Un juguete puede cambiar el mundo
- Rafael Reyes Ruiz
Llegamos a una comunidad indígena para repartir juguetes en el contexto del Día de Reyes. Habíamos citado a 50 niños y niñas, pero llegaron más de 100. El fresco viento de la mañana esparcía la alegría que se vivía en esos niños y niñas; ni el fuerte sol que quemaba un poco en el rostro podía menguar el entusiasmo de los y las infantes.
Los donadores venían de una escuela privada y afortunadamente llevaban muchos juguetes y regalos. Entre lo que llevaron destacaba una bicicleta y un peluche gigante; les sugerí que eso se rifara para que fuera justo.
Esa entrega de juguetes por el Día de Reyes se convirtió en todo un festival. Piñatas, bailes, concursos, juegos, comida, y sobre todo muchas sonrisas y rostros felices. Solo quienes lo hemos experimentado podemos saber lo que es esa sensación, y sí, es maravillosa.
De pronto, entre los niños veo a Juanito, un pequeño que apenas llega a los ocho años de edad, pero físicamente se ve como de 6. A su corta edad, el pequeño Juanito ha tenido una vida muy complicada. Maltrato, abandono, explotación, humillaciones, discriminación… ufff. Y a todo eso se le agrega una enfermedad congénita que tiene porque simplemente le tocó.
Al verlo fui a abrazarlo. Le dije que me daba gusto que haya ido; me respondió con una sonrisa, lo cual es una de las respuestas más elocuentes que he recibido en mi vida. Juanito habla poco, pero estoy seguro que piensa mucho y que siente más.
Fui con una de las personas del grupo de donadores, le comenté el caso de Juanito, y ahora sugerí darle a él la bicicleta, por toda la circunstancia que el niño tenía. De inmediato aceptó, y con un tono exagerado de disgusto me dijo: "Es que no es posible que le pase eso. Es que no podemos quedarnos de brazos cruzados. Es que tenemos que hacer algo. Es que cómo puede suceder."
A mis amables lectores y lectoras les comparto lo que le respondí a esa persona, diciéndolo también para ustedes: "Sí, es muy triste lo que le pasa a Juanito, pero hay miles de Juanitos, niños y niñas que viven situaciones que no deberían existir. Solo que entendamos dos cosas: primero, eso no es nuestra culpa, al menos no directa; segundo, en la mayoría de los casos, no está en nuestras manos cambiar esa realidad, y al intentar hacerlos, seguro sólo hallaremos frustración. Hagamos lo que sí podemos, en lo individual realicemos acciones concretas que ayuden como el dar un regalo o compartir algo, y como sociedad, exijamos que se legislen políticas públicas que protejan a la infancia. Al dar un juguete a un niño, quizá no se cambie al mundo, pero si se cambia el mundo de ese niño, al menos se le da un pequeño paréntesis de sonrisas y alegrías en la difícil vida que ya tienen."
Rescoldos
Las instituciones gubernamentales tienen la obligación de tener políticas públicas que velen por el bienestar integral de niños y niñas, sobre todo de los más vulnerables, y nosotros como sociedad tenemos el derecho de exigirlas. Y mientras eso llega, de verdad, regalar un juguete puede marcar significativamente de forma positiva a esos niños y niñas. Ahora que viene el Día del Niño, puedes sumarte a la colecta que realizo. Contáctame, es fácil, económico y con un gran impacto: sus sonrisas. Y sí, puedes acompañarnos a experimentar esa sensación maravillosa.
@RafaActivista
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Opinion para Interiores:
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Activista social dedicado a brindar ayuda integral a grupos de alta vulnerabilidad. Fundador de Fundación Madai, que apoya a niños con cáncer y sus familias. Miembro de grupos y colectivos de la sociedad civil. Escritor, articulista, conferencista. Desarrollador y promotor del emprendimiento social.
