Vodevil electoral
- Arnoldo González Macías
La jornada electoral del 2015 está a la vuelta de la esquina y lo que debieron ser unas campañas medianamente serias y profesionales, se han convertido en un verdadero vodevil. Y es que, desde los meses previos al arranque oficial de las carreras por los puestos de elección popular, tanto partidos políticos como aspirantes y candidatos han hecho de todo para conseguir votos.
Así pues, por el escenario político se han presentado números que van desde la comedia (la frustrada candidatura de “Lagrimita” o la selección de Carmen Salinas para ocupar una curul plurinominal en San Lázaro por el PRI); los musicales (Diego Leyva el panista “tribalero” guanajuatense o el performance “Movimiento Naranja”); el drama de la vida real lo aportó la veracruzana Carolina Gudiño, candidata a diputada por PRI-PVEM, al jurar que ya no les volvería a fallar a los ciudadanos; y no podía faltar un numerito más subido de tono cortesía de la perredista Natalia Juárez, quien compite por una diputación federal en Jalisco, y en cuyo spot de campaña se muestra sugerentemente entre las sábanas.
Ya encarrerados, hasta la autoridad electoral decidió regalarle al público un “encore” por conducto de Lorenzo Córdova, presidente del Instituto Nacional Electoral, el cual ofreció su muy particular “taco western” al parodiar los clásicos de vaqueros contra indios en la lamentable grabación recientemente filtrada.
Todo lo anterior sería verdaderamente cómico si no se tratara de algo tan serio como la elección de los personajes que tendrán en sus manos – para bien o para mal – el destino de México durante los próximos años. De ahí que todos estos malos chistes se tornen trágicos a la luz de la razón, porque ponen en claro la calidad de la clase política del país.
Se podría pensar que esta lamentable teatralización de la política es resultado de la llegada masiva de celebridades del mundo del espectáculo y del deporte, quienes no son políticos “de carrera”, no tienen experiencia en la administración pública y, por ende, trivializan esta tan importante responsabilidad. Por tanto, difícilmente se les pudiera llegar a tomar en serio a figuras como Cuauhtémoc Blanco, Andrés García o el “Pato” Zambrano.
Sin embargo, al mirar a los políticos “profesionales” salta a la vista que muchos de ellos no son mejores que los primeros. Es decir, en las boletas electorales habrá no pocos candidatos que – en el mejor de los casos – no tienen ninguna experiencia para el cargo que buscan y - en el peor – habrá gente impresentable de probada ineptitud, deshonestidad y vínculos con el crimen organizado.
Ante este gris panorama, ni a cuál irle. Y es que mientras unos y otros hacen circo, maroma y teatro para atraer votantes, muy pocos se ocupan de hacer propuestas medianamente inteligentes, viables y medibles. Por el contrario, se empeñan en alargar este triste vodevil en el que se han convertido las campañas electorales del 2015.
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Periodista, docente e investigador. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación
y maestro en Comunicación por la Universidad Vasco de Quiroga (Morelia, Mich.).
Asimismo, es doctor (PhD) en Estudios de la Comunicación por la Universidad de Leeds
(Reino Unido). Ha sido reportero, editor y jefe de investigación en el periódico La Voz
de Michoacán. Su trabajo académico ha sido presentado y publicado tanto en México
como en Europa y Sudamérica. Actualmente es profesor de tiempo completo en el
Departamento de Mercadotecnia y Comunicación del Tecnológico de Monterrey, Campus
Puebla.
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