Colombia: izquierda o derecha

  • René Sánchez Juárez
Hoy está en juego la permanencia o el retroceso una de las experiencias de izquierda más ambiciosas

En las elecciones presidenciales de 2026, la gestión del presidente Gustavo Petro marca un hito en la historia contemporánea de Colombia. Su gobierno, el primero de izquierda en el país, logró en tiempo récord reducir los índices de pobreza y desigualdad mediante políticas sociales ambiciosas, reformas laborales y un enfoque en la “paz total”.

Aunque enfrentó críticas por la implementación de su agenda y tensiones en materia de seguridad, Petro deja un legado de avances en equidad social y económica que su sucesor deberá defender o transformar

Este domingo 21 de junio de 2026, más de 41 millones de colombianos están convocados a las urnas para decidir en segunda vuelta el futuro del país. Los contendientes son Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico y representante de la continuidad progresista, y Abelardo de la Espriella, abogado y cantante de ópera convertido en figura de la ultraderecha, quien sorprendió en la primera vuelta del 31 de mayo al obtener alrededor del 43 % de los votos frente al 41 % de Cepeda. 

La primera vuelta reflejó una profunda polarización. De la Espriella, posicionado como outsider con un discurso de mano dura contra la violencia —que azota al país desde hace décadas—, capitalizó el descontento con temas de seguridad y economía.

Su campaña se centró en una estrategia digital agresiva, promesas de reducción drástica de la delincuencia y un alineamiento con intereses externos, particularmente de Estados Unidos. Apoyado por figuras como el expresidente Álvaro Uribe y con respaldo explícito de sectores conservadores y del gobierno de Donald Trump, ha amenazado con revertir políticas progresistas, incluyendo posibles extradiciones y un endurecimiento del Estado. 

Por su parte, Iván Cepeda, con el eslogan “me la juego por la vida”, ha buscado ampliar su base hacia el centro. Recibió apoyos clave de expresidentes como Juan Manuel Santos, intelectuales, artistas, organizaciones sociales e iglesias.

Su propuesta enfatiza la continuidad de los logros sociales de Petro, la prioridad a la paz total y la defensa de derechos para jóvenes y mujeres. Cepeda advierte sobre los riesgos de un “giro fascista” que podría reactivar el conflicto armado. Los escenarios para este domingo son ajustados.

Encuestas recientes muestran una contienda reñida, con ligera ventaja para De la Espriella en algunos sondeos, aunque el voto de centro y la movilización de indecisos podrían definir el resultado. Una victoria de Cepeda consolidaría el proyecto progresista, manteniendo énfasis en reformas sociales, paz y medio ambiente.

Un triunfo de De la Espriella representaría un viraje hacia políticas de seguridad estrictas, posible reducción del rol del Estado y alineamiento más estrecho con Washington, con implicaciones para el proceso de paz y las relaciones internacionales. 

Estas elecciones trascienden la elección de un presidente. Está en juego la permanencia o el retroceso de una de las experiencias de izquierda más representativas y ambiciosas de América Latina en los últimos años. El legado de Petro —avances en reducción de pobreza, inclusión social y búsqueda de paz— se somete a referendo popular.

Colombia decide si profundiza su transformación progresista u opta por un retorno a enfoques de orden y mercado con tintes ultraconservadores. El resultado no solo definirá el rumbo interno durante los próximos cuatro años, sino que enviará una señal fuerte sobre el pulso político de la región en un contexto de polarización global.

 

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René Sánchez Juárez

Politólogo y Maestro en Ciencias Políticas. Académico de la BUAP. Sindicalista y dirigente FROC-Puebla. CONLABOR. Ex Diputado Local y Federal