La ruina de PEMEX, funesto legado

  • José Luis Cardona Ruiz
La corrupción en México y en PEMEX llegaron a su máximo histórico con el presidente López Obrador

El logro más distintivo de lo que se denomina sin serlo, Cuarta Transformación, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, es el daño causado a nuestra querida nación, sólo superado por Antonio López de Santana con la cesión de más de la mitad del territorio nacional a los Estados Unidos.

Mis comentarios en esta entrega solo dan espacio para un solo ejemplo: el de Pemex, empresa insignia del país otrora orgullo nacional, actualmente en estado ruinoso, derivado de las decisiones y acciones de varios gobiernos, pero especialmente de los de Morena.

Recordemos la primera decisión de AMLO: el nombramiento de un individuo que se dice agrónomo (porque hay dudas de que tenga cédula profesional), cuyo nombre es Octavio Romero Oropeza. Estudió en El Colegio Superior de Agricultura Tropical (1976-1981), ubicado en Cárdenas Tabasco, un centro educativo sin prestigio alguno, de los conocidos como “patito”, famosos por expedir títulos con rapidez y con muchas dudas de las aptitudes de sus egresados. Un claro ejemplo de la selección de funcionarios conforme al criterio de 90 % de lealtad y 10% de capacidad. O sea, mis amigos, aunque sean incapaces e inútiles.

El hecho de colocar a Octavio Romero al frente de una empresa de las dimensiones y complejidad de Pemex fue, a mi parecer, un acto criminal, sin la menor consideración para los mexicanos y su patrimonio

En su verborrea de campaña, AMLO se comprometió a que, en un año, o máximo dos, se alcanzarían los 2,600,000 barriles de crudo diarios como mínimo. El resultado fue que, durante su sexenio, lo más que se alcanzó fueron 1,619,000 barriles diarios, o sea un millón de barriles diarios menos de lo que se comprometió. Al registrar menos ingresos por menor producción, obligó a la empresa a endeudarse significativamente.

De 2018 a 2020, la deuda creció de 85 a 113.2 miles de millones de dólares. Los mayores pasivos propiciaron la inminente amenaza de bajar la calificación crediticia a deuda basura (como se le califica en los circuitos financieros internacionales), lo que podría conducir a una bancarrota de proyecciones mayúsculas.

Entonces se recurrió a la secretaría de hacienda para fondear a PEMEX, dejando en el pasado que nuestra empresa nacional era la que proveía de un buen porcentaje de los ingresos a la federación. Ahora la empresa tendrá que ser rescatada en cada ciclo fiscal con subsidios provenientes de los impuestos de todos.

En 2025, para evitar otra crisis, se le otorgó un financiamiento coordinado de Banobras y Secretaría de Hacienda por 390,000 millones de pesos, con el fin de atender la deuda a proveedores.  Es relevante que la deuda externa de México durante la 4T alcanzó el nivel más grande de la historia, superando la gigantesca cifra de un billón de dólares.

Que no se cumplieran las metas de producción de hidrocarburos fue consecuencia de una torpe y desatinada conducción de Pemex en la que se incrementaron los gastos administrativos a la par que se descuidó la inversión en producción y exploración. Y para colmo, un mal manejo de los yacimientos existentes dio lugar a su desgaste acelerado

Solo incompetentes como AMLO (producir petróleo no tiene ninguna ciencia, decía) y el agrónomo Romero, explican que persistiera la vergonzosa quema y venteo de gas natural, de una magnitud suficiente para abastecer el mercado interno y que ahora tenemos que importar en un 75% del total de Estados Unidos, quedando a merced de sus presiones.

Del mal desempeño de Pemex hay daños en cascada para otras industrias, en particular la petroquímica. Desde el envase de agua que se compra, el unicel que protege los alimentos a domicilio, los fertilizantes del campo, la funda del celular o los solventes industriales, todo eso es parte de lo que día a día nos conecta con la industria petroquímica. Además, es clave en el funcionamiento de sectores como la agricultura, alimentos, manufactura, etcétera.

La caída sostenida en la producción de Pemex limita el suministro de materias primas. En octubre de 2025 apenas se registraron 196,000 toneladas de productos petroquímicos, cuando en julio se produjeron 410,000 toneladas. Ha bajado notablemente la producción de amoniaco, etileno, óxido de etileno, polietileno de baja densidad, propileno entre otros. De acuerdo con la Asociación Nacional de Industria Química (ANIQ), hay una falta creciente de materias primas para operar de manera eficiente, lo que obliga a las empresas a mantener parte de su infraestructura subutilizada. La Asociación también señaló que lamentablemente más del 80% se tienen que importar del extranjero, lo que ha dado lugar a un déficit de la industria de 9659 millones de dólares. La incompetencia de Pemex para abastecer de insumos y las dudas sobre el abasto de energía eléctrica, han paralizado las inversiones productivas en el sector.

Pemex, debilitada, no tiene la capacidad tecnológica ni financiera para desarrollar exploraciones de nuevos yacimientos en alta mar. Habría que tener talento para crear alianzas estratégicas que ofrezcan ventajas y beneficios al país, pero la 4t, con una perspectiva depredadora, mantiene a Pemex al borde de la quiebra, salvándola a costa de nuestros impuestos y al servicio de la corrupción de sus cómplices.

No obstante, entre los meses de mayo y agosto del año pasado por ejemplo, el gobierno de la 4T regaló a Cuba en petróleo y derivados, aproximadamente 3600 millones de dólares equivalente a más de 60,000 millones de pesos, qué bien  servirían para paliar en parte la deuda con grandes medianas y pequeñas empresas proveedoras, que no son bendecidas por la 4T, y que por el contrario se les ha llevado a un estado de ahorcamiento financiero y una quiebra inducida por falta de pago, con la consecuente pérdida de miles de empleos.

La solidaridad con la dictadura cubana se puede entender por la ideología castrista de muchos de los dirigentes de la 4T, al igual que la ineptitud derivada del populismo demagógico, pero lo que no tiene nombre es el cinismo con el que han multiplicado a la corrupción que decían combatir. De hecho, no es exagerado decir que el sexenio más corrupto de la historia de México ha sido el de López Obrador, en el que la corrupción se enraizó y se volvió norma; se cobijó y se premió. No fueron casos aislados. Fue una política de gobierno; no era excepción, era regla.

El Acapulco de Migel Alemán, el Cancún de Echeverría, la colina del perro de López Portillo, los padrinazgos de Salinas, la estafa maestra de Peña, y tantos otros casos de corrupción en la historia, palidecen frente a Segalmex y, sobre todo, ante el huachicol de AMLO, aunque son sólo la punta de un inmenso iceberg que involucró a la Marina, el Ejército, los cárteles de las drogas y a una nueva amlo burguesía.

Las pillerías de Octavio Romero, Adán Augusto y sus secuaces, una camada de tabasqueños amigos, incondicionales y compadres de la familia de López Obrador, explican el ascenso de nuevos millonarios, no por sus virtudes empresariales o su capacidad profesional, sino por su destreza para crear empresas fantasma, usar prestanombres, maquillar contratos de obras que no se ejecutaron, poner sobreprecios con consenso de directivos de Pemex y tantas otras corruptelas. Muchas de las empresas abusivas y fraudulentas consiguieron su registro a través de la notaría de Adán Augusto encumbrado por AMLO y sospechoso de ser cabecilla del grupo criminal conocido como La Barredora.

El escándalo reciente que desencadenó la fiesta de quince años de la hija de Juan Carlos Guerrero Rojas, dueño de varias empresas, incluyendo Petroservicios Integrales de México, contratista por Pemex por más de 4,000 millones de pesos, simplemente evidenció la red de decenas de empresas asociadas a La Barredora a través de contratos leoninos en perjuicio de Pemex, con la complicidad de la familia de AMLO y dicho cártel.La fama que alcanzó Juan Carlos Guerrero Rojas se debió a qué se le chispoteó la fiesta estilo “Nueva York” de su hija, en medio del ondular de las palmeras y el calor abrasador del hermoso estado de Tabasco.

Por otro lado, qué decir del caso más sonado pero que se la ha tratado de simular su alcance verdaderamente explosivo porque involucra al exsecretario de Marina. El huachicol de hidrocarburos de gasolina, gas y turbosina creció exponencialmente durante el régimen de AMLO. Incluso, y para Ripley, se sustrajo crudo para una refinería clandestina privada al extremo de incluir también crudo.

Las pérdidas de Pemex por el huachicol son enormes. Una parte, operada por los cárteles que pululan en el país, obtienen ganancias que ascienden a decenas de miles de millones de pesos, y otra parte, originada desde la misma administración de Pemex y en la que colaboran empresas privadas, con acciones amañadas y fraudulentas, también se llevan una buena parte del pastel.

A lo anterior habría además que agregar el millonario desfalco por huachicol fiscal (contrabando), que las propias autoridades han reconocido asciende a $100,000 millones de pesos anuales.

Una investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) documenta más de 40 empresas coludidas con el grupo criminal La Barredora, la notaría de Adán Augusto López, el gobierno de Tabasco y Pemex.

Junto a otros gobiernos dirigidos por Morena, destacadamente Puebla, Chiapas y Veracruz, forman una red que, con rasgos comunes, operan con prestanombres (choferes, empleados, ambulantes, trabajadoras del hogar entre otros). Varias de las empresas coludidas, que no acreditan experiencia, pertenecientes al círculo de amigos, están denunciadas como factureras por el SAT y, sin embargo, se le siguen otorgando contratos. Además, una vez otorgado un contrato, de inmediato subcontratan a otras, sin concursos de licitación o sin haber comprobado las obras supuestamente ejecutadas.

Muchas son las denuncias y los casos que ejemplifican la corrupción desenfrenada. El espacio no alcanza para un breve artículo. Triste e infortunadamente ese es el legado principal de AMLO. Un fracaso político y moral estrepitoso. Si no ha sonado lo suficiente es porque Claudia Sheinbaum ya apunta a dejarnos un legado peor, el de la complicidad y la impunidad.

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José Luis Cardona Ruiz

Licenciado en Economía por la UNAM. Fue Director de la Facultad de Economía y Secretario Académico de la BUAP. Colaboró con el Frente Sandinista de Liberación Nacional por un convenio de cooperación. Fue Presidente Estatal del Partido México Posible y Presidente del Partido Alternativa Socialdemócrata en Puebla.