Cuidado con los elefantes
- Víctor Reynoso
En un libro que todo político (y todo ciudadano interesado en política) deberían leer, Julio Franco Corzo señala uno de los principales problemas de nuestros gobiernos.
Me refiero a El país de los elefantes blancos (IEXE ed. Puebla, 1ª ed. 2021). Un elefante blanco es una metáfora milenaria de algo que consume muchos recursos y no sirve para nada. Es muy costoso y no da nada a cambio. Sus orígenes están en el lejano oriente, pero tiene una enorme actualidad en nuestro país.
Franco Corzo nos presenta 32 casos de elefantes blancos en México, uno por entidad federativa. El caso poblano del Tren Turístico Puebla-Cholula. Diseñado y construido por el gobierno del estado de Puebla (2011-2017) costó oficialmente 540 millones de pesos. Y nunca funcionó como se esperaba.
Los elefantes blancos no son resultado de políticas públicas, sino de su antítesis: las ocurrencias. En otro de sus libros, el conocido y reconocido Diseño de políticas públicas, el autor no sólo da una definición de políticas públicas (acciones de gobierno con objetivos de interés público y sustentadas en diagnósticos y análisis de factibilidad) sino dice qué es lo contrario una política pública.
Y lo contrario son las ocurrencias de los gobernantes. Algo que suena bien, pero que no se sustenta en diagnósticos serios que establezcan las causas de lo que se quiere resolver, en análisis de factibilidad, en información y participación pertinentes.
Nombres que pueden sonar bien como “Centro Paralímpico Nacional”, “Estela de luz” o “Palacio de la Civilización Maya” (otros 3 ejemplos de los 32 del libro) al no definir con claridad su objetivo, la viabilidad del curso de acción que se propone, su factibilidad y la relación entre los medios a implementar y el fin a alcanzar, serán elefantes blancos.
Una de las características de muchas políticas públicas es la necesidad de participación social. No la “todos en todo”, cosa imposible, innecesaria y contraproducente en la mayoría de los casos. Sino de aquellos grupos y ciudadanos que tienen información sobre el objetivo a alcanzar.
Preocupa en esta lógica que el gobierno del estado de Puebla haya reservado la información sobre el Cablebús que piensa construir este sexenio. La zona metropolitana poblana tiene serios problemas de movilidad: no tener automóvil es ser ciudadano de tercera, obligado a traslados excesivamente tardados, incómodos, riesgosos en algunos casos.
Una obra que facilite la movilidad social de la mayoría que no tiene automóvil debe ser bienvenida: se trata de resolver un problema que afecta a la mayoría, y a la mayoría más desprotegida. ¿Por qué ocultar la información, en lugar de invitar a la sociedad a conocerla, analizarla, y proponer mejoras si fuera el caso?
¿Estamos ante el riesgo de una ocurrencia sin el análisis adecuado, y por tanto ante un futuro elefante blanco?
Opinion para Interiores:
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Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.
