Los Serdán, primera oposición política moderna

  • Ociel Mora
El mito de los Serdán revolucionarios desembocó en una manifestación de gran coerción ideológica

Uno de los mitos más perjudiciales para el desarrollo de la democracia durante la mayor parte del siglo XX es el que hace a los Serdán los precursores de la Revolución Mexicana, hasta acabar con el régimen dictatorial de Porfirio Díaz, y el consecuente advenimiento del nuevo régimen priista.

En el calendario patrio Puebla aparece como cuna de la Revolución. Hasta los años ochenta de predominio del PRI, los tres poderes de la Unión le rindieron ceremonia solemne. Se diluyó el festejo conforme avanzó la competencia electoral y la alternancia de partidos en los principales cargos.

Se trata de uno de los mitos más potentes del nacionalismo revolucionario, la ideología sobre la que abrevó el indómito PRI durante medio siglo. La invocación de un origen revolucionario del régimen fue la coartada perfecta para restringir a la población de los derechos y el pluralismo político, no obstante, los postulados de país democrático y federal puestos en la Constitución de 1917.

En la versión patriotera los Serdán la emprendieron contra Porfirio Diaz desde los balcones de su casa, en la 6 Norte, a tres cuadras del Palacio Municipal, en la llamada Calle de los Dulces, sobre la acera de enfrente en la que también se encuentra la iglesia de Santa Clara, el convento que acogió a monjas clarisas. No el 20 de noviembre como estaba previsto en el Plan de San Luis, sino el 18.

El mito de los Serdán revolucionarios desembocó en una manifestación plástica de gran coerción ideológica: el Museo Regional de la Revolución Mexicana. Se inauguró en 1960, cuatro años antes de que el Museo Nacional de Antropología abriera sus puertas, considerado el ícono de la museografía nacionalista y patriotera.

La museografía tiene como elemento visual la fachada del segundo piso de la casa, en la que se pueden ver las oquedades producidas por las balas dirigidas contra la familia, por el temible Miguel Cabrera, jefe de la policía. Con Joaquín Pita le seguían la pista a Serdán no por temor de que se levantara en armas, porque de antemano la sabían temeroso, incapaz de tomar una pistola en sus manos, sino porque se había destacada como un relevante promotor de la candidatura opositora de Francisco Madero a la presidencia de la República para las elecciones de 1910.

Los Serdán fue una familia notable venida a menos. El padre, Manuel Serdán, junto con Alberto Santa Fe y Tiburcio Montiel fundaron el primer Partido Socialista Mexicano, de tendencia anarquista. Abogaban por una reforma agraria, en especial en los valles centrales de Puebla y Tlaxcala, región de grandes haciendas. Los campesinos estaban constreñidos a un estado de extenuación. Es el año de 1878. Sus bases ideológicas fueron la fundación del periódico La revolución social, y la Ley del pueblo.

El abuelo, por la vía materna, fue don Cástulo Alatriste liberal juarista y gobernador de Puebla, además de abogado, militar y escritor. Murió fusilado por los rumbos de Izúcar de Matamoros.

Para 1910 los Serdán es una familia venida a menos en lo económico, enemistada con Mucio Martínez, el gobernador porfirista, personaje menor, ni siquiera poblano. También venido a menos en lo económico, pero no en el estatus social y político. Antes de mudarse a la casa de Natalia (una de las dos hermanas; casada con un notable abogado que trabaja en la ciudad de México, propietario de la casa de la Seis, escenario del asalto), tienen su vivienda del otro lado del río San Francisco, atrás de los barrios, en los terrenos de la Hacienda Azcárate. Aquiles es zapatero.

Su condición social los lleva a identificarse de inmediato con la familia Madero, una de las más ricas del norte del país. Son lectores cívicos de La sucesión presidencial, el libro que escribe Madero y con el que gana la presidencia, en lo que se puede llamar segunda vuelta. En la primera el Congreso, ante la impugnación preparada por un grupo de abogados en el que figura José Vasconcelos, el Colegio Electoral, integrado por diputados, declara “no ha lugar…”.

Carmen es la más instruida de los hermanos y la que tiene las posiciones más radicales, y para mi gusto la partidaria de la violencia, no Aquiles. Todos los días, Carmen, recibe en su casa el periódico. La versión oficial afirma que es Aquiles quien dispara contra el jefe de la policía, Miguel Cabrera y lo mata. Mi hipótesis va por el lado de Carmen. Ella es quien le profesa el mayor odio.

Por lo demás, diré que los Serdán, esto es, Aquiles, no fue ningún revolucionario; las condiciones de Madero y del movimiento antirreleccionista lo llevaron hasta el punto de tener que enfrentar el anuncio de una revolución social, que no es la suya ni la de Madero, desde los balcones de su casa. Un verdadero suicidio.

Serdán y su movimiento fue la primera oposición política moderna que se registró en México. Punto.

Aquiles fue un incansable organizador de comités electorales, en Puebla y Tlaxcala, para promover un cambio pacífico, por la vía de las elecciones. De hecho, lo que se conoce como Revolución Mexicana tiene un origen eminentemente político. La enésima reelección de Díaz, y su reiterada negativa frente a sus secretarios de Hacienda, Limantour; y de Guerra, Bernardo Reyes.

Lo que se conoce como Revolución Mexicana tiene su origen en las montañas de Chihuahua y Durango, con personajes forajidos, violentos y matones. Para cuando se metieron a la bola ya cargaban varias muertes en la espalda. Como Pascual Orozco y un tal Pancho Villa que andaba huyendo, por cargos de homicidio. Manuel Abraham González, quien sería gobernador maderista en Chihuahua, lo contrató porque era la vía que tenía para internarse en la Sierra.

@ocielmora

 

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Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.