AMLO y la kakistocracia; el gobierno de los peores

  • Germán Benítez M.

El concepto kakistocracia deriva del Griego Kάκιστος –kàkistos-, que significa el peor; y de κράτος –kratos- que significa gobierno. Conjuntados y aplicados ambos conceptos y cotejados en la praxis, equivalen al “gobierno de los peores”, aquéllos integrados con los más ineptos e incompetentes; los menos calificados para el gobierno, y por tanto “los más cínicos”, diría Aristóteles.

Y cabe concretar que en la línea del propio pensamiento aristotélico –en mayor o mayor grado implícito en todos los sistemas políticos-, la kakistocracia equivale al retroceso y decadencia de la propia virtud política, que en lo general rige y ha regido universalmente a los regímenes políticos.

El término fue acuñado por Michelangelo Bovero, Profesor de la cátedra de Filosofía Política de la Universidad de Turín, quien aplicó su significado al gobierno de los peores.

Pero, ¿Por qué en mayor o menor grado el pensamiento aristotélico rige para todos los sistemas políticos?

Porque la naturaleza humana es única y universal, y antropológicamente, toda ella tiende naturalmente a requerir que práctica y éticamente, los gobiernos coordinen los esfuerzos ciudadanos para el bien común, o al bienestar común.

¿En qué aspectos prácticos aplica el Bien Común? Francisco Royo Marín, académico investigador de la Pontificia Universidad de Salamanca, los precisa así en sus efectos y signos externos concretos:

Aplica cuando “Se vive un régimen humano; rebosa la satisfacción general; se respeta y ama sinceramente a la autoridad; la armonía social se soporta en el mutuo cumplimiento sociedad-gobierno; es estable la paz y la convivencia; se trabaja con seriedad, alegría y productividad; y se logra incluso ver en los gobernantes, un reflejo de la bondad y la autoridad de Dios”.

“A ese grado de dignidad llegan el ser humano y la sociedad, cuando al frente tienen a un gobernante que encabeza un régimen de ese talante”, precisa Royo Marín.

SIGNOS DEL MAL GOBIERNO

Así los concreta el propio Royo Marín:

1.- Pretendiendo por encima de todo mandar; imponiendo sin fundamento.

2.- Rechazando las iniciativas y demandas fundadas de la sociedad; metiéndose en todo.

3.- Imponiendo, a fuerza de coartar la libertad.

4.- Dividiendo y confrontando a la sociedad.

5.- Si por encima de todo merodea el reconocimiento y el aplauso.

6.- Si predomina la inestabilidad, el descontento y el desorden.

O sea, este último desglose, es lo que le aplica nítidamente a López Obrador, cuyas malformaciones psíquico-ideológicas basadas en la dialéctica marxista-bolivariana de la confrontación, permanentemente polariza y confronta, y es así como reduce la Política a sus personales fijaciones y atavismos ideológicos.

Y obvio, para imponer esa su muy subjetiva y errónea concepción de la Política, le es imprescindible integrarse un gabinete a modo y a conveniencia.

O sea, un gabinete kakistocrático; con los peores.

LA KAKISTOCRACIA Y EL GOBIERNO DE LOS PEORES

Por donde le empecemos hay para dar y prestar, y para el caso procedería insistir en el propio López Obrador, partiendo de su lamentable trayectoria anarquista “universitaria”.

Aunque así como están las cosas con los “kakistókratas” del gabinete, y la crisis nacional, vale iniciar por quien se supone ha ejecutado la estrategia contra la pandemia: Hugo López-Gatell, Subsecretario de Salud.

Óscar David Hernández Carranza, Presidente y fundador del Premio Nacional de Salud, AC., precisa al respecto que el 17 de noviembre del 2019, se reportó el primer caso de Coronavirus en China, y que al 15 de diciembre ya había 27 infectados, y fue aumentando en diciembre a 266 casos.

Tras una puntual descripción, el propio Hernández Carranza apunta que a mediados de enero de 2020, debidamente enterado, López-Gatell comete un primer error: Omite prevenir que a partir de entonces, ya el coronavirus estaría circulando en el País, debido a la movilidad internacional propiciada desde China.

¿Fue ese dato de López-Gattel, lo que indujo a López Obrador a soltar en su “mañanera”: “No hay problema; hay que abrazarse; besarse”, y toda la sarta de imprudencias políticas que siguieron y que tienen ahora al País en grave riesgo de presente y futuro”.

Se quisiera suponer que no, pero los números que actualmente registra el País, sólo por ese problema es una de las ene cantidades de riesgos actuales, que derivan de una “kakistokrática” omisión, y de otra peor “kakistokrática” ignorancia del Presidente.

El caso da para todo un análisis con miras para ir hasta sus últimas consecuencias, caso por caso, pero para no dejar para luego el tema Puebla, procede hacer hincapié en que aquí la “kakistokracia” de MORENA, la encabeza la Alcaldesa Claudia Rivera, y el líder de MORENA en el Congreso, Gabriel Biestro, cuyo protagonismo de confrontación permanente, nada tiene de político y sí de “kakistocrático”.

Debido a su problema de salud, no procedería incluir en esta subespecie, al Gobernador Miguel Barbosa, aunque sí a una buena cantidad de los emergidos de MORENA, y del gobierno estatal. 

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Germán Benítez M.

Director Psicología UPAEP y Mesoamericana. Dedicado a investigación, hipnosis, metodología y desarrollo de la inteligencia. Periodismo: Sol de Puebla; Corresponsal El Universal; Coordinador Notimex; Asesor Conferencia del Episcopado, Cardenal Carlos Aguiar