Reaparecen los desaparecidos en 2023

  • Facundo Rosas Rosas
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum revocó las cifras de su antecesor

En diciembre de 2023, con la colaboración de los “servidores de la nación” (antes siervos de la nación) y no de las autoridades responsables de la prevención e investigación del delito de desaparición, la administración del entonces presidente López Obrador, trató de “depurar” la cifra de desaparecidos, logrando reducirla de 110 mil 964 contabilizados por el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDPN) a únicamente 12 mil 377.

Esta última cifra fue obtenida del cruce de información del RNPDPN con los datos del Instituto Nacional Electoral (INE) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT), pero solo a nivel administrativo, no como resultado del trabajo de campo con todos los protocolos y técnicas de investigación que se requieren para casos de alta relevancia, ya que lo que importaba en aquel momento era “rasurar” la cifra de personas desaparecidas por así convenir a sus intereses perversos.

Con el reporte del pasado viernes 27 de marzo de 2026, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum revocó las cifras de su antecesor y ubicó el número de personas que no han mostrado actividad alguna tras su desaparición en 43 mil 128.

Esta medida permitió a los 98 mil 587 desaparecidos de un plumazo por López Obrador en 2023 a reaparecer en el nuevo conteo de Sheinbaum Pardo, por lo menos en el papel porque en la realidad siguen desaparecidos.

De esta manera, el número de desaparecidos y no localizados asciende a 132 mil 534, lo cual obliga a que el trabajo de búsqueda no sea solamente administrativo y realizado por los “servidores de la nación” sino con las mejores herramientas de búsqueda en campo y el mejor talento humano, es decir policías investigadores y Ministerios Públicos, como debió haber sido desde que los números de desaparecidos comenzaron a crecer alarmantemente en el sexenio de López Obrador.

Lo anterior indica que de 2024 a febrero de 2026, el número de personas desaparecidas o no localizadas fue de 21,570, equivalentes a 27.3 casos diarios.

Pero más allá de las cifras dadas a conocer por la presidenta de la República desde Palacio Nacional, en el sentido de que en 46 mil 742 no hay datos suficientes para iniciar una investigación, en otros 40 mil 308 casos las personas registraron actividad después de su desaparición y solo 43 mil 128 no hubo actividad después de desaparecidos, en todos los casos se trata de personas que no han sido ubicadas, por lo que su estatus sigue siendo de desaparecidos.

Para abatir el rezago en las cifras de desaparecidos, más allá de que si tuvieron actividad después de haber sido reportadas como desaparecidos o no, deben ser tomados en cuenta otros factores como los casi 72 mil personas cuyos cuerpos permanecen en las instalaciones del Servicio Médico Forense y fosas comunes oficiales de todas las entidades federativas.

Realizar un exhaustivo cruce de datos del INE, SAT, Registro Nacional de Población, Secretaría del Bienestar (padrones de beneficiarios de becas y programas del Bienestar), IMSS e ISSSTE y así como de las bases de datos de las compañías de telefonía celular, bancos y empresas que ofrecen diversos servicios de ventas presencial o en línea, o bien a los motores de búsqueda de Inteligencia Artificial.

Dejar este trabajo titánico solo a los “servidores de la nación” es apostar que el número de desaparecidos se incremente antes de que disminuya.

Lo mejor será dejarlos en manos de nuevos analistas de inteligencia y de investigadores de gabinete y campo, sin embargo, casi 8 mil de ellos fueron prácticamente corridos de la Policía Federal y ahora andan llorando por conseguir 2 mil nuevos.

Sí, esos a los que el expresidente López Obrador llamaba empleados administrativos o secretarias por no portar un uniforme de la PF y después de la Guardia Nacional, como si portar un uniforme te convirtiera en automático en el mejor investigador.

Hay que recordar que los detectives y los investigadores de campo de cualquier área de inteligencia o corporación de policía en el mundo visten de civil ya que traer el uniforme y viajar en vehículos balizados no te permite mimetizarte entre la gente para desarrollar mejor tu trabajo, pero para eso se necesita estructura mental, herramientas metodológicas, imaginación y visión, no solo un uniforme azul, verde, blanco o tipo camuflaje en cualquier tonalidad, ese sirve para otra cosa menos para investigar y realizar labores de inteligencia.

Insisto, formar un analista de inteligencia o un investigador como los que hoy se requieren para este trabajo lleva por lo menos dos años, tiempo en el que adquiere los conocimientos, desarrolla sus capacidades, forja su criterio y acumula experiencia suficiente para tomar decisiones basadas en razonamientos lógicos, no ideológicos.

Lo anterior no quiere decir que tengan que contratar a todos los analistas de inteligencia e investigadores que ya tenían por lo menos 15 años de experiencia; solo es un referente de que reclutar y formar cuadros de este nivel de capacidades lleva tiempo y dinero, mucho dinero, no solo a nivel federal sino también estatal, que es donde está la parte más débil por el abandono en que se encuentran las corporaciones.

 

 

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Facundo Rosas Rosas

Ingeniero por la UAM donde obtuvo la Medalla al Mérito Universitario. Estudió maestrías en Administración, así como en Seguridad Pública y Derechos Humanos. Fue capacitado en inteligencia y análisis en EU, Colombia e Iraq. A lo largo de 25 años fue funcionario público en dependencias estatales y federales en materia de Seguridad Pública y Seguridad Nacional.