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IBERO Puebla impulsa Estrategia de Bioeconomía Circular y Social

  • Redacción e-consulta
El paradigma de economía solidaria propone colocar a las personas en el centro de las cadenas de producción, proteger al medioambiente y extender la vida útil de bienes y servicios
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La IBERO Puebla fue sede de la primera mesa de trabajo para construir la Estrategia de Bioeconomía Circular y Social para el Estado de Puebla, encomienda a cargo de la Secretaría del Medio Ambiente, Desarrollo Sostenible y Ordenamiento Territorial (SMADSOT). 

Durante el encuentro, Valentina Campos Cabral, directora del Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente Xabier Gorostiaga, SJ (IIMA) de la Universidad Jesuita, indicó que las medidas contra el cambio climático son impostergables. Por ello, resulta fundamental el trabajo articulado entre diferentes actores de la sociedad con el objetivo de reducir las emisiones de contaminantes. 

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Dicho proceso va más allá de la transición energética hacia alternativas limpias. Es necesario prestar atención a los procesos de producción, distribución y consumo de bienes y servicios desde el diseño, así como a su reincorporación para mantener por más tiempo el valor y vida útil, acciones que permitirán minimizar la generación de residuos. 

Santiago Creuheras Díaz, subsecretario de Gestión Ambiental y Sustentabilidad Energética, señaló que durante los últimos 50 años se triplicó la extracción de recursos naturales para sustentar el crecimiento en un 500% de la economía global. De continuar esta tendencia, el consumo mundial de materias primas llegará a duplicarse para 2060, lo que deriva en un fuerte impacto ambiental como producto de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). 

El funcionario aseguró que es fundamental construir caminos hacia la circularidad de materiales, lo que implica un cambio radical en la cultura de la producción y el consumo. La extracción y procesamiento de materiales contribuye con el 71% de los GEI, y que cerca del 45% de las emisiones globales podrían mitigarse bajo un modelo económico circular. 

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La emergencia climática, la pérdida de biodiversidad y el binomio pobreza-desigualdad forman parte de la triple crisis global que se vive en la actualidad. En lo particular, Puebla debe lidiar con las afectaciones de la superficie por el desarrollo urbano, industrial y agrícola, lo que en materia climática se traduce en una proyección de aumento de hasta 5º C en la temperatura media a largo plazo. 

A su vez, este cambio en el clima endémico incrementará el estrés hídrico y provocará la pérdida de biodiversidad. Así lo advirtió Jorge Luis Zenil, director de Cambio Climático, Ciudades Inteligentes y Transición Energética de la SMADSOT, quien señaló un elemento clave para la implantación de un modelo de economía circular: hasta el 80% de los residuos tienen potencial de aprovechamiento. 

No obstante, la estrategia de bioeconomía circular no se reduce a la gestión integral de residuos, sino que requiere implementar sistemas de producción y consumo sostenibles, la regeneración de ecosistemas y la incorporación y aprovechamiento en ciclos que alargan la vida de materiales. Dichos planteamientos fueron expuestos por Gloria Marina Godínez, directora de Sustainluum

Por su parte, Carlos Piñeyro Nelson, coordinador de la Maestría en Gestión de Empresas de Economía Social de la IBERO Puebla, proporcionó el segundo elemento teórico que sustenta la estrategia conjunta: la economía social y solidaria, esquema alternativo ante la crisis social y ambiental que remite a un sistema cuya prioridad no es la ganancia, sino la vida digna y la relación cercana con el territorio. 

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Las mesas de trabajo del primer encuentro contaron con la participación de representantes de diversas áreas de la IBERO Puebla como el IIMA, el Laboratorio de Innovación Económica y Social (LAINES) y el Instituto de Diseño e Innovación Tecnológica (IDIT).

También se sumaron representantes universitarios del Tecnológico de Monterrey, la UDLAP, el Colegio de Postgraduados Puebla y la BUAP, así como de organizaciones como CANACINTRA, PASA, TEAMB y la Sociedad Mexicana de Ingeniería Ambiental. Por parte del sector público asistieron integrantes de la SMADSOT y las secretarías de Economía; Planeación y Finanzas, y Desarrollo Rural. 

Este esfuerzo colaborativo representa la primera ocasión en la que se integra la bioeconomía circular en un plan de gobierno subnacional en América Latina. También es pionera mundial en la incorporación de la visión de la economía social y solidaria con el fin de lograr la sostenibilidad económica, social y ambiental.

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