Está claro, decía un filosofo inglés: La democracia no puede ser impuesta o perfeccionada invocando a la violencia o apelando a medidas o comportamientos al margen de la Ley o de las instituciones. En Puebla, con el sonado caso de San Bernardino Chalchihuapan, Rafael Moreno Valle, Luis Maldonado Venegas, Facundo Rosas Rosas y Víctor Carrancá Bourguet, perdieron la cabeza y con ello, los controles de gobernabilidad.
Los problemas sociales están a punto de hacer crisis y los insignificantes avances democráticos, -si es que los hubo en Puebla-, se están complicando. El mandatario poblano, sus funcionarios de primer nivel y sus asesores se están tardando en tomar medidas drásticas, encaminadas a solucionar el problema. Por muy dolorosas que estas sean, RMV debe entregar al pueblo que agravio las cabezas de Luis Maldonado, Facundo Rosas Rosas y Víctor Carrancá. Por cierto, el tío de este último, Raúl Carrancá y Rivas, destacado jurisconsulto, desde su tumba ha de estar decepcionado del sobrino.
La soberbia, sectarismo y arrogancia innecesaria del morenovallismo, están alentando a los francotiradores. Lamentablemente, por esta situación de intolerancia gubernamental, se están alentando los excesos violentos. Es necesario evitar la anarquía y caos, pues en caso de no desmantelar lo que está generando confusión y desorden, los problemas se agravarán.
Ayer durante la “Marcha del Silencio”, con la asistencia voluntaria de más de tres mil personas, convocada por organizaciones sindicales, ONGs y académicos, con mantas y pancartas los poblanos marcharon para exigir al gobierno del estado cese a los actos de represión, intimidación y castigo para los asesinos del menor José Luis Tehuatlie Tamayo. Tienen sed de justicia.
El problema que enfrenta el gobierno morenovallista, -cuando se creía que se diluía-, ahora se agiganta. La presencia en la marcha de Elia Tamayo, madre del menor asesinado; Ana Teresa Aranda Orozco, afectada por la persecución morenovallista; Gerardo Fernández Noroña, luchador social; Ricardo Villa Escalera, defensor de los derechos humanos; Gabriel Hinojosa, ex presidente municipal de Puebla; Emilio Maurer, afectado por la expropiación de sus tierras; Marco Antonio Mazatle, líder de los telefonistas poblanos, la diputada federal Roxana Luna Porquillo y otros activistas, encienden los focos rojos. Las declaraciones de cada uno de ellos a los medios de comunicación, fueron impetuosos y violentos contra Rafael Moreno Valle.
Creemos que la solución al problema debe ser bajo una visión serena y responsable, siempre respetando a los derechos de los poblanos que, demostrado quedó con la marcha silenciosa, están en contra de los movimientos golpistas y aventureros por parte de funcionarios estatales fuereños, quienes ni se afligen ni se aflojan. Ellos, cualquiera que sea la solución al problema, finalmente se irán de Puebla. SALUCITA DE LA BUENA.
