El hospital del terror

  • Antonio Madrid
Se encuentra en Venustiano Carranza, ahí, donde el calor es común, como las anomalías hospitalarias

Le llaman ya “El Hospital del Terror”.

Y con justa razón.

Se encuentra en el municipio de Venustiano Carranza, ahí, donde el calor es tan fuerte que puede asarse un huevo sobre el toldo de un coche (no es albur).

Venustiano Carranza o “Agua Fría”, está ubicado en los límites del estado de Veracruz, colindando con la petrolera ciudad de Poza Rica.

Ahí, un día sí y otro también (me refiero al Hospital del Terror), las negligencias médicas ocurren, de manera tan normal, como el sudor de sus habitantes por el intenso sol.

La lista de las anomalías es tan grande, que se confunde un caso con otro. Y lo peor: las autoridades de Salud del Estado, parecen no darse por enterado.

O sí. Hace unos días, acudió una comisión llegada desde Puebla capital, para conocer del asunto, pero la supervisión fue tan hermética que pareciera que fueron para ponerse de acuerdo en lo obscurito con el director del Hospital del Terror: Luis Ángel de la Cruz Cruz, a quien en mala hora le encomendaron dirigir este lugar, porque parece que lo odia, pues nos dicen que poco hace pie.

Ya muchos piden su destitución. Él, como las viejas palmeras del trópico, sólo se tambalea, pero no cae.

Alguna influencia deberá tener.

Pero el caso, es que quien visite “Agua Fría”, las anomalías en el Hospital del Terror, parecen recibirlos.

En nuestra más reciente visita, una mujer, con llanto en los ojos como una Magdalena, pidió dar a conocer su queja.

¿Su nombre? Georgina Cruz Romero, quien había acudido a la presidencia municipal para exponerle su queja al alcalde, Ernesto García Rodríguez. El edil, nos lo confesaría después en entrevista, que había recomendado a la señora presentar su denuncia y obviamente, él enviaba puntualmente los reportes a la Secretaría de Salud.

Pero veamos el caso de la Magdalena de Agua Fría. Sucede que tuvo que llevar al hospital a su hija de nombre Atziri Guadalupe de 23 años de edad, quien presentaba un embarazo ectópico y por lo cual debían de extirparle una trompa de Falopio y un ovario.

La operaron.

Pero luego de la cirugía, los dolores, lejos de disminuir, aumentaron por lo que, ante la apatía de quienes laboran en el hospital de Agua Fría, decidieron trasladarla a otro lugar. Lo más común en la zona es a Poza Rica, Veracruz, por ser la ciudad más grande de la región.

Ahí, los galenos encontraron dentro del cuerpo recién operado de la muchacha, una gasa y cuajarones de sangre que le dejaron en el hospital de Agua Fría.

Ufff. Con razón, los dolores habían aumentado tanto.

Pero si una desgracia nunca llega sola, este fue el mejor ejemplo.

Ese mismo día, y al ver la gravedad “de mi muchacha, que casi se me andaba muriendo”, su madre y abuela de la muchacha moribunda, Guadalupe Romero, sufrió un shock que los obligó a llevarla al hospital. ¿A cuál? Al hospital integral. Es el único en el municipio. Al llegar a Emergencias, los médicos le diagnosticaron Covid-19.

"Fue un viacrucis tener muy grave a mi hija, y ver llegar a mi madre como a la media hora al mismo hospital. Cuando decidimos llevar a mi hija a otro hospital, al director del hospital Luis Ángel de la Cruz Cruz no lo encontraban por ningún lado para firmar la autorización de la ambulancia, de ahí tuvimos que darle 500 pesos al chófer porque dijo que no tenía más que un cuarto de gasolina. La lista de más de mil 500 pesos de medicamentos que nos pidieron la surtimos y ahí se quedó porque mi hija ya no la ocupó", manifestó.

Señaló que por la gravedad del asunto tuvo que acudir a buscar el apoyo del alcalde Ernesto García Rodríguez, para que intervenga y haga lo posible por hacerle llegar todas las quejas al gobernador Miguel Barbosa Huerta y gire órdenes a la Secretaría de Salud y las negligencias terminen de afectar a tanta gente.

Ufff. Que historias. Afortunadamente las dos mujeres, madre y abuela se salvaron, pero la vieron cerca.
*

Rosario de quejas

El caso más reciente narrado líneas arriba y ocurrido el pasado 18 de marzo, lamentablemente no es el único.

Otro caso -también reciente- es el del inspector de la localidad de San Diego, Juan Romero Calva, quien como autoridad de su comunidad alzó la voz denunciando el reciente caso de una persona que se fracturó; y que al pedir la atención en el hospital le dijeron que debía esperar de 8 a 15 días para que fuera operada, razón por la que la familia pidió que la dieran de alta y así poder trasladarla a un hospital particular, dónde finalmente recibió la atención que requería. "Hablo por toda mi comunidad, y también como ciudadano de Venustiano Carranza, por qué estoy seguro que debe haber muchas negligencias que por temor no denuncian. Ojalá que nuestro Gobernador escuché este llamado", manifestó.

Por su parte, el señor Miguel Ortiz, de la misma comunidad, denunció que hace un mes acudió con su esposa para atención médica de un especialista, pero se llevaron la sorpresa al ser discriminados por el director Luis Ángel de la Cruz Cruz, argumentándose que por ser de una comunidad no podían darles la atención.

A la extensa lista de quejas, también se suman las denunciadas públicas de hace unos días sobre una paciente con Covid, Adriana N. a la que le negaron la prueba diciéndole que era "sicológico", y que al realizarse la prueba de manera particular resultó positiva. O la denuncia de una mujer embarazada a la que enviaron a su domicilio y que "regresara en ocho días para que se aliviara", pero que por los dolores que presentaba tuvo que ser trasladada a La Ceiba dando a luz ese mismo día. La mujer tuvo que pagar 30 mil pesos en un hospital particular, endrogándose hasta los tobillos.

Un caso más, es de una joven pareja: Imelda Vázquez Martínez tan solo 19 años de edad y su esposo Erick Cruz Fernando de 21 años. El caso: embarazo. Fue rechazada en el nosocomio del terror porque el ginecólogo “estaba de vacaciones”. Tuvieron que ir hasta Xicotepec, a 56 kilómetros de distancia para ser atendida en un hospital particular. ¿El costo? 30 mil pesos, costo muy elevado, pero mucho menor que una complicación de parto. Pero ni modo de molestar al ginecólogo que vacacionaba en Casitas, Veracruz.

¿Alguien duda que este hospital sea del terror?

Dios nos libre de caer en sus tentáculos.

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Antonio Madrid

Comunicador y periodista. Reportero, corresponsal y columnista (La Pasarela) en diversos medios poblanos. Ha ejercido su labor reporteril en radio, televisión y prensa escrita en medios de Huauchinango y Xicotepec.