Ana Lucía Hill, ¿un tema de gobernabilidad?
- Israel Velázquez G.
La salida de David Méndez Márquez de la Secretaría de Gobernación es el más reciente capítulo de la pugna que mantiene el gobierno del estado de Puebla con el federal por tener el control de las elecciones que ya están a la vuelta de la esquina.
El asunto es bastante más complejo que aquel que la narrativa oficial intenta imponer en la agenda pública haciendo creer que el impresentable Méndez Márquez fue desleal con el gobernador Miguel Barbosa Huerta, quien lo aguantó en su gabinete a pesar de que siempre fue muy mal visto por el círculo cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador.
David, decían en el gobierno federal, no resuelve nada, no tiene oficio. Hoy, que fue echado de una manera humillante del gobierno estatal, llega al cargo Ana Lucía Hill Mayoral, una persona experta sí en protección civil, y, además, cercana a Olga Sánchez Cordero, la titular de la Secretaría de Gobernación que peleaba para sí la posición que dejó Fernando Manzanilla Prieto, también echado de fea forma del primer círculo de Barbosa Huerta.
La jugada de Barbosa, sin embargo, al poner por debajo de Ana Lucía a Ardelio Vargas Fosado, un hombre poderoso no sólo en Puebla sino en el país, es señal de que la pugna entre ambos niveles de gobierno seguirá, y de que el gobernador no piensa plegarse tan fácil a las decisiones de los mensajeros de Andrés Manuel López Obrador.
Los señalamientos contra David Méndez no son inverosímiles, pero si fue o no desleal es algo que hasta ahora no se ha probado; la versión alimentada desde las entrañas de Casa Puebla la nutre la tímida defensa que de sí mismo hizo la mañana del miércoles en la videoconferencia de Barbosa Huerta.
Ana Lucía es, pues, una cuña para Barbosa, y Ardelio Vargas, el primer nombre propuesto al gobierno federal para desplazar a David Méndez, una cuña para Ana Lucía, a quien el gobernador siempre le dio un protagonismo que superó al titular de Gobernación, en las acciones implementadas, incluidos los decretos, para controlar los contagios de coronavirus.
Dada la inexperiencia de Ana Lucía en tareas de gobernabilidad y negociación con grupos sociales que siempre surgen en tiempos electorales, Barbosa vendió a Sánchez Cordero la idea de que era necesario alguien con el talante de Ardelio Vargas, un hombre con una bien ganada fama de represor que no es bien visto por la 4T de Palacio Nacional.
¿Qué sigue?, unos cuantos ríos más de tinta que intentará adelantar lo que ahora es obvio en Puebla: todos los defenestrados forman un grupo que cada vez luce más sólido y poderoso, y sí, es posible que cobijen a David Méndez.
Al Margen
A propósito de las pugnas en Morena, y de la sórdida disputa por el control de quienes serán candidatos en las próximas elecciones, en un Acantilado escrito en 2020 di cuenta de que Carlos Alberto Evangelista Aniceto, entonces nuevo delegado de Morena en Puebla, venía con la misión de no dejar que Barbosa Huerta tuviera control absoluto de quienes irían como candidatos a las diputaciones, federales y estatales, así como a las alcaldías.
Y en eso están enfrascados ambos bandos de Morena.
@IsraelV_mx / [email protected]
*Director editorial de www.e-consulta.com
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Periodista de tiempo completo. Trabajó en: Milenio, El Financiero, Correo de Guanajuato, El Popular de Puebla y AZ de Xalapa. Autor de la columna Acantilado, siempre cerca del lector que toma decisiones
