Estamos a dos semanas de la elección, en la recta final de las campañas electorales, las encuestas indican números para cada uno de los candidatos; sin embargo, el dato verdaderamente importante es el elevado número de encuestados que no revelan su intención de voto que son más del 30%.
En la Ciencia Política existen dos teorías de opinión pública que podemos ocupar como herramientas para el análisis por su aplicación en la votaciones, sobre todo en una sociedad tan visual y donde los medios de comunicación juegan un papel protagónico, ya que la mayoría de la población tiene de referencia a la televisión como la principal fuente de información para tomar una decisión frente a las urnas.
La primera de ellas es la teoría del Bandwagon que en español se le conoce como "subirse al carro": establece que la gente siempre querrá estar del lado ganador; en Política se aplica cuando el electorado opta por el candidato que se cree que va a ganar o, que los medios de comunicación lo han hecho ver como el ganador.
Por ello los partidos dan tanta importancia al hecho de aparecer siempre al frente en las encuestas, a que las portadas de los diarios de mayor circulación los declaren vencedores y también, al ser entrevistados en televisión se dicen ganadores: porque necesitan demostrar seguridad para transmitirla a los televidentes, por eso afirman siempre que serán los próximos gobernantes, para permear la idea en los ciudadanos y que se emita el voto a favor de ellos, ya que aspiran a estar con el ganador.
La segunda es "La Espiral del Silencio", elaborada por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann, establece que la gente tiende a ocultar sus preferencias por miedo a no pertenecer a los grupos que piensa que son mayoría y, permanecerán de esa forma hasta que sus opiniones prácticamente se vuelvan un tabú; sin embargo, en política las manifiestan en las urnas.
En elecciones aplica cuando los votantes no manifiestan en las encuestas sus preferencias por miedo a los gobiernos que tienen, pero si lo hacen en las urnas, el caso más reciente se dio en Venezuela, cuando en la elección para Presidente se pronosticó una contundente victoria de Nicolás Maduro, nadie puso en duda que iba a ser el ganador; sin embargo, su triunfo fue por un margen muy estrecho, que apenas pudo mantenerlo en el poder.
Otro caso cercano se dio precisamente en Puebla en 2010, donde las encuestas y los mismos medios que ahora dan ventaja a Antonio Gali, pronosticaban que el Revolucionario Institucional ganaría por un amplio margen y que iba a continuar gobernando; sin embargo, quedo claro que los medios no representaban la opinión de los ciudadanos poblanos, que decidieron por la alternancia.
De estas dos teorías de la opinión pública aplicada a la política y después de hacer un ejercicio comparado con las últimas elecciones podemos inferir que, es poco probable ver el fenómeno Bandwagon: el electorado poblano actúa de manera independiente, sin importar tanto la opinión que se vea en los medios de comunicación. Fuimos testigos que en la elección del año pasado Puebla votó por una opción diferente (AMLO) a la de la mayoría en el país, no votó por el candidato que iba arriba en las encuestas, tampoco por el partido que gobernaba: la elección de los poblanos una vez más, fue por la alternancia.
La teoría más viable es la Espiral del Silencio, los votantes que se manifiestan como indecisos eligen no confrontar con las opiniones difundidas en los medios oficiales, por ello deciden esconder sus preferencias; sin embargo, a medida que se acerca la elección el porcentaje de indecisos irá bajando poco a poco y finalmente, estarán optando por la alternancia.
Así, más del 30% de ciudadanos en el padrón electoral definirán la elección, ya que a ésta altura, el resto de la población ha decidido su intención de voto y difícilmente van a cambiar de opinión, el voto indeciso perfilará a Enrique Agüera porque representa un verdadero proyecto y la alternancia que Puebla necesita, ya quedó demostrado que los poblanos votan por proyectos y, sin miedo.
