Gasolinazo: nuevos saqueos a México

  • Oscar Barrera Sánchez
Discurso presidencial contradictorio. Inicio de 2015, enero 2017. No son mercados internacionales

2017 comenzó con un golpe certero a la economía popular del pueblo mexicano que duele en la región más vulnerable de la población, su bolsillo y, por lo tanto, su estómago. No podría ser de otra forma. Enrique Peña Nieto, en su primer discurso de este año después de “tan merecidas vacaciones”, lejos de dar razones suficientes y pertinentes al país vuelve a apelar a la fragilidad económica que vive México, la cual se encuentra a expensas de los cambios en los mercados internacionales. Las reformas energética y hacendaria muestran sus verdaderos rostros: reformas que lesionan la dignidad, los derechos, las libertades, las capacidades, los recursos, la justicia social y económica.

Enrique Peña Nieto, el 4 de enero de 2015 escribió en su cuenta de Twitter: “Gracias a la Reforma Hacendaria, por 1era. vez en 5 años, ya no habrá incrementos mensuales a los precios de la gasolina, diésel y gas LP”. Dos años después, luego de las lagunas mentales al no recordar lo que había escrito en esa ocasión, sale cuatro días después a dar la cara a la opinión pública sobre el alza a los precios de las gasolinas y el diésel mencionando que es mucho más importante la estabilidad (macroeconómica) económica del país, que la condición de pobreza e inestabilidad social y económica que viven la mayor parte de mexicanos y mexicanas. Pero esto sólo es el inicio de la liberación de los precios de los combustibles, aún falta lo peor.

Desde este mes, el precio de la gasolina tendrá aumentos de hasta 20% en todo México, aunque el aumento no será simultáneo. El país fue segmentado en 90 regiones, en las que se tendrán distintos precios máximos (para cada región). Sin embargo, en un recuento del aumento en los últimos siete años se puede observar lo siguiente:

Estos datos indican que, mientras en 2010 comprar un litro de gasolina representaba 15% del salario mínimo, establecido en $57.46 pesos, a partir de este año se incrementó a 18.34% del salario mínimo actual, que es de $80.04 pesos. Sin embargo, para saber cómo afecta directamente a los bolsillos de los consumidores se debe multiplicar el precio por litro por la capacidad del tanque de un automóvil promedio, es decir, de 45 litros. Así, mientras en 2010, llenar el tanque de un auto promedio en México equivalía a $380.25 pesos, al inicio del gobierno de Peña Nieto costaba $466.20 y, para este año será de $734.85, casi el doble respecto a 2010.

De este modo, el discurso presidencial sobre el aumento en el alza de los precios se derrumba, porque durante todo su mandato se ha ido presentando un aumento mayor al 90% del precio de las gasolinas y el diésel al inicio de su mandato. No es el aumento en los precios internacionales de los combustibles lo que justifica el aumento en los precios de los hidrocarburos en México, sino una política económica capitalista neoliberal servil a la economía de mercado y cínica ante todo padecimiento social y económico de una población cada vez más pobre y carente de los indispensable.

El propio sector empresarial sabe que las medidas absurdas, cínicas, ilegitimas y carentes de toda autoridad moral de Enrique Peña Nieto fueron insensibles y contradictorias, quienes calificaron de desafortunado el mensaje que ofreció el presidente Enrique Peña Nieto a la nación sobre la coyuntura del precio de los combustibles, sin tomar en cuenta el aumento, también, en la electricidad en el país.

El gobierno de Enrique Peña Nieto y sus compinches de los partidos políticos traidores de la nación y de la voluntad popular que votaron por las “Reformas estructurales”, no sólo las energética y hacendaria, son los únicos responsables de la inestabilidad social, bloqueos, manifestaciones, cierres de gasolineras, violencia y saqueos que se han presentado en los últimos días. La traición a la patria que ha cometido este régimen de manera sistemática y flagrante está dando resultados: el hartazgo y la acción popular directa, que lejos de mostrar una organización estratégica, reaccionan con el coraje y la indignación de acciones ilegitimas de un gobierno servil a los intereses de las grandes corporaciones transnacionales.

Enrique Solana, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), tiene razón al afirmar que “no cabe la violencia ni pretender desestabilizar al país”, esta afirmación sólo cabe mirando hacia Los Pinos.

Asimismo, el gobierno de Enrique Peña Nieto y los gobiernos estatales lejos de ejercer la soberanía y el federalismo real, anuncian diálogos inútiles con el administrador del país, el presidente de la república, pero, a su vez, anuncian la represión hacia quien manifieste su descontento ante la brutalidad de las decisiones económicas y hacendarias de este país.

El nuevo año, 2017, inicia mal para todos. Ese es el regalo de Navidad y Reyes Magos al país. Los verdaderos ladrones y saqueadores del país tienen nombre, Enrique Peña Nieto, su gabinete, los diputados y senadores que votaron las reformas estructurales y la venta del petróleo y la electricidad, los partidos políticos y las grandes empresas nacionales y transnacionales, todos ellos beneficiados hasta con el último centavo de los bolsillos de las y los mexicanos.

Picaporte

Para qué mirar a Estados Unidos y Donald Trump, quien con sus amenazas “proteccionistas” logra asegurar empleos para los trabajadores de su país, cuando  el verdadero peligro para México son el gobierno federal y los estatales que, con medidas de libre mercado, competitividad e inversión extranjera sumen cada vez más al país en lo peor, en lo in e infrahumano.  

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Oscar Barrera Sánchez

Doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la UIA. Comunicador y filósofo por la UNAM y teólogo por la UCLG.