Sin información, no hay transformación

  • Juan Martín López Calva
Resulta imprescindible discutir los datos en política educativa que publica Pedro Flores Crespo

El “sueño de la modernidad” terminó o acaso, nunca empezó en México. Pero este libro no desea ser parte de la popular cultura del pesimismo, sino del pensamiento para acortar el esfuerzo entre anhelo y realidad discutiendo por qué los gobiernos democráticamente electos no dan los resultados que ellos mismos se plantean ni los que son necesarios para el país. Si alguien se siente interpelado por estos argumentos, su reacción y sentir, cualquiera que éste sea, representa una posibilidad para cambiar los cursos de acción con que buscamos resolver nuestros problemas.
Pedro Flores Crespo. ¿Por qué fallan las políticas educativas? Análisis del sexenio 2018-2024, p. 13.

El viernes pasado se presentó en la UPAEP el libro más reciente de Pedro Flores Crespo, destacado investigador en el campo de las políticas educativas. Tuve el gusto de participar como comentarista en esta actividad organizada por los posgrados de Investigación Educativa de la Facultad de Educación de la universidad y me parece relevante escribir hoy sobre esta nueva publicación por la pertinencia y la urgencia de su aportación para conocer el estado de la educación en el país.

Antes que nada quisiera comentar lo atinado del título. En primer lugar, porque se plantea como pregunta y no como respuesta, lo que implica una apertura, una búsqueda y una visión investigativa. En segundo lugar porque la pregunta es por las fallas en un país y en un mundo en el que parece que el error, la equivocación, la carencia o desviación, están prohibidos y se resalta sólo la perfección, el brillo, el lucimiento personal o institucional, aunque sean falsos o maquillados.

Es muy importante enfocarse en las fallas porque aprendemos del error y no hay crecimiento si no existe la conciencia y el análisis de las insuficiencias que se tienen y las razones que las originan. En el caso del libro ¿Por qué fallan las políticas educativas? Tal como lo señala el subtítulo, se trata de analizar los resultados de las políticas educativas instrumentadas durante el sexenio de 2018 a 2024, un sexenio muy relevante porque el presidente, democráticamente electo, planteó ejercer un gobierno que emprendería una transformación histórica del país generando muy altas expectativas en la sociedad.

Con relación al sistema educativo, el presidente López Obrador promovió la derogación de la reforma educativa del 2013 a la que denominó como neoliberal y propuso una nueva reforma que se aprobó por contar con la mayoría en ambas cámaras del Congreso, dando origen al modelo que hoy se conoce como Nueva Escuela Mexicana (NEM).

Flores Crespo hace un recorrido breve al inicio del libro por el proceso que se vivió en esta elección y las razones por las que considera que AMLO como candidato obtuvo un amplio apoyo a su candidatura y llegó a la presidencia, poniendo el foco en las metas y orientación de la reforma educativa del gobierno anterior encabezado por Enrique Peña Nieto -muchas de ellas en el sentido correcto, a pesar de los muchos errores en su instrumentación y comunicación- y de las razones que considera centrales para entender la enorme ola de oposición que generó sobre todo en el magisterio y específicamente en las cúpulas sindicales del mismo.

Posteriormente describe el proceso mediante el cual se fue diseñando y aprobando la reforma educativa del sexenio pasado y el Programa Sectorial de Educación (PROSEDU) de 2020, destacando en esta parte el esfuerzo que desde la academia y la sociedad civil realizó RED (Red, Educación, Derechos) -iniciativa de la que formó parte el autor del libro- para hacer propuestas sustentadas en la investigación y la evaluación que dieran viabilidad al plan referido, que fue establecido finalmente sin tomar en cuenta gran parte de las propuestas realizadas, dado que como se afirma, el presidente decidió gobernar sin la oposición, que según se fundamenta desde teóricos de la Ciencia Política, es fundamental para dar solidez y consistencia a todo gobierno demoráctico.

Mientras el gobierno tiene siempre otros datos y ha ejercido  una política que evita la rendición de cuentas y la evaluación -tomando decisiones como la desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y posteriormente, ya en este sexenio la de la Comisión para la Mejora Continua de la Educación (MEJOREDU) e incluso recientemente la desaparición de los sitios web con información valiosísima generada por años en estas instancias- este libro aporta datos sólidos producto de investigación y de fuentes oficiales para hacer la comparación y llegar a la conclusión de que las metas propuestas no se cumplieron -en un pocentaje altísimo del 70%- y en muchos casos se retrocedió en cosas en las que se había avanzado.

El autor toma en cuenta la posible contribución negativa de la pandemia, pero analiza muchas otras variables que han llevado al panorama general actual que es muy poco alentador porque presenta datos preocupantes en reducción de matrícula, deserción, reducción presupuestal, incumplimiento de la promesa de revalorización docente que se quedó en mera romantización y muchos otros factores.

El espacio de este artículo no es suficiente para entrar en detalles de cifras y elementos concretos, pero resulta imprescindible leer, estudiar y discutir seriamente estos resultados que se presentan porque como dice el mismo autor: sin información no puede haber transformación.

El método utilizado es muy sencillo y consiste en la comparación entre las metas que se establecieron en el PROSEDU y otros documentos oficiales frente a los resultados que se obtuvieron según los datos presentados en los informes de gobierno del presidente, en datos de Mejoredu y de investigaciones realizadas sobre distintos rubros y dimensiones de la educación en ese sexenio.

En la introducción el autor nos hace una síntesis de las razones por las que se fracasó en las políticas educativas del sexenio 2018-2024 que según su punto de vista son: la anulación de la persona como centro de la educación, sustituyéndola por el concepto abstracto de pueblo, la tergiversación de lo “público” a través de la descalificación sistemática de las ideas, cuestionamientos y propuestas de actores no gubernamentales que redujeron lo público al ámbito del gobierno y centralmente a los deseos del presidente; el autosabotaje derivado de la necesidad de controlar los mensajes en la esfera pública, se crearon recursos de comunicación como el de las conferencias matutinas (“Mañaneras”) que operó, entre otras cosas, para sabotear de manera no intencionada la conducción del gobierno y el remplazo de la ética por la moral, promoviendo valores propios de los regímenes populistas y centralizados que son dúctiles y fácilmente intercambiables.

En el trasfondo de todo este proceso y este cambio de rumbo de las políticas públicas en educación está, desde mi punto de vista y lo que apunta el mismo autor, la renovación del pacto corporativo entre el gobierno y las cúpulas magisteriales que vuelve a reforzar el uso ideológico electoral de la educación y a desplazar aún más las legítimas necesidades de las y los docentes que entregan su vida en las aulas, dejando por supuesto totalmente olvidados a los actores que deberían ser el centro del sistema educativo: las niñas y niños, adolescentes y jóvenes de este país que necesita con urgencia de una apuesta por la educación como un motor central para la transformación real, más allá de los discursos.

 

 

 

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Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).