Elección judicial: mayoría no avaló reforma judicial
- Pablo Ruiz Meza
En la tercera semana de mayo se intensificó en Puebla la operación acordeón para el acarreo y la compra de votos.
Fue el ejército electoral de Morena y partidos satelitales aliados como el PVEM y PT los involucrados en la compra de sufragios en la elección judicial del 1 junio
En instituciones educativas como el Colegio de Bachilleres en el estado, el principal centro de movilizadores de la “mapachería”, activaron la cadena de entrega de listas con diez ciudadanos con credencial del INE.
La medida fue obligatoria para los docentes, a quienes les condicionan el incremento de horas clase, a cambio de la entrega de listas con copias de las credenciales del INE enviados vía WhatsApp.
Directivos y dirigentes sindicales del COBAEP se hicieron cargo de la extorsión y la presión a los maestros de esa institución del gobierno del estado.
Hicieron lo propio las lideresas y líderes de las colonias en Puebla capital y municipios conurbados relacionadas con dirigentes de partidos políticos, con los programas sociales Bienestar, con legisladores, alcaldes y el estado.
Listas y más listas de votantes con copias de las credenciales del INE fueron entregadas a los centros de acopio de Morena, del PVEM o el PT.
En el caso de Puebla capital, a principio de la última semana intensificaron la operación “acordeón” y la entrega de copias de credenciales del INE a los movilizadores de Morena, que a su vez son funcionarios de las alcaldías, del gobierno estatal y de las delegaciones federales.
De manera profusa a través de WhatsApp, antes y durante de los comicios judiciales, se siguieron distribuyendo los “acordeones” con los nombres y números de juezas/jueces de Distrito 1 Boleta Amarilla:
Cuatro mujeres: 07 Esmeralda García Santamaría, abogada de la Secretaría de Bienestar; 01 Paola Cabrera Ortega (del TSJE); 11 Ana Rosa Jiménez Loranca (su padre juez, ligado a banda de huachicoleros); 18 Samady del Carmen Soto Sánchez, Secretaria de Pleno del Tribunal de Justicia Administrativa del TSJE, por ejemplo.
El acordeón contenía también los nombres y apellidos para juezas y jueces del Distrito 2, boleta amarilla; los cuatro hombres y cinco mujeres para Magistradas y Magistrados de circuito, boleta rosa, y las cinco mujeres y cinco hombres parta el Distrito 2.
Encabezaron el acordeón, como en el resto del país, (03) Lenia Batres, 17 Ana María Ibarra, Ortiz Ahlf Loretta; 26 María Estela Ríos González y 31 Natalia Téllez Orozco.
Aparecieron en el acordeón las candidatas y candidatos a magistrados del Tribunal de Disciplina Judicial, a la Sala Superior Electoral y a la Sala Regional del Tribunal Electoral.
A pesar del bombardeo del acordeón para Puebla en redes sociales y en medios impresos para la inducción ilegal del voto, las mesas de recepción de votos estuvieron prácticamente sin fila de votantes, y durante largos periodos de tiempo, vacías.
El “acordeón” hasta el gobernador lo usó… para no fallar
La elección judicial ha sido complicada desde su origen, empezando por la reforma, además de facciosa hecha sobre las rodillas. La opinión pública observó los recursos ilegales de los que echaron mano los líderes parlamentarios de Morena para aprobar la reforma al Poder Judicial.
Torcieron la ley con los Yunes, padre e hijo, para cancelarles demandas en su contra en Veracruz; la compra de dos legisladores del PRD y el encarcelamiento del padre de un senador del MC.
En esa inercia de ilegalidades y atropellos como las tómbolas de los cargos a elegir en el PJ federal, éstas continuaron con la elección judicial del 1 de junio donde se cometieron delitos electorales como la inducción al voto, el acarreo y la compra de voluntades.
El extremo de la inducción al voto fue la exhibición del periódico digital e-consulta del gobernador Alejandro Armenta Mier utilizando uno de esos acordeones para sufragar, sin que ello significara un delito, de acuerdo a la resolución del TEPJF.
Pero más allá de las ilegalidades cometidas en torno a la reforma al Poder Judicial, la jornada comicial fue un fracaso, en la medida que no motivó a los ciudadanos a volcarse a las urnas.
La votación del 1 de junio fue un espacio de obediencia de los militantes y simpatizantes orgánicos del régimen de la 4T y del Partido-Estado Morena.
No motivó ni al voto duro de las elecciones presidenciales de 2024 el hecho de que haya salido de su escondite Andrés Manuel López Obrador para votar, el autor intelectual de la venganza contra el Poder Judicial Federal, para hacerse del control de la procuración de justicia.
Pero la ola de anomalías de la elección judicial no terminó el 1 de junio.
Sin resultados electorales preliminares, los comités distritales del INE dominados por el oficialismo, realizarán un recuento de votos que estará bajo la sospecha del fraude electoral.
Deben reconocer en el oficialismo que a los ciudadanos en general no les interesó la elección; que el apresuramiento y el desaseo para hacerse del control del Poder Judicial no legitima la reforma, en la medida que no fue avalada en las urnas.
Una minoría del “pueblo bueno”, los militantes y simpatizantes de Morena encumbrados en la burocracia estatal, y la extorsión a los beneficiarios de los programas sociales de Bienestar -y no la gran mayoría- serán los que convalidaron con una baja votación.
Los jueces, magistrados y ministros electos por el aparato del Partido-Estado de Morena, utilizando a los gobiernos de los estados de la 4T, se harán del control del Poder Judicial Federal, con una minoría de votantes, para ponerlo al servicio del Poder Ejecutivo federal.
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Face: Pablo Ruiz Meza
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Periodista con más de 30 años de trayectoria como reportero de staff, investigaciones especiales, corresponsal nacional, director editorial, autor de la columna "Nada personal" y colaborador en diferentes medios de comunicación multimedia.
