Charla con el primer consejero iraní

  • Atilio Peralta Merino
Conversación con Rostam Adabinia, primer consejero de la embajada de la República Islámica de Irán

En días recientes, en la celebración de la Concepción de María en la sede de la embajada nicaragüense en la Ciudad de México tuve una muy breve, pero al unísono, inteligente conversación con Rostam Adabinia, primer consejero de la embajada de la República Islámica de Irán.

En fechas previas, al difundirse la noticia del supuesto desmantelamiento por parte de las autoridades policiales mexicanas del, también supuesto, complot para ultimar a la embajadora de Israel en México, tuve una conversación telefónica con un conocedor tanto de África y China, como del mundo islámico en general y árabe en lo particular como es don Luis García y Erdmann.

Traté de indagar infructuosamente si había intercambiado algún comentario al respecto con su amigo y colega el embajador Luis Ortiz Monasterio, dado que, a no dudarse, es el hombre que mejor conoce la vida de Irán en nuestro país, y, ya posteriormente, dado los escasos, elementos con los que una persona modesta como un servidor puede tener de tales aconteceres, me atreví a sondear en la oportunidad al primer consejero Adabinia.

El consejero de entrada emitió al respecto una sonora carcajada, y efectivamente, el supuesto complot difícilmente mueve a otra cosa que no sea a la más franca y estruendosa de las burlas, no obstante, no deja de ser una noticia inquietante dadas sus eventuales implicaciones.

En el ya lejano año de 2011, un comunicado de prensa emitido por la Policía Federal a cargo entonces de Genaro García Luna, anunciaba un supuesto complot urdido entre la Guardia Republicana Iraní y el Cártel de Los Zeta para perpetrar un atentado en Washington D.C., supuesto atentado, cuyo plan rememoraba ampliamente a la descripción del que sufriera en aquella ciudad en excanciller chileno Orlando Letelier; o sea, en resumidas cuentas, un montaje.

Me atreví a comentarle al consejero iraní sobre un artículo que escribí al respecto desde que los hechos en cuestión se suscitaron y, en contrapartida él hizo un comentario por demás agudo e inteligente sobre la coincidencia en tiempo de la visita del presidente francés a México con la reciente difusión noticiosa del supuesto complot, calcado a su vez del de 2011.

También me comentó sobre otra coincidencia relativa al momento de pleno descrédito de la imagen internacional de Israel, ante lo que el episodio del avión de fabricación iraní y de bandera venezolana incautado en Buenos Aires en clara contravención de lo dispuesto por la Convención de Chicago sobre aeronáutica reviste una singular importancia.

Me resulta por demás sorprendente el parecido de caso de clínica forense que media entre el controvertido suicidio del fiscal Alberto  Nisman en Buenos Aires, a la sazón responsable de las indagatorias del atentado de la mutualidad israelí a principios de los años noventa y en la  que se ha pretendido  señalar una eventual responsabilidad , jamás acreditada a cabalidad  de la Guardia Republicana Iraní en el hecho; y el suicido del abogado Rodrigo  Rosenberg en la Ciudad de Guatemala y su previa denuncia por corrupción a Celia Torres  la exesposa del presidente Álvaro Colom.

Ignoro si el abogado guatemalteco estuviese emparentado con el célebre matrimonio norteamericano condenado a muerte en los albores de la Guerra Fría por su supuesta participación en actividades de espionaje, o entre estos y aquel con el Coronel Rosenberg, quien fuera jefe policiaco del gobierno del Coronel Jacobo Árbenz y que se asiló en nuestro país tras el triunfo de la rebelión acaudillada por Carlos Castillo Armas.

Me queda claro, no obstante, como dijera el filósofo de Tréveris: “La historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa”, y que en los días que corren las extravagancias más grotescas, que a no dudarse, mueven a la más olímpica de las burlas y  no por ello dejan de resultar dignas de preocupación.

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Atilio Peralta Merino

Abogado por la Escuela Libre de Derecho. Premio Nacional de Periodismo “Ricardo Flores Magón” en la categoría de Artículo de Fondo. Compañero editorial de Pedro Ángel Palou; y colaborador cercano de José Ángel Conchello y del constitucionalista Elisur Arteaga Nava.