Reculando en Puebla
- Patricio Eufracio Solano
Recular es un verbo que me chifla. Su acepción es clara: retroceder frente a algo o alguien. Nos es una huida, ni una desbandada, es ir hacia atrás, pero sin perder de vista a aquello que te obliga al reculo; es decir: vergonzosa, indigna, ignominiosamente.
El que recula sabe que se excedió, que mordió más de lo que podía masticar, que sus redaños le fallaron y debe ceder su irreflexivo avance y tragarse su orgullosa estupidez.
Pues bien, a últimas fechas han habido en Puebla una sarta de reculamientos en todos los órdenes de gobierno y en varias de sus dependencias.
Están, por ejemplo, las reculadas del sector educativo. Recordemos. La podredumbre de la SEP estatal atragantó tanto al gobernador que decidió ponerle coto, que no es lo mismo que erradicar y que habría sido mejor, pero que, finalmente, no se atrevió a tanto; después de todo necesitará las artimañas electorales del magisterio el próximo año y tampoco se trata de echarse ese alacrán al cuello.
Pero algo había que hacer para congraciarse con los maestros y discurrió que una buena táctica sería señalar a algunos de ellos (poquitos) como corruptos devoradores insaciables de plazas magisteriales, además de agandallarse las Direcciones de las Normales, Universidades estatales y demás codiciadas posiciones. ¡Y zas!, que descubierto el hilo negro de la corrupción magisterial, se dio a la tarea de cesar, con bombo y platillo, algunos malos maestros (poquitos) y ya encarrerado, desde el escritorio de su secretario del ramo “palomear” en lo oscurito a los nuevos paladines del magisterio armentista.
¡Y anda tú, que se le alborota el gallinero SNTE y CNTE obligándolo a recular en sus designaciones! Y, ya reculado, el gobierno “instrumentó” una vergonzosa medición curricular para elegir a los meros buenos, nombrándolos a gusto de tirios y troyanos magisteriales. ¿Quedaron los mejores, los más idóneos, los meros meros? Nadie lo sabe. Lo único cierto es que, en este asunto, el reculamiento del gobierno fue escandaloso.
Otro más de los ejemplos de los recientes reculados, lo protagonizó el presidente municipal de la capital poblana.
Todo comenzó desde hace meses cuando el gobernador decidió, al más puro estilo obradorista, que “su pecho no sería bodega” y comenzó a tronarle públicamente los dedos al “Presi” poblano: “Que si no trabajas 24/7”, “que si yo te estoy tapando todos tus agujeros citadinos”, “que si esto y lo otro”... ¿Y que hacía el Presi? ¡Recular!
Y así, terminó regalándole al gobierno estatal: El Paseo Bravo, el negocio del bacheo, la intervención Glow de los edificios de “su” Centro Histórico, pero, lo último, realmente ha dimensionado la capacidad de reculamiento del “Preciso”, pues ha permitido que le esquilmen el cobro de la más jugosa fuente de recursos de todo municipio como lo es el impuesto predial.
¡Para Ripley! El gobernador, por lo que resta del sexenio, le quitará una parte de la recaudación capitalina más importante para embolsarla, aseguró, a las arcas estatales, aunque podría haber otros destinos, como los electorales ya próximos.
Este reculo del presidente municipal de Puebla no tiene parangón y el agandalle del estado no tiene antecedente más siniestro. ¡Ni Rafael Moreno Valle Rosas se atrevió a tanto!
Finalmente en este brevísimo recorrido por el recular poblano, hablemos del Ciberasedio. Asentada en una interpretación perversa: “Los verdaderos periodistas ni nos quieren, ni se dejan maicear”, “los sabios con cucurucho” al servicio del góber y su paje el Coordinador del Gabinete, decidieron salvaguardar el honor cibernético de aquellos que consideran víctimas del abuso lingüístico, semántico y gramatical de los periodistas ─y faunas afines─ y decidieron acallarlos.
Entonces el aparato represor del Congreso Estatal eclosionó un galimatías legislativo a gusto y aprobación de su patrón de Casa Aguayo. Orondos, lo pregonaron a los cuatro vientos poblanos… pero, cuando llegó a las instancias jurídicas nacionales los obligaron a recular en su soberbia, ignorancia y agachismo ante el Primer Morenista (y Claudista) de Puebla.
Pero eso sí, a pesar de su reculamiento, todavía les quedaron arrestos (y dolencias traseras) para anunciar que aprovecharan este descalabro para reflexionar más hondamente sobre el asunto y crear una nueva ley o mandato o algo así, que les permita institucionalmente obligar a los periodistas, columnistas y divulgadores no domesticados, a recular si se pasan de literatos y hasta de poetas en sus colaboraciones y noticias.
Y aquí estamos hoy día, esperando ─¡qué nervios!─ cuáles autoridades estatales y municipales en las siguiente semanas, antes y después de la Feria, el Desfile y el día de las Madres, recularán de sus baladronadas.
Dos temas están en la palestra: el Cablebús y el miserable estrangulamiento de la única prensa independiente de Puebla: e-consulta, que hoy, más que nunca es referencia obligada de coraje, pundonor y compromiso periodístico.
Opinion para Interiores:
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Es licenciado en Lenguas y Literaturas Hispánicas y maestro en Letras, ambos por la UNAM; así como doctor en Historia por la BUAP. Estancias de investigación en la Universidad de Georgia, y en la Universidad Complutense, donde se benefició de la beca para Hispanistas extranjeros del Ministerio de Cultura del Gobierno de España.
