Educar humanos en tiempos de IA
- Carlos Anaya Moreno
Vivimos en una época de contrastes. Nunca habíamos tenido acceso a tanta información y, sin embargo, cada vez más personas parecen tener dificultades para encontrar sentido a sus vidas. Podemos consultar cualquier dato en segundos, generar textos con inteligencia artificial y acceder a bibliotecas enteras desde un teléfono móvil. Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿para qué sirve todo ese conocimiento si no sabemos quiénes somos ni hacia dónde queremos ir?
Esta es precisamente la preocupación que atraviesa los recientes discursos del papa León XIV dirigidos a universidades, colegios y asociaciones estudiantiles católicas. Sus palabras no son únicamente para creyentes. En realidad, constituyen una reflexión profunda sobre uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: cómo educar seres humanos completos en una civilización cada vez más tecnológica.
Mucha información, poca sabiduría
Uno de los diagnósticos más certeros del Papa es que vivimos una creciente fragmentación del conocimiento. Tenemos especialistas para todo, pero cada vez resulta más difícil encontrar personas capaces de conectar los distintos aspectos de la realidad.
León XIV advierte que muchos profesionales «tienen dificultades para encontrar dirección en sus vidas, en parte debido a la incapacidad de conectar información con conocimientos más profundos o de mantener un sentido de propósito» (León XIV, 2026a, citando Magnifica Humanitas, n. 146).
No es una observación menor. Basta mirar alrededor para comprobarlo. Tenemos expertos en finanzas que no saben gestionar su propia vida familiar, científicos brillantes que reconocen sentirse vacíos, y jóvenes con currículums impresionantes que no encuentran razones para levantarse con entusiasmo cada mañana.
Hace décadas, san Juan Pablo II ya había advertido este riesgo al señalar que la fragmentación del saber termina produciendo una fragmentación interior de la persona (Juan Pablo II, 1998, n. 81).
Quizá el problema no sea que sabemos poco, sino que hemos olvidado cómo integrar lo que sabemos.
La educación no es una fábrica de empleados
Durante muchos años se ha repetido que el objetivo principal de la educación consiste en preparar personas para el mercado laboral. Sin duda, la capacitación profesional es importante. Pero León XIV plantea una pregunta incómoda: ¿es suficiente?
El Papa recuerda que la educación debe ayudar a los jóvenes a «aprender a buscar y amar la verdad, a reflexionar sobre el sentido de la vida y a reconocer la dignidad de cada persona» (León XIV, 2026a, citando Magnifica Humanitas, n. 143).
La diferencia es enorme. Una educación centrada exclusivamente en la empleabilidad produce trabajadores eficientes. Una educación centrada en la verdad forma ciudadanos capaces de pensar, discernir y construir una sociedad mejor. En el fondo, la gran pregunta educativa no es qué profesión tendrá un estudiante dentro de diez años, sino qué tipo de persona llegará a ser.
El ser humano sigue siendo el centro
En medio del entusiasmo por la inteligencia artificial, la automatización y los algoritmos, León XIV insiste en una idea aparentemente sencilla, pero revolucionaria: la persona humana sigue siendo el centro.
El Papa afirma que «la persona humana es en realidad siempre relacional y limitada, y por tanto está llamada a convertirse en una tarea para sí misma y un regalo para el otro» (León XIV, 2026b). Esta afirmación desafía una cultura obsesionada con el rendimiento individual.
La tradición cristiana ha sostenido durante siglos que el ser humano no alcanza su plenitud aislándose, sino viviendo en relación con los demás. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia lo expresa de manera contundente al afirmar que «la persona humana es el fundamento, el sujeto y el fin de toda la vida social» (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2004, n. 106). Dicho de manera sencilla: las instituciones existen para servir a las personas, no las personas para servir a las instituciones.
¿Y qué hacemos con la inteligencia artificial?
Probablemente ningún tema genera hoy más preguntas en el ámbito educativo que la inteligencia artificial. Muchos profesores se preguntan cómo evaluar trabajos realizados con herramientas generativas. Otros temen que los estudiantes pierdan la capacidad de pensar por sí mismos. Algunos incluso imaginan un futuro donde gran parte del aprendizaje sea realizado por máquinas.
León XIV reconoce el desafío. De hecho, afirma que «el uso prolífico de la inteligencia artificial dificulta cada vez más la evaluación del trabajo de los estudiantes» (León XIV, 2026a). Pero su respuesta no consiste en satanizar la tecnología. Al contrario, sostiene que los jóvenes deben aprender a utilizarla responsablemente mientras desarrollan «sus habilidades y capacidades dadas por Dios para razonar, pensar críticamente y memorizar el conocimiento» (León XIV, 2026a, citando Magnifica Humanitas, n. 145).
La cuestión no es elegir entre inteligencia humana e inteligencia artificial. La cuestión es evitar que la segunda sustituya a la primera. Las máquinas pueden procesar datos. Pueden identificar patrones. Incluso pueden redactar textos razonablemente buenos. Pero siguen sin poder amar, perdonar, sacrificarse por otros, ejercer la prudencia moral o experimentar la belleza. Y precisamente esas capacidades son las que una verdadera educación debe fortalecer.
Profesión o vocación
Quizá uno de los conceptos más bellos de los discursos de León XIV sea la diferencia entre profesión y vocación. El Papa afirma que «no se trata solo de seguir una profesión (Beruf), sino de seguir una vocación (Berufung)» (León XIV, 2026b). La diferencia parece sutil, pero cambia completamente la perspectiva. La profesión responde a la pregunta: ¿de qué voy a vivir? La vocación responde a una pregunta mucho más profunda: ¿para qué estoy aquí?
En una sociedad donde el éxito suele medirse por ingresos, posiciones o reconocimiento social, recuperar la idea de vocación significa recordar que la vida humana posee un propósito más amplio que la mera acumulación de logros. No se trata únicamente de tener un trabajo. Se trata de descubrir una misión.
La cultura también necesita evangelizarse
León XIV insiste además en una tarea que suele olvidarse: la evangelización de la cultura. «Os animo a promover la evangelización de la cultura», afirma a los estudiantes universitarios (León XIV, 2026b). No se refiere a imponer creencias religiosas por decreto. Se refiere a algo mucho más profundo: introducir en la vida social valores capaces de humanizar la política, la economía, la ciencia, la tecnología y la convivencia cotidiana.
Ya Pablo VI advertía que «la ruptura entre Evangelio y cultura es sin duda el drama de nuestro tiempo» (Pablo VI, 1975, n. 20). Hoy esa afirmación parece más vigente que nunca.
Educar para humanizar el futuro
En el fondo, la propuesta educativa de León XIV puede resumirse en una idea sencilla: la educación debe ayudar a las personas a ser más humanas. No basta enseñar habilidades técnicas. No basta formar especialistas. No basta producir profesionales exitosos. La educación debe formar hombres y mujeres capaces de buscar la verdad, pensar críticamente, ejercer la libertad con responsabilidad, construir comunidad y poner sus talentos al servicio del bien común.
En una época fascinada por los algoritmos, León XIV recuerda algo esencial: el futuro no dependerá solamente de máquinas más inteligentes, sino de personas más sabias. Y esa sigue siendo, hoy como hace dos mil años, la tarea más importante de toda educación.

Les invito a ver el Video de “Laicos en la Vida Pública” sobre este tema:
Referencias
Benedicto XVI. (2009). Caritas in Veritate. Libreria Editrice Vaticana
Caritas in veritate (29 de junio de 2009)
Juan Pablo II. (1998). Fides et Ratio. Libreria Editrice Vaticana.
Fides et Ratio (14 de septiembre de 1998)
León XIV. (2026). Magnifica Humanitas. Libreria Editrice Vaticana.
Carta Encíclica de Su Santidad León XIV Magnifica Humanitas (15 de mayo de 2026)
León XIV. (2026, 3 de junio). Discurso a la Asociación de Colegios y Universidades Católicas.
A una delegación de la Asociación de Colegios y Universidades Católicas (3 de junio de 2026)
León XIV. (2026, 5 de junio). Discurso a las Asociaciones Estudiantiles Católicas Alemanas.
A las Asociaciones Estudiantiles Católicas Alemanas (5 de junio de 2026)
Pablo VI. (1975). Evangelii Nuntiandi. Libreria Editrice Vaticana.
Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de 1975)
Pontificio Consejo Justicia y Paz. (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Libreria Editrice Vaticana.
Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia
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CEO de Geo Enlace, empresa de Internet de las cosas desde el año de 2010; y fundador de la Unión de Servicios Solidarios-Banco de Tiempo (2018). Se desempeñó como director General del Registro Nacional de Población de 2004 a 2010. Actualmente, es cofundador de metododelcaso.org y miembro de “Laicos en la Vida Pública”.
