¿En dónde quedó la cortesía en la vida cotidiana?
¿Se ha dado cuenta de que la cortesía está desapareciendo? En los lugares que frecuentamos —la calle, el trabajo, el transporte, las escuelas y las oficinas públicas— la amabilidad y el respeto parecen estar quedando relegados. Cada vez son menos las personas que muestran cortesía y consideración, no solo hacia otros seres humanos, sino también hacia cualquier ser viviente.
Es alarmante observar que la cortesía hacia niños, mujeres y personas de la tercera edad es cada vez más escasa. ¿Qué está provocando este fenómeno de descortesía y falta de respeto?
Un claro ejemplo de esta situación puede observarse en Puebla y su problemática de movilidad. En un artículo publicado en El Sol de Puebla el domingo 9 de marzo de 2025, se informa que “por accidentes viales, hospitalizan a más de 900 personas en Puebla. En lo que va del año, 929 personas ingresaron a hospitales de Puebla por lesiones en accidentes de transporte o de vehículos con motor, según datos del gobierno federal” (Victoria Ventura).
Esta cifra alarmante resalta la urgencia de abordar la falta de cortesía y educación en la conducción.
En muchas ciudades, especialmente en Puebla, se ha detectado una actitud preocupante entre los conductores: parece que la cortesía ha desaparecido en gran medida. Esta falta de consideración se manifiesta en el manejo diario, generando conflictos viales que podrían evitarse fácilmente. Con frecuencia nos encontramos en situaciones de congestión debido a que un conductor no cede el paso, lo que podría haber contribuido a desahogar intersecciones o a aliviar embotellamientos. Este comportamiento egoísta no solo agrava el tráfico, sino que también aumenta el riesgo de accidentes.
Cuando ocurre un accidente, a menudo se desencadena un conflicto vial en el que la mayoría de los conductores actúan de manera descortés, intentando adelantarse a los demás. Este tipo de comportamiento solo contribuye a una mayor congestión, retrasando nuestros traslados y ocasionando aún más accidentes.
Puebla se destaca como una de las ciudades donde los conductores tienden a manejar de manera inapropiada. Sin embargo, pocos son conscientes de su propia falta de habilidad. La pregunta que surge es: ¿cuántos realmente saben conducir? ¿Conocen el reglamento de tránsito o han tomado clases de manejo? La realidad es que son pocos los que conducen con cortesía y adoptan una conducción defensiva.
El problema se agrava por el aparente desinterés de las autoridades responsables de la movilidad. La policía vial parece estar más enfocada en infraccionar a los conductores o, en algunos casos, en extorsionarlos, que en resolver los conflictos y garantizar el cumplimiento de las normas de tránsito. Esta falta de supervisión efectiva permite que la descortesía y la imprudencia persistan en las calles.
Además, aquellos que desempeñan la conducción como profesión —como los choferes de transporte público, taxistas y, más recientemente, motociclistas o repartidores— a menudo reciben una capacitación insuficiente. Esta falta de formación resulta en que muchos conductores operen de manera imprudente, exponiéndose a accidentes que a menudo les causan lesiones graves e incluso la muerte. Generalmente, son jóvenes que no comprenden las consecuencias de conducir sin precaución.
Los choferes de transporte público y los taxistas, quienes deberían ser los mejores conductores, a menudo muestran una actitud contraria. La mayoría de ellos no actúan con cortesía y suelen infringir las normas de tránsito. Parece que las empresas para las que trabajan no los capacitan adecuadamente; con que tengan una licencia de conducir, consideran que ya están calificados para ofrecer sus servicios.
Para empezar a mejorar la movilidad vial en Puebla, es crucial fomentar una cultura de cortesía al volante. Esto implica no solo instar a los conductores a ser más considerados, sino también educar a la población sobre la importancia de la empatía en la conducción. Las autoridades deben implementar medidas efectivas para garantizar que todos los conductores, sin excepción, respeten las normas de tránsito y se comporten de manera responsable. Esto no solo beneficiará a los conductores, sino también a todos los ciudadanos que comparten las calles y autopistas urbanas de la ciudad.
La cortesía no es solo un valor social, sino una necesidad práctica que puede salvar vidas y mejorar la calidad de vida en nuestras comunidades. Es hora de que todos asumamos la responsabilidad de cultivar un entorno más respetuoso y seguro en nuestras interacciones diarias, tanto dentro como fuera de nuestros vehículos.
Los invito a ver los videos de 30 segundos para conocer las señales, las leyes y reglamentos de tránsito (municipal, estatal y federal) con base en un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora, académico del ICGDE de la BUAP, con su personaje Rommyn Ciudadano. Los encontrarán en estas direcciones:
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-xwOBe7NUwB2SL9SfCf0gi
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-SKW-DVP5V7hgdzkcLYqx1
En X: #romynciudadano
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