Un Pedro Páramo con metanfetaminas

  • Víctor Reynoso
Nadie imaginó que algún día el rencor vivo alcanzara dimensiones internacionales, que se globalizara

-“¿Quién es Pedro Páramo?
-…Un rencor vivo”.

Pregunta y respuesta en la célebre novela de Juan Rulfo.

En parte por la zona en la que centró sus operaciones, pero sobre todo por su crueldad, a El Mencho se le ha asociado con Pedro Páramo. Fue un rencor vivo.

Hay dos diferencias. Una es de escalas. Escalas de crueldad, pues el protagonista de la novela no llegó a tanto. Escalas de territorio: el original Páramo se quedó en su región, el nuevo se amplió, dicen, a todo el país, a casi todo Estados Unidos y además a 40 países.

Cuando leíamos la novela pensábamos que era cosa del pasado y de algunas regiones del país, pequeñas, aisladas, atrasadas. Nadie se imaginó que algún día el rencor vivo alcanzara dimensiones internacionales, que se globalizara.

La otra diferencia está en el tipo de liderazgo. Alguien ha dicho que El Mencho llegó a ser un líder “espiritual”. Que generó una devoción similar a la de los santos. Algo de esa devoción vimos en su funeral.

¿Es posible que un criminal genere devoción y “liderazgo espiritual”? ¿Se explica solo porque repartió algo del dinero que conseguía con crueldad y ocasionando brutales sufrimientos a sus víctimas?

¿Somos capaces los seres humanos de una devoción de este tipo? ¿Qué la explica, qué consecuencias puede tener para nuestra sociedad?

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Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.