Cárteles mexicanos, a sus anchas en Guatemala

  • Antonio Betancourt
El cártel de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación trasladan sus conflictos a Guatemala

Hace tan solo unos días comentamos aquí el poder que el Cártel de Sinaloa ha acumulado en Guatemala, al grado de que las autoridades afirman que han tomado por completo su territorio.

Pues bien, ese país ha declarado en estado de emergencia una zona fronteriza donde dos comunidades locales empleadas por cárteles mexicanos rivales luchan por el cultivo de amapola, conflicto local que es tan solo una batalla en una guerra regional por el mercado de la heroína.

Según informes periodísticos, el gobierno declaró esta medida el 11 de mayo en los municipios de Ixchiguán y Tajumulco del departamento de San Marcos, cerca de la frontera con México, luego de un brote de violencia entre los habitantes de ambos municipios con las fuerzas de seguridad.

El Ministerio de Gobernación difundió entre medios locales que el estado de emergencia estará en vigor por treinta días y aseguró que la medida era necesaria para desarmar a los civiles en la zona y restablecer el control de las autoridades tras el fracaso de más de un año de discusiones con las partes en conflicto.

La zona lleva décadas sometida al conflicto entre las comunidades de los dos municipios, originalmente por problemas de control de la tierra y acceso al agua, pero los índices de violencia se han disparado recientemente en parte por una lucha por el control de los cultivos para la droga por parte de organizaciones mexicanas.

En una extensa reflexión sobre el caso que hace la organización Insight Crime, se asegura que la zona es usada para el cultivo de amapola, cultivo base para el procesamiento de heroína, lo que puede explicar por qué los civiles parecen preparados para defender su tierra con poder de fuego de tipo militar.

Esta organización recupera testimonios locales que afirman que los habitantes de Tajumulco trabajan para el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), mientras que en la vecina Ixchiguán la amapola de opio está destinada al Cartel de Sinaloa.

El cultivo de amapola en Guatemala —aunque difícil de calcular— sigue siendo motivo de preocupación para las autoridades., y lo sucedido ahí indica que la estrategia antinarco por años implementada por el gobierno de México no parece estar funcionando.

Así, lejos de erradicar el trasiego, por alguna razón las organizaciones mexicanas se extienden ahora a otros países y Guatemala, que ha sido por mucho tiempo el patio trasero de los carteles mexicanos, comienza a "mexicanizarse".

PARA EL REGISTRO Un amable lector cuestiona sobre la reciente columna Apuntes y Relatos en la que detallamos la muerte de periodistas. Dice que no debería haber privilegios para los que nos dedicamos a esta profesión-oficio, porque es solo un trabajo más. Que en todo caso el gobierno debería dar el mismo trato a las demás profesiones y oficios, y brindar dádivas como las que otorgan a los periodistas. Trataré de ser amable; primero, el gobierno de ninguna manera otorga privilegios a los periodistas, al contrario, trata un día sí, y el otro también, de coartar su libertad de informar, sobre todo los gobiernos locales; segundo, los periodistas serios e imparciales no reciben dádivas de gobierno o funcionario alguno, porque eso limitaría su campo de acción, y tercero, el crimen organizado no mata a un obrero por hacer su trabajo, pero sí a un periodista para que no haga el suyo y lo exhiba ante la opinión pública. ¿Estamos claros? Gracias y hasta mañana.

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Antonio Betancourt

Periodista e investigador por la UNAM. Miembro fundador del periódico La Crónica de Hoy, trabajó en ese medio de 1997 a 2002, año en el que la Corresponsalía de The New York Times en México lo llamó para enrolarse como reportero investigador. Laboró en ese importante medio hasta 2011 para después fungir como Coordinador Web de Azteca América, en Tv Azteca, a cargo de contenidos para la población hispana en los Estados Unidos. Hoy es columnista en temas de seguridad nacional, narcotráfico y política, además de impartir cátedra universitaria en periodismo de investigación.