El coronavirus causante del COVID-19 contamina varios fluidos corporales
- José Ramón Eguibar Cuenca
Conforme avanza el conocimiento acerca del coronavirus SARS-CoV-2 se completa su comportamiento. De tal forma que ahora sabemos que son los aerosoles, con partículas de 2.5 micras o PM5, que se forman cuando hablamos o gritamos, el mecanismo primario de transmisión de este virus. Pero también se ha encontrado el virus en las lágrimas, en las heces fecales e inclusive en el semen, esto implica que los coronavirus invaden diversos órganos y no solo el sistema respiratorio y en particular los pulmones.
De hecho, hemos pasado de una sintomatología puramente respiratoria como es secreción nasal, tos, flemas, sensación de falta de aire, realmente de oxígeno en la sangre; hacia un cuadro que puede incluir diarrea, vómito y náuseas por sus efectos en el tracto gastrointestinal. A nivel del cerebro el coronavirus ingresa por la nariz y afecta al bulbo olfatorio donde se encuentran las neuronas con las que percibimos los olores, y por eso un dato temprano de la infección es la pérdida de la capacidad de percibir olores, pero también se puede tener la pérdida de la percepción de sabores y el dolor de cabeza intenso que no cede al uso de analgésicos. Relacionado a esto el virus puede ingresar por los ojos y producir inflamación de la conjuntiva, la porción blanca de nuestros ojos, y por la glándula lacrimal por lo que las lágrimas contienen al virus y puede ser transmitido a otras personas.
El virus también infecta a los testículos y glándulas alrededor de éstos y por tanto se ha mostrado que está presente en el eyaculado hasta tres meses después de haber padecido la infección. Sin embargo, no se ha determinado que pueda transmitirse a través de las relaciones sexuales, pero sí debe considerarse como una vía probable. Esto nos lleva a concluir que una vez infectados el SARS-CoV-2 estará por todo nuestro cuerpo y que desde luego no es una simple enfermedad respiratoria. Es por esto por lo que debemos evitar contraerlo mediante la sana distancia, uso de cubrebocas y careta, lavado de manos frecuente y cuando no sea posible esto usar el gel antibacterial con alcohol etílico al 70%.
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Médico de profesión, maestro en Ciencias Fisiológicas por la BUAP y doctor en Neurociencias por el CINVESTAV del IPN. Es miembro del SNI y de la Academia Nacional de Medicina. Actualmente es director General de Internacionalización de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
