El Juego de Pelota del gobernador

  • Patricio Eufracio Solano
Aunque Cantona tiene edificaciones de Juegos de Pelota, no es el sitio donde nació este ritual

Existen prácticas políticas en nuestra nación de lo más vergonzosas. Una de ellas es la de creer ―cual verdad bíblica― en la infalibilidad de “Los Jefes”, llámese presidente, gobernador, secretario o simple director de área.

En este indignante culto a la personalidad se finca el asqueante chistorete político del “cocodrilo volador”, tan repetido en toda tertulia de partido o grilla arrabalera.

Hace unos días sucedió en nuestro estado un ejemplo de esta bochornosa práctica.

Resulta ser que en la zona arqueológica de Cantona ubicada en el municipio de Tepeyahualco y flanqueado por las secretarias de Cultura y Turismo ―asesoras naturales estatales en sus respectivas materias―, el gobernador Armenta aseguró, según se aprecia en su cuenta oficial de X, que: “En Puebla, donde nació el juego de pelota mesoamericano, impulsamos su rescate como símbolo ancestral, cultural y deportivo”.

Desconozco si además de estas funcionarias el gobernador cuenta con algún otro asesor en Historia, pero, si es el caso, debiera despedirlos a todas y todos ellos por orillarlo a declarar tamaño despropósito, puesto que, siendo verdad que Cantona es el asentamiento prehispánico más grande y que contiene una buena cantidad de edificaciones de Juegos de Pelota, no es, ni con mucho, el sitio donde nació este ritual y, menos aún, un lugar de práctica continua de este juego ―como sí lo ha sido en Sinaloa en la variante llamada Ulama―, por lo que reavivarlo tiene poco futuro cultural y deportivo.

Tamaña confusión se debe, creo, a desconocer: 1) La realidad mesoamericana, y, 2) Al Juego de Pelota mismo.

Sobre lo primero diré que las dimensiones reales que abarca la región mesoamericana es tal que debe dividirse para su estudio en seis subregiones geográfico culturales: Altiplano Central, Golfo, Oaxaca, Occidente, Sureste y Norte.

Es decir y simplificando, Puebla y Tepeyahualco, y por ende Cantona, se encuentran en Mesoamérica, pero son un pequeñísimo representante de ello ante otros territorios como Oaxaca o el inmenso sureste mexicano, a más de Guatemala, El Salvador y algo de Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Está de más decir que la cultura más importante de la Mesoamérica inicial es la maya, región de donde proviene el Juego de Pelota y de ninguna manera la del Altiplano Central que acoge a la poblana misma.

En cuanto a lo segundo, datos fehacientes sobre el origen y práctica ritual del Juego de Pelota lo ubican desde el 1650 al 1400 antes de Cristo en las tierras del sureste mexicano. Para las culturas mayas dominantes de esta región, el juego representaba el triunfo cotidiano de la luz del sol sobre la oscuridad nocturnal, así como el combate entre la vida y la muerte o la interacción de las mismísimas fuerzas del universo.

En contraste, Cantona inició desde el 200 a. C. alcanzando su florecimiento en 800 y 1000 d. C., es decir, el equívoco alejandrino es de un poco más de 2 mil años después del surgimiento del mundo maya y 1250 kilómetros de distancia.

Ante tan contundentes datos la aseveración del gobernador Armenta de que en Cantona “nació el Juego de Pelota”, se cae ―de vergüenza― por su propio peso.

Ahora bien, ¿por qué el gober se atrevió a descerrajar tamaño bulo? No lo sé de cierto, pero recuerdo que durante su campaña mencionó entre su círculo de allegados entonces, el gran interés que le despertaba esta zona arqueológica y los grandes planes que tenía para ella, tales como engrandecer su museo de sitio y ampliar los espacios factibles de visitar por los turistas e interesados.

Y, por supuesto, el entusiasmo del gober fue secundado por ese grupito de imberbes ignotos que le han bebido los vientos desde entonces, hasta que una de esas colaboradoras que conoce desde siempre a Armenta, vecina de fraccionamiento, compañera de labor durante el sexenio del 2005-2011 y poseedora de verdadera experiencia y conocimientos culturales, señaló que Cantona era una zona bajo el resguardo y conducción del INAH y cualquier proyecto o programa necesitaría de la anuencia y autorización de esta dependencia.

El dato, por inesperado, enfrió el ánimo cantonés de entonces… hasta hace unos días, cuando de nueva cuenta se volvió sobre el tema. ¡Y en qué forma, asegurando que el Juego de Pelota es poblano como las chalupas y no maya como el Poc-Chuc!

Lo más asombroso es que el anuncio entusiasmó hasta el paroxismo a las dos funcionarias encargadas de la Cultura y el Turismo, permitiendo con su sonriente complacencia que al gobernador se le hicieran bolas las pelotas de los juegos mesoamericanos poblanos y declarará lo que dijo, sin tope ni freno de sus cocodrilescos subalternos y asesores.

Bien dice el refrán: “Quien quiera saber, viajar o leer”, y si a las niñas y niños asesores históricos les parecen inalcanzables a su intelecto de TikTok los libros especializados, pues que se suscriban a México desconocido o, al menos, le echen un vistazo a Wikipedia antes de toda ceremonia o acto cívico, evitando con ello bochornos histórico turístico culturales como estos.

 

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Patricio Eufracio Solano

Es licenciado en Lenguas y Literaturas Hispánicas y maestro en Letras, ambos por la UNAM; así como doctor en Historia por la BUAP. Estancias de investigación en la Universidad de Georgia, y en la Universidad Complutense, donde se benefició de la beca para Hispanistas extranjeros del Ministerio de Cultura del Gobierno de España.