El gran reto de los candidatos

  • Xavier Gutiérrez
Hoy, los únicos partidos donde hay jóvenes es en los partidos de futbol

Todo un  desafío tendrán ante sí los candidatos a puestos de elección popular las  próximas semanas.

Primero las contiendas internas de sus partidos. (Convengamos en llamar partidos a eso que hoy resultan ser, casi en la mayoría de los casos, agencias de colocaciones).

Proliferan los aspirantes, pese al descrédito partidario, las revisiones internas, requisitos y vigilancia externa.

Y ganada la competencia en el frente interno, vendrá la real, en la calle.

Hacer campañas de manera tradicional hoy tiene muchas restricciones. Supervisan todo las autoridades estatales y municipales, los organismos electorales, los propios ciudadanos y, los más críticos denunciantes: los competidores .

Los ojos y celulares de cada partido estarán sobre el otro para denunciarlos al contravenir normas generales.

Pero luego lo más complejo, ¿cómo llegarle al hombre común?.

El grueso de la gente no está haciendo vida pública, no al menos de la manera acostumbrada. Están recluidos en la casa en compañía de la televisión, la compu,  el radio y los imprescindibles celulares.

A las ocupaciones hogareñas y distracciones propias del aislamiento para romper la monotonía, agréguese el ánimo. El sentido común nos dice que un alto porcentaje de la gente no está pensando en elecciones. Para nada el tema de los futuros representantes es una prioridad.

La temperatura anímica está francamente fría con respecto a ese tema.

El punto central es la economía en general y la doméstica en particular.

Y la salud, por supuesto.

La gente esta preocupada y ocupada en cómo conservar el empleo, buscar uno si se ha perdido; reinventar el quehacer nuevo que ha impuesto la pandemia; exprimir la imaginación para agenciarse nuevos ingresos acordes   a la circunstancia crítica que se vive.

Los aspirantes sin duda apelarán a internet y las redes para hacer llegar su mejor talante y sus ofertas de campaña. Ofertas que en estos tiempos no fácilmente habrán de encontrar un terreno fértil para ser asimiladas.

Venderse por las redes no es tan fácil, máxime si la comunicación verbal y no verbal y el carisma no es el punto fuerte de los candidatos. Y generalmente no lo es.

Las redes tampoco son la panacea. El cincuenta por ciento del contenido de internet es pornografía. Los jóvenes votantes  andan por esos rumbos y no buscando candidatos.

Los electores mayores  no van  muy distantes de tales contenidos, pero para ellos su prioridad está en el bolsillo…y la salud, hoy que el enemigo acecha invisible por todos lados.

El muestrario de atractivos que habrán de usar como señuelo los candidatos  tampoco está como para ofertar en un “buen fin”.

Primero porque no se ven por ningún lado líderes con credibilidad e influencia. Esta es una sequía que afecta a todos los partidos.

 El poder los desgastó a todos. Hubo abusos, delincuencia, impunidad, y hoy no tienen manera de dar la cara sin que se expongan a reclamos severos de la gente.

 Hay funcionarios que hacen su chamba, intermediarios que buscan conservar la osamenta que les permite un ingreso, mensajeros  que querrán reclutar gente y votos con dinero de por medio, y “operadores” altamente desconfiables.

Y es que, lo que está detrás o encima del común de los partidos es muy cuestionable.

Personajes con pésimos antecedentes a su paso por la vida pública.

El poder, el ejercicio del poder en todos los niveles está en crisis.

La incredulidad de la gente, su escepticismo, es una muralla muy difícil de remontar.

Y en la composición social, admitamos que las cosas han cambiado cualitativamente.

La población adulta está más informada. No digamos mejor informada, no, más en cantidad, puede cruzar información  y asomarse, entre la diversidad, a lo que quiere ver. A lo  que le interesa y eventualmente pueda convencerla.

Esa multiplicidad de fuentes informativas la ha vuelto más crítica y por tanto más desconfiada.

Hoy difícilmente estará vigente esa expresión tan común en la sociedad mexicana de que, a la hora de votar, la gente solía decir: “yo siempre voto por el PRI, porque mi papá desde chiquito me decía hay que votar por el PRI…”

Eso se fue al bote de la basura.

Hoy cada familia es una diversidad de partidos. No exactamente preferencias, coincidencias doctrinarias, identidades ideológicas, no, simplemente simpatías o antipatías.

 Todo esto es una muestra de la orfandad de partidos. Se fueron a buscar el poder a cualquier precio y abandonaron el muy escaso trabajo de proselitismo y abanderamiento de causas.

Todo eso por lo que hace a los mayores. Los jóvenes andan en otra frecuencia.

Y una prueba de ello es que en los partidos sencillamente no hay jóvenes. No les llama la atención el interés público. Los únicos partidos donde hay jóvenes es en los de futbol.

Un alto porcentaje concentra su atención en  la diversión, el convivio, los espectáculos a través de los medios, en el estudio o el trabajo los más responsables, pero la responsabilidad de los asuntos públicos difícilmente figura en su agenda.

El votar está muy lejos de ser una prioridad para ellos.

Este es el terreno altamente hostil en el que van a caminar los aspirantes a puestos de elección popular.

xgt49@yahoo.com.mx

 

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Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.