Uno, dos, tres por mí y todos mis amigos
- Ignacio Esquivel Valdez
Ocho treinta de la mañana. Los niños ingresaron al salón en ese primer día de clases. Nuevos los útiles, los libros y los uniformes y aunque estaban las mismas caras del año anterior, era un gusto volver a ver a los amigos.
La maestra estaba de pie en la puerta esperando que sus alumnos tomaran asiento y al entrar el último niño cerró la puerta y se dirigió a su escritorio. Se sentó y tomando unos papeles dijo a sus pupilos: “A ver niños, aquí tengo la lista oficial y para saber quiénes vinieron, voy a escoger al azar el nombre de alguien de ustedes y luego de decir ‘Presente’ nos contarán cómo pasaron las vacaciones ¿Quedó entendido?”, “Sí maestra”, respondieron al unísono lo estudiantes.
“Comencemos con Cervantes, Adriana, dinos ¿Qué hiciste estos dos últimos meses?” La aludida se puso de pie y respondió “Presente, yo me fui a Guadalajara a pasar las vacaciones con mis primas y con ellas jugaba en el parque a saltar la cuerda y el elástico, era muy divertido”.
“Muy bien Adriana, ahora García, Angélica”, “Presente, bueno, yo me la pasé con mis vecinitos jugando en la calle Stop o Avión y si llovía, nos metíamos a la casa a jugar Matatena, Lotería o Serpientes y Escaleras”.
“O sea siempre se la pasaban bien, gracias por compartirnos, ahora veamos, Fernández, Javier ¡Cuéntanos!”, “Presente maestra, yo salía a jugar Carreterita usando cochecitos de juguete, “Y ¿Cómo se juega eso?”, “Empujando el cochecito por la orilla de la banqueta y si te sales, te regresas a donde está una marca”, “Ah, qué bien”, “También jugábamos canicas o hacíamos cuevitas en la arena que le llevaron a un vecino para construir”,
“Espero que no hayan dejado regada la arena.Veamos, ahora es el turno de Martínez, César”, “Presente, en mi casa somos puros hombres, en las tardes salíamos a jugar Bolillo o a los Quemados, “¿Cómo son esos juegos?”, “El Bolillo se hace con un pedazo de palo de escoba y se le da forma con un cuchillo. Para jugar pones el bolillo en el suelo y le pegas con otro palo para que brinque y luego le pegas fuerte en el aire; quien lo aviente más lejos, gana. Los quemados se juega con una pelota de esponja, cada quien excava un agujero en la tierra y a unos pasos de distancia alguien lanza la pelota y cuando se mete en un agujero, el dueño debe correr, tomar la pelota y lanzarla a alguien para quemarlo”.
“Muy bien César. A ver Franco, Gabriela, te toca contarnos”, “Presente, pues yo también jugué mucho con mis hermanos y vecinos, a los Encantados, al Patio de Mi Casa, la Gallina Ciega, Amoato o La Rueda de San Miguel”, “Qué bien Gaby, así jugabas y cantabas”, “Sí maestra es muy divertido”.
“Ahora nos va a contar López, Víctor, “Presente, aunque no era temporada, saqué el papalote que me hizo mi abuelo con papel de china y popotillo, estaba bien conservado porque en febrero y marzo yo tenía paperas, no pude salir a volarlo y no me quería quedar con las ganas; me gusta mucho verlo suspendido en el aire”, “Pero, ¿sí sabes que en verano puede ser peligroso por los rayos?”, “Sí maestra, eso me dijo mi abuelo y como no lo volví a volar, me salí al jardín a cazar mayates para amarrarlos de una patita y hacerlos volar como si fueran unos papalotes miniatura, ja ja ja ja”.
“Pero eso es un poco cruel, espero no los hayas lastimado”. “Ahora es el turno de Alba Rosa, a ver qué hiciste”, “Ay maestra yo jugaba a las Escondidas ya sea contando o con el bote pateado con mis hermanas, pero nunca lo volveré a hacer”, “¿Por qué?”, “Porque no me encontraron”, “¡Ah!, eso significa que eres buena para el juego”, “Pues no sé, me metí al asiento trasero del coche de mi papá y ahí me dejaron, después de mucho rato cuando salí con la frente sudada por el calor, ¡ya estaban todos en la mesa comiendo sin mí!”.
Opinion para Interiores:
Anteriores
Ingeniero en computación UNAM. Aficionado a la naturaleza, el campo, la observación del cielo nocturno y la música. Escribe relatos cortos de ciencia ficción, insólitos, infantiles y tradicionalistas
