¡Orden y progreso!
- Eduardo Mauricio Libreros López
Nuestra sociedad enfrenta una notable inmadurez que, por diversas razones, no hemos podido sacudirnos lo que nos impide generar las condiciones necesarias para concentrarnos en el crecimiento y desarrollo de un país próspero y libre de grandes conflictos. Esta falta de madurez se traduce en un desorden generalizado que obstaculiza nuestro progreso.
Al realizar un análisis crítico, observamos que se pierde mucho debido a la falta de orden y honestidad. Es alarmante que necesitemos una vigilancia constante para asegurar que las cosas se realicen de manera correcta. Este fenómeno se manifiesta en múltiples sectores, desde comercios y bancos hasta escuelas y hospitales, donde se presentan robos hormiga y desvíos de recursos. Esta situación refleja una falta de confianza y responsabilidad que subyace en nuestra estructura social.
La frase “orden y progreso” tiene sus raíces en las ideas del filósofo francés Auguste Comte, quien es considerado el padre de la sociología. Su pensamiento ha influido en muchas corrientes de pensamiento y políticas a lo largo de la historia.
En su obra Curso de filosofía positiva (1826), Comte formuló la frase: “El amor por principio, el orden por base y el progreso por fin” (Comte, 1826). Su enfoque positivista sentó las bases para un encauce científico en el estudio de la sociedad y sus fenómenos.
Sus ideas fueron adoptadas y adaptadas en México por Gabino Barreda, quien introdujo el positivismo en el sistema educativo. Esto tuvo un impacto significativo en la forma en que se comprendía la educación y el desarrollo social en el país.
Durante el régimen de Porfirio Díaz en México, el lema “orden y progreso” fue adoptado como un principio rector que justificaba políticas autoritarias en nombre del desarrollo nacional. Este periodo, aunque caracterizado por un crecimiento económico, fue también un tiempo de represión y desigualdad (González, 2010).
A lo largo de América Latina, varios gobiernos han proclamado el lema “orden y progreso” como parte de sus agendas, buscando centralizar el poder, modernizar la infraestructura y fomentar la educación. Sin embargo, muchos de estos regímenes han sido criticados por su tendencia a suprimir libertades civiles en nombre del orden (Martínez, 2015).
El lema de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), “Amor, orden y progreso”, refleja la influencia del positivismo en la educación mexicana y destaca la importancia de un marco ético en la búsqueda del desarrollo.
Históricamente, el progreso ha sido entendido como crecimiento económico y modernización de las infraestructuras (Pérez, 2018).
El orden se ha interpretado como la fijación de condiciones de tranquilidad y seguridad necesarias para el bienestar del pueblo, aunque a menudo se ha utilizado para justificar medidas autoritarias (Sánchez, 2020).
Los regímenes que han adoptado el lema “orden y progreso” a menudo han estado asociados con dictaduras en varios países latinoamericanos. Estos gobiernos, aunque prometían estabilidad y desarrollo, frecuentemente resultaron en la violación de derechos humanos y la concentración del poder, lo que plantea un dilema sobre el verdadero significado de progreso en el contexto social (Báez, 2019).
La pregunta que surge de todo este análisis es: ¿queremos seguir así o nos proponemos realizar un cambio?
Es difícil llevarlo a cabo pues hemos desarrollado una cultura del tener a la del ser y pocas personas estarían dispuestas a perder una parte de sus posesiones, sobre todo dinero, por un bien superior.
Referencias
Báez, F. (2019). Dictaduras y derechos humanos en América Latina: un estudio histórico.
Comte, A. (1826). Curso de filosofía positiva.
González, J. (2010). La era de Porfirio Díaz: desarrollo y represión en México.
Martínez, L. (2015). El legado del positivismo en América Latina.
Pérez, M. (2018). Modernización y desarrollo: un análisis crítico.
Sánchez, R. (2020). La dicotomía entre orden y libertad en la política latinoamericana.
Los invito a ver los videos de 30 segundos para conocer las señales, las leyes y reglamentos de tránsito (municipal, estatal y federal) con base en un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora, académico del ICGDE de la BUAP, con su personaje Rommyn Ciudadano. Los encontrarán en estas direcciones:
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-xwOBe7NUwB2SL9SfCf0gi
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-SKW-DVP5V7hgdzkcLYqx1
En X: #romynciudadano
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Ingeniero civil y docente; maestro en Ingeniería de Tránsito y Transporte. Investigador, especialista en infraestructura, operación y educación vial. Miembro fundador de Enclave 8 A.C
