrarias y demagógicas, así como excesivas y violatorias de la Constitución”.

El ministro en retiro, José Ramón Cossío, expresó que el Poder Judicial tiene un reto enorme que implica realizar una doble tarea: cumplir con el trabajo y hacerlo bien, pero al mismo tiempo convencer y enseñar a la ciudadanía sobre la trascendencia de sus funciones. Se trata de explicar, justificar y sobre todo legitimar lo que hace. 

Por último, los ponentes señalaron a lo largo de los paneles que este tipo de acciones representan un ataque directo a la división de poderes y con ello al sistema de pesos y contrapesos que es inherente a la democracia constitucional. De ahí la urgencia de conocer a fondo el proceso de construcción democrática en México, de mantenernos informados de lo que está ocurriendo y de actuar para salvaguardar los avances que ha habido en décadas y empujar la consolidación de la democracia mexicana.

Agradezco al director ejecutivo de BeLatin, el Dr. Raúl Howe, por invitarme a este foro que sin duda es el tipo de encuentros que son tan indispensables para los tiempos actuales, pues es a través de estos espacios en donde se gestan propuestas trascendentes para abordar las problemáticas sociales. En palabras de Howe “es un esfuerzo entre todas las instituciones que pertenecen a BeLatin para lograr una mejor calidad de vida en una América Latina que tanto necesita menos politiquería y más pensamiento crítico”.

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Daniela Ruiz Vélez

Es egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Trabajó en el Center for Immigrant and Refugee Accompaniment (CIRA) en Loyola University en Chicago. Sus áreas de interés son: la relación bilateral entre México y Estados Unidos, y la política exterior de EE. UU.