El remedio y el trapito cultural
- Patricio Eufracio Solano
Ya que no ha atendido lo que en este diario se ha publicado en materia cultural, la pública declaración de inconformidad de los colectivos y organizaciones culturales poblanas con la secretaria Alejandra Pacheco Mex, debiera ser el primer llamado institucional serio a la reflexión y compostura del proyecto cultural armentista, puesto que, parafraseando la conseja popular, diré: “Que los gobernantes tienen los pueblos que se merecen” y, en la materia, el actual gobernador se ha ganado a pulso el pueblo cultural que hoy lo reconviene.
El contenido del reclamo es puntual y certero, sin duda, pero no es novedoso para Alejandro Armenta, porque los colaboradores de e-consulta interesados en la cultura (Juan Carlos Canales, Ociel Mora, e Ivanhoe García Islas, entre otros) hemos señalado esas mismas incongruencias y dislates culturales desde el mismísimo inicio del sexenio.
Y como es más que sabido por todo el gremio periodístico poblano, que lo primero que cada mañana lee el gobernador es e-consulta para enterarse sobre lo que ya se supo sobre las tenebras de su administración (si no fuera así, no sería el medio informativo más asediado de la historia reciente de Puebla), el góber no puede afirmar desconocimiento o sorpresa ante la queja colectiva.
Ahora bien, ¿la puntualidad y certeza del reclamo lo hacen factible de atender por el gobernador? Es poco probable; primero, porque como punto central solicita, sin ambages ni opciones, la renuncia de la secretaria de Arte y Cultura, y ningún gobernante de ADN priista acepta ese tipo de interpelaciones públicas, pues las consideran ejemplos de debilidad y no de congruencia política; y, segundo, porque en la intelección de Alejandro, los secretarios de gabinete no deben saber y ser más que el gobernador, por eso ha recurrido, al menos en la Cultura, a la inexperiencia, el desparpajo y la mediocridad.
En cuanto a las otras demandas contenidas en el manifiesto, hay de dos tipos: las factibles y las fantasiosas.
De estas últimas destaca la Universidad de las Bellas Artes de Puebla, como polo de desarrollo cultural poblano que recree los programas, currículo y alcances de las instituciones educativas culturales federales como las del INBAL. Eso, en un sexenio, es imposible académica, profesional y presupuestalmente.
Y, si lo duda, déjeme puntualizar que los anunciados 100 millones de pesos para iniciar la universidad, proveen tan sólo con un poco más de 14 millones por disciplina; dineros estos que deben alcanzarles a cada una de las siete bellas artes para construir o adaptar los recintos que necesite para su labor de enseñanza, adquirir el equipamiento académico y administrativo, solventar los salarios de profesores y personal administrativo al menos por un año y proveer los servicios generales para el alumnado. Y si considera que 14 millones es mucho reflexione sobre ¿cuánto cuesta un equipo profesional de cine? ¿O los instrumentos de una orquesta? ¿O una galería de arte? ¿O un salón profesional para ballet o danza contemporánea?
Continuando con las fantasías ni hablar sobre: “la apuesta a crear infraestructura cultural que corresponda a las necesidades tanto de la comunidad artístico cultural como del público en general: una sede de la Cineteca Nacional y un espacio similar al Centro Cultural del Bosque”, ¡Uf! ¡Si no pueden terminar de tapar los baches!
Con relación a las propuestas factibles, dos resaltan sobre las demás: el Observatorio Ciudadano y la designación de un gabinete cultural con conocimientos y experiencia sobre Puebla y los poblanos.
El Observatorio, per se, no necesita del gobierno y mientras más alejado se encuentre de él mayor será su legitimidad y fortaleza, pero ¿quién o quiénes van a “echarse ese trompo a la uña”?, y, sobre todo, ¿con cuál respaldo logístico y para cuáles fines concretos?
Si alguno de los firmantes del manifiesto tiene ya definido esto sería muy sano que lo publicara para conjurar las inevitables suspicacias que levanta la “creación y permanencia” de todo tipo de “organismos como este".
Por último, en cuanto a los dirigentes de la Secretaría de Arte y Cultura, estos no sólo deben tener conocimientos y experiencia artística y cultural, sino también administrativa y de gestión y, eso, es más complicado de lograr de lo que aparenta.
Por ello, los últimos cinco secretarios de Cultura y sus respectivos cuadros directivos en museos, música, teatro, literatura y bibliotecas, gestión a grupos y colectivos, arte popular y artesanías, tuvieron tan lamentables resultados, ya que ninguno de ellos conformó ─porque no sabía cómo y para qué─ un Plan Cultural de largo aliento y proyectos específicos que reforzaran, consolidaran, fomentaran y difundieran la cultura poblana; es decir, no atendieron a sus abuelas cuando con su sabiduría cariñosa nos proporcionaban el remedio y el trapito al sentenciar: “Con un plan, hasta los tontos triunfan; sin un plan, hasta los listos fracasan”.
Concluyo manifestando que: 1) Saludo el coraje y la congruencia del reclamo, 2) Les deseo que, al menos, les concedan alguno de los puntos demandados, y, 3) Los aliento a continuar con su batalla cultural.
¡Suerte!
Opinion para Interiores:
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Es licenciado en Lenguas y Literaturas Hispánicas y maestro en Letras, ambos por la UNAM; así como doctor en Historia por la BUAP. Estancias de investigación en la Universidad de Georgia, y en la Universidad Complutense, donde se benefició de la beca para Hispanistas extranjeros del Ministerio de Cultura del Gobierno de España.
