Ya chole… con este gobierno. El cinismo institucional

  • Oscar Barrera Sánchez
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En menos de dos semanas se han podido escuchar dos frases que demuestran el cinismo vulgar de dos instituciones representativas del poder político en México. Enrique Peña Nieto con su spot propagandístico de “Ya chole con tus quejas”, que no son más que muestra de la falta de legitimidad de sus “reformas estructurales”, las cuales no son más que la privatización de los sectores estratégicos del Estado. Por otra parte, el general secretario de la defensa nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, diciendo que no permitirá que militares sean interrogados por expertos de la CIDH por el caso de los 43 estudiantes presuntamente masacrados en 2014 y, luego, en su comparecencia en la glosa del III Informe de gobierno de Peña Nieto, tal y como lo menciona el semanario Proceso, el general lanza una advertencia: “No se metan con nosotros”. Tanto el spot de Peña, como las declaraciones de Cienfuegos atentan contra todo orden institucional en el país. Cabe preguntarse, ¿esos dos le sirven a México?

Desde que Enrique Peña Nieto obtuvo la presidencia del país de manera corrupta y fraudulenta en 2012 y, posteriormente con la implementación forzada de sus “reformas estructurales” lo único que ha provocado es una profunda crisis política en México. Ligado a ello, el gobierno federal se ha visto envuelto directamente en asuntos relacionados con la muerte y desaparición forzada de civiles. Ejemplo de ello son los casos de Tlatlaya, en el Estado de México, y de Iguala, en Guerrero, donde las fuerzas armadas dejaron ver claramente la política del gobierno federal para mantener la paz en el país. Tal y como en los inicios del siglo XX, en México se vive una réplica de la paz porfirista. Y para no desprenderse del héroe del gobierno priista en turno, Porfirio Díaz, las condiciones de vida de la población en México, respeto de los derechos humanos, acceso, permanencia y egreso de la educación, ejercicio de la salud, acceso a empleo y retribución digna, así como acceso a bienes y demás satisfactores, siguen siendo una deuda de sus tan cacaraquedas reformas. Éstas lo único que han traído son pobreza, crisis económica y política, privatización y muerte.

“Ya chole con tus quejas” es un grito de desesperación del gobierno peñanietista ante la falta de aprobación de sus políticas por parte de amplios sectores nacionales e internacionales, así como resultados que contradicen sus propios spots. Hay que recordar que hace dos años, promocionales de la reforma energética mencionaban que habría mayores riquezas en el país. Hoy podemos notar que México vive una crisis económica notable, la devaluación de su moneda (con todo y la salida de aquellos tres ceros salinistas) y la falta de oportunidades de la población, según datos generados por instancias nacionales (como el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval) y de instancias internacionales. Quienes tendríamos que decir “Ya chole” somos los ciudadanos, el pueblo, ante un gobierno que se enriquece ilícitamente o que legaliza sus artimañas para beneficiarse del erario público y lavar dinero en casas en Malinalco, las Lomas de Chapultepec; de abrir oportunidades a amigos desde antes de poner en concurso trenes y vías rápidas. Los que tendríamos que decir “Ya chole” somos los ciudadanos ante disculpas públicas, supuestamente innecesarias; ante millones de pesos gastados en publicidad del Ejecutivo federal para legitimar su tan pobre imagen.

Pero, obviamente, Salvador Cienfuegos sale a defender al jefe supremo de las fuerzas armadas, diciendo a la población que asesinarán a los que digan “Ya chole…” y que los altos mandos del Ejército actuarán contra la población, como con los 43 normalistas de Ayotzinapa, y que no están dispuestos a oír reclamos de nadie y, mucho menos de extranjeros. Claro, los hornos crematorios que han empleado desde los años 60 y con la Guerra Sucia son de su pertenencia. En un país de autoritarismo y corrupción ellos dictan quien tiene derecho a decir “Ya chole” y quien debe morir por hacerlo. A final de cuentas ellos no estarán dispuestos a abrir ninguno de sus batallones; no estarán dispuestos a ser interrogados, a menos que tengan un acompañante militar de alto rango, para que no intimiden a los soldados: los intimidadores del país, se podrían sentir intimidados. No vaya a ser que les vayan a violar sus derechos, a los violadores de derechos humanos. Que nadie intente meterse con ellos, ya sabes el destino que podemos correr: fosas clandestinas abundan en el país.

México vive una crisis muy profunda de derechos humanos, política y económica y, la respuesta del gobierno y las instituciones cae en un rotundo cinismo vulgar: Ya chole, señores del gobierno… Ya chole de ustedes.

Picaporte

Priistas y perredistas a la caza de la Universidad Nacional Autónoma de México. Mujeres y hombres, de izquierda o de derecha son las mismas arpías carroñeras que usufructúan políticamente con la Casa de Estudios pública por excelencia. Mientras no se cambien las formas de gobierno no hay democracia en la UNAM y, quien entra a competir con las reglas vigentes es un ruin.

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Oscar Barrera Sánchez

Doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la UIA. Comunicador y filósofo por la UNAM y teólogo por la UCLG.