El significado de ser docente
- Liliana Moreda Tobón
La contingencia provocada por la pandemia de la COVID-19 ha tenido un gran impacto en distintos ámbitos en el mundo y uno de los principales ha sido la educación; una situación preocupante en nuestro país, por la falta de acceso y de calidad ante la desigualdad social en la que vivimos.
De acuerdo con los resultados que presenta el INEGI en la Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020, 2.3 millones de personas, entre 3 y 29 años, no están inscritas en el ciclo escolar vigente (2020-2021) por motivos asociados directamente a la pandemia por la COVID-19 y 2.9 millones, por falta de dinero o recursos. El alumnado, entre 3 y 29 años, que sí estuvo inscrito en el ciclo escolar 2019-2020, pero que no continuó o desertó del sistema educativo en el ciclo 2020-2021, debido a la pandemia o a la falta de recursos económicos fue de 1.8 millones; la mayoría fue de escuelas públicas con 1.5 millones en comparación con 243 mil de escuelas privadas.
En la educación participan distintos actores y uno de los principales son las y los docentes quienes que, con motivo de la pandemia han tenido que hacer frente al reto de organizar y reorganizar sus actividades para continuar con el proceso de enseñanza aprendizaje y para seguir atendiendo los problemas que ya enfrentaban, antes de la contingencia.
Las y los docentes migraron del salón de clases tradicional al aula virtual y han tenido que hacer uso de las tecnologías de información y comunicación que están a su alcance para poder interactuar de forma virtual con sus estudiantes. Esto ha implicado para ellas y ellos, una serie de retos en donde la creatividad y la motivación, han tenido que estar presentes en todo momento; además de percibir, a la distancia, actitudes y aptitudes para trabajar en una modalidad no presencial, lo que dificulta la comunicación con las y los estudiantes.
Esta nueva realidad está generando varias situaciones complejas con las y los estudiantes en su proceso de enseñanza aprendizaje que las y los docentes han tenido que atender para que el impacto en la formación de estudiantes no sea negativo, o sea el menor posible; pero también, esta nueva realidad puede generar oportunidades para que construyan conocimiento colectivo y adquieran la capacidad crítica para relacionarse con la sociedad y se liberen de ataduras; única posibilidad de cambio de la sociedad, como lo planteaba Freire.
Para Freire, la función esencial de la educación era formar personas libres y autónomas, capaces de analizar la realidad que les rodea para transformarla. La educación puede contribuir a revelar las desigualdades educativas, de sexo, de género, económicas, sociales, culturales, presentes en nuestras sociedades.
Para ello, las y los docentes tienen que ser conscientes, hoy más que nunca, del rol que desempeñan en la sociedad, de la noble labor de acompañar la formación de estudiantes y de las cualidades que, parecieran inherentes a la profesión, pero que implican, más allá que la adquisición de una serie de conocimientos, un trabajo profundo en la construcción del ser persona para y con los demás. Es ser conscientes de su dignidad como persona; estar abiertos hacia las y los estudiantes y demás personas; ser respetuosos de esa misma dignidad en ellos, y solidarios en todo problema que la afecta; ejercer una participación profesional organizada en la solución de los problemas sociales.
El pasado 15 de mayo celebramos el Día del Maestro en nuestro país y hoy, más que nunca, debe ser motivo de orgullo y satisfacción ser docente. Tenemos que reflexionar acerca de su importancia en la formación de nuestras y nuestros estudiantes y en la construcción de una mejor sociedad.
La vacunación de los maestros es una medida fundamental no solo para que las y los estudiantes regresen a las aulas y tengan la oportunidad de participar de manera activa, en el proceso de enseñanza aprendizaje. Es la esperanza de seguir construyendo puentes para que la educación continúe y brinde mejores oportunidades para todas y todos.
Este artículo está dedicado a todas y todos los docentes de nuestro país, como agradecimiento a la gran labor que llevan a cabo y también es una invitación para que todas y todos reflexionemos y resignifiquemos el ser docente y ser docente en un país como el nuestro.
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Ingeniera en Sistemas Computacionales, con maestría en Administración de la Empresa Industrial; y en Gestión de Empresas de Economía Social (IBERO Puebla). Actualmente colabora como coordinadora de Desarrollo Comunitario en la universidad. Sus áreas de interés: desarrollo de proyectos de incidencia social, educación popular, y economía social.
