Las expectativas, frente a la realidad

  • Rosa María García Téllez
Para mantenerse, tendrán que seguir erigiéndose como los representantes del pueblo

Las elecciones realizadas en los Estados Unidos de Norteamérica, mostró rasgos inusuales al declarar el presidente Donald Trump fraude en el proceso de la emisión de sufragios; ahondando, con ello, en la polarización política y social. Y esto se constituye en una muestra de lo que vivimos en la época actual. 

Aquellos que detentan el poder, para mantenerse, tendrán que seguir erigiéndose como los representantes del pueblo. Tendrán que mandar al diablo a las instituciones, esas que se han corrompido para seguir permitiendo que millones de personas vivan en pobreza alimentaria, educacional, sanitaria, laboral, etc. Incluso, habrán de mantener las huestes de seguidores dispuestos a entrar en acción cuando el “gran líder” así lo determine, ya sea por prebendas, despensas, apoyos o simplemente porque para seguir viviendo se necesitan ilusiones y hay muchos que siguen vendiendo espejos por cuentas de oro. 

Las condiciones objetivas y subjetivas que se viven en el mundo, tendrán que ser manejadas con mucho tiento por la clase política en cada país; los estallidos y revueltas alrededor del mundo los vemos, leemos y oímos minuto a minuto a través de diferentes medios. Y ahí está Chile, Bolivia, Perú, Venezuela, Guatemala, para no ir muy lejos.

La polarización instrumentada desde diferentes redes, plataformas, datas, etcétera,  sólo arroja “ruido” comunicacional. Esto es, que no nos escuchamos, no argumentamos las posiciones encontradas, no esgrimimos razones, sólo nos gritamos, manoteamos, insultamos y defendemos a toda costa a “nuestro partido”, al “nosotros”, sí a los que tenemos la verdad, contra los “otros” los malos, los perversos, los corruptos, los causantes de todos los males que no nos dejan curar el reumatismo. 

En México, incluso hay una versión abreviada para nombrar las diferencias existentes entre diversos grupos y ciudadanos: “chairos y fifís”. La desgracia viene cuando, sumidos en una pandemia, la inestabilidad económica  arroja un aumento en los índices de pobreza para un mayor número de pobladores. La clase media se va extinguiendo y la brecha entre ricos y pobres lejos de acortarse, se extiende y profundiza.

La utilización de “argumentos” y epítetos que ofuscan la mente, alientan los linchamientos -en sentido estricto y figurado. Esto debe detenerse. Recordar la apuesta hecha por la transformación y que “no somos iguales”, en clara referencia a gobiernos anteriores. Por lo tanto, ha de cancelarse el periodo en que la silla presidencial embrujaba, que quien se sentaba se transformaba, afectando su pensamiento y comportamiento. 

El poder domina, subyuga, reprime, por lo menos hasta que se extinga el Estado      -dirían los estudiosos del marxismo- y, con ello, existirán los intereses de grupo para mantenerse en el poder o para arrebatar “la silla” a los que la tienen. Esto es lo que la ciencia política enseña, aunque a veces se quiera desdeñar el conocimiento como si también este pudiera ser fifí. 

Promoviendo que la lealtad debe ser de un 90% y conocimiento de un 10%, es difícil encontrar un gabinete que coadyuve en la construcción de una transformación  por la que se apostó y votó en el 2018. La esperanza depositada con el sufragio ha quedado circunscrita en un hombre, el Presidente; mismo que olvida, como los faraones, que no es eterno. Por lo menos, mientras en México, se siga apostando a las instituciones (el Senado ha estado trabajando incesantemente en reformas para ello) y sigamos pensando que la mejor democracia conocida hasta hoy, es la que permite mediante las elecciones trienales y sexenales, mantener o retirar al grupo en el poder.

Es indudable que en México hay mucho trabajo por hacer. Ahí requerimos gente talentosa, profesional, sí leal pero con conocimiento de lo que tiene que hacer en su respectiva jurisdicción y esto no lo puede hacer un sólo hombre. 

Aquí daremos un ejemplo de Puebla, en los límites de los municipios de Cuautlancingo y Coronango en la Ave. México-Puebla donde a más de dos años la presidenta Lupita Daniel no resuelve problemas de drenaje, pavimentación, alumbrado. Aunado a la instalación de una Central de camiones doble remolque de la empresa TRABAL (misma que trabaja en el sureste), en una zona de uso habitacional justo frente al Fraccionamiento KUNEM, provocando en la zona ruidos, polvo, connatos de accidentes viales, destrucción del aplanado de terracería en la vía México-Puebla por estos camiones que se ha documentado lo peligroso que resultan en carreteras, imaginémonos en zonas residenciales. Quien pueda ir a constatar, se encontrará con un verdadero desastre y caos que impide que los habitantes de toda esa área vivan con la calidad de vida que esperaban al adquirir una casa que con esfuerzos están pagando.

La esperanza en una cuarta transformación, ¿quedará sólo en ilusión? No perdamos esta oportunidad histórica para realizar verdaderos cambios donde las expectativas empiecen a ser constatadas en nuestra inmediata realidad.

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Rosa María García Téllez

Politóloga y urbanista. Docente e investigadora en la UNAM y BUAP. Co-fundadora del Sindicato de trabajadores   UNAM (STEUNAM); del Sindicato Nacional de Trabajadores Universitarios (SUNTU); de la CONAMUP); y de la ASPABUAP