La consulta en el tema del NAICM

  • José Pascual Urbano Carreto
La interrogante ¿la máxima ganancia o beneficio de quién?

Lo primero que debe apuntarse en el asunto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) es que, lo que hoy se está realizando está asociado a una decisión discutida y procesada en el ámbito de la organización institucional del gobierno de la república y que ciertamente tomó en cuenta opiniones de especialistas en aeronáutica y en cuestiones relacionadas con la ingeniería vinculada con la construcción de aeropuertos, con inversionistas de altos vuelos por la dimensión de las inversiones de una obra como ésta, se tomó en cuenta la opinión de los miembros del gabinete y de los que siempre están  atentos a los que, contar con información privilegiada, les puede permitir iniciar o emprender negocios.

Seguro que se involucraron constructoras y proveedores de insumos para la magna obra, podemos decir que en la decisión de construir el aeropuerto Internacional de la ciudad de México se hicieron consultas claramente jerarquizadas, en donde las opiniones que contaron corresponden con la lógica del mercado, prevaleció lo técnicamente adecuado, posiblemente lo más eficiente pero todo comandado con el objetivo de la máxima ganancia.

La interrogante ¿la máxima ganancia o beneficio de quién? Obviamente del núcleo decisorio de la política y la economía del País, encabezados por los jerarcas del dinero y del poder político. 

Es decir, en la decisión de construir el aeropuerto en Texcoco fue tomada previa consulta de la elite del País, de los beneficiarios de tal proyecto y se dejó fuera a los afectados por el proyecto, eso es lo que significa corresponder a la lógica del mercado cuya brújula es la máxima ganancia.

En mi opinión el nuevo gobierno pretende anexar a las consultas, por medio de foros y de sondeos de opinión, la lógica del interés nacional y no limitarse al interés de los beneficiarios de los proyectos, estamos ante el anuncio de una nueva lógica que contemple conocer la opinión de los afectados por la decisión a considerar.

Hoy se trata del Aeropuerto, pero más adelante, se tendrán que considerar otras decisiones trascendentes y se tendrá que buscar contar con el mayor número de elementos para tomar la decisión correspondiente.

Los que con argumentos que no toman en cuenta el momento y la naturaleza de la exploración que desea realizar el presidente electo y su equipo consultando a los núcleos de mexicanos que, cuando se tomó la decisión de construir el nuevo aeropuerto internacional de México (NAIM), no fueron consultados a pesar de que la obra les afecta de manera directa; además de que no se ha considerado que los núcleos de vocación rural se identifican con los afectados por el NAIM al cambiar sin su anuencia la vocación agropecuaria de sus tierras.

Se trata de cambiar los valores culturales de amplias capas de la sociedad mexicana sin tomar en cuenta lo que ellas piensan respecto a lo decidido. Es notorio lo complejo del proceso pero es también muy significativo que a la lógica salvaje del mercado, el estado mexicano le sume a los argumentos técnicos y económicos que corresponden con lo que se considera la lógica del mercado, los argumentos culturales de las grandes franjas de mexicanos interesados también en el progreso de la sociedad mexicana.

Si se comprende lo anterior se podrá aceptar que el nuevo gobierno se esté preparando para que a partir del 1 de diciembre pueda contar con elementos suficientes para decidir continuar con la obra que se inició solo con la anuencia de las elites político económicas del país o reorientar las decisiones tomadas por el gobierno que se va y entre ellas estará la que se relaciona con la que concierne al NAIM.

La resolución sólo la podrá asumir el  presidente AMLO cuando entre en funciones y de ningún modo ahora que aún es presidente electo, por lo que el resultado de la consulta no es vinculatorio.

El pánico  de los que tomaron la decisión por construir el aeropuerto en Texcoco se explica porque el resultado será considerado de manera significativa por el presidente que comenzará a gobernar a México a partir del 1 de diciembre de este 2018. Mientras tanto, sigue en funciones el presidente EPN,  por lo que, este último es quien debe decidir qué deberá hacer en los pocos días que le restan a su mandato.

La realidad normativa es que la lógica del mercado está sujeta desde hoy a disposiciones  legales que debieron ser respetadas, y desde ya el presidente electo puede pedir a la auditoría superior de la nación que realice una revisión preventiva de lo que se ha realizado durante la gestión del actual presidente de la República y, con ello, estar en condiciones de pedir información acerca de la situación que guarda el país  y de manera particular solicitar a ese órgano información  sobre la manera en que se han desarrollado las operaciones tendientes a la construcción del aeropuerto, si entre  ellas se hicieron foros de consulta para tomar la decisión y sus resultados,  en síntesis, cómo es que se tomó la decisión.

En la operación de los contratos para su construcción precisar si la SCT realizó los procedimientos establecidos en la ley para aceptar la colaboración de constructoras, la forma en que se dio el proceso para conseguir el financiamiento, en pocas palabras si se respetó lo establecido en la ley para realizar lo que, hasta el momento, se ha avanzado en  la obra en Texcoco, siempre pensando que el asunto debió  realizarse de acuerdo a lo que se marca en la normatividad, sin atajos, amiguismos o favoritismo.

A los que están preocupados porque se realice una consulta como si se tratara de definir la voluntad mayoritaria de los mexicanos respecto a la obra en cuestión, basta con recordarles  que quien está impulsando un sondeo de opinión es el presidente electo, no el presidente en funciones, por lo que es claro que la consulta no tendrá efectos vinculatorios con las acciones de gobierno relacionadas con la construcción del Nuevo Aeropuerto. Será necesariamente un elemento importante para que el ejecutivo federal y su equipo tomen la decisión respectiva. El resultado de la consulta sustanciará la decisión que el Presidente Andrés Manuel tomará para atender a las preocupaciones de los mexicanos.

Los que sí fueron consultados en la decisión para construir el NAIM en Texcoco, están muy preocupados por la inclusión de criterios de carácter popular y sobre todo de naturaleza cultural, y es porque ellos se apresuraron a desarrollar iniciativas propias de los que acostumbran aprovechar su lugar dentro del poder político y o económico para hacer grandes negocios; en lo interno del proyecto desde hoy se puede conocer si hubo alguna actitud voraz, pero también se puede saber si se ha estado especulando con los valores inmobiliarios, con el precio de las tierras que circundan el proyecto de Aeropuerto, haciendo uso de la información privilegiada propia de su ubicación en la estructura de poder obtener ganancias producto de la cercanía al poder que ha tomado la decisión correspondiente.

Debemos considerar como juicios de buena fe los que intelectuales y exfuncionarios electorales plantean, respecto a que la consulta organizada por el presidente electo no corresponde con los requisitos de un ejercicio de inducción estadística. En esa perspectiva  tal vez tienen razón, pero se equivocan al  omitir que el objetivo del sondeo de opinión pretende conocer lo que los afectados por la decisión de construir el NAIM en Texcoco   sienten y opinan, (la opinión de los inversionistas, especialistas, técnicos y el equipo del ejecutivo en funciones ya lo conocemos, ellos están construyendo en Texcoco).

Conocer la opinión de los dueños originarios de las tierras que van a ser utilizadas para la citada construcción, lo que opinan los que de manera permanente son afectados por la decisión de construir sistemas mineros, oleoductos, gasoductos y las obras que se requieren para satisfacer necesidades de las obras asociados a los proyectos de explotación de los recursos naturales e industriales de nuestro país.

Nuestro nuevo gobierno no debe cancelar que en los grandes proyectos se considere la lógica del mercado, asociada a la eficiencia contable y a la máxima ganancia. El papel de un estado democrático tiene que ser preservar y, además, tomar en cuenta la lógica del interés nacional, es decir el que se trate con respeto y con justicia a los que van a sufrir un cambio en su sistema de vida con la realización de esos proyectos, se tiene que escuchar las razones de los propietarios originarios de la tierra de esa a la que se le va cambiar su uso de suelo, y permitir que se escuchen sus demandas para que esa transformación los afecte de manera positiva; se deberá cuidar que los proyectos a desarrollar en  sus tierras, si ellos están dispuestos a participar, se garantice que los efectos de un mayor valor de las mismas se traduzca en recursos para los afectados – se deberá evitar hacerlos víctimas de la especulación inmobiliaria y financiera −  se deberá cuidar que los proyectos como el del NAIM los incluya dignamente en su desarrollo.

Lo que me lleva a sugerir que los proyectos a desarrollar en nuestro país deben corresponder con esa combinación de lógicas para que efectivamente se consiga un equilibrio entre la necesaria modernización del país y  el respeto e inclusión de la mayoría de los ciudadanos de nuestra patria, evitemos que siga el capitalismo salvaje, hagamos que nuestro sistema económico y político tenga un rostro y contenido humano democrático e incluyente.

Bajo la circunstancia de lo antes expuesto tendremos que el resultado del sondeo de opinión que el equipo de nuestro presidente electo va a efectuar pasa a un plano secundario, lo importante es que se está inaugurando un nuevo método para tomar las decisiones, en lo sucesivo  se tomará en cuenta las opiniones de los especialistas, de los interesados en realizar inversiones, hacer negocios y a todo eso se le sumará lo que los ciudadanos que se verán afectados por la realización de los  proyectos como el del NAIM piensa y opinan. Eso, y solo eso, significa gobernar de manera distinta a lo dictado por el criterio del mercado.

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José Pascual Urbano Carreto

Licenciado en Economía (BUAP) con estudios de Maestría y Doctorado en Economía (UNAM). Diplomado en Comercio Exterior (UDLAP). Docente en la BUAP. Secretario de Relaciones Exteriores del STAUAP y secretario General del SUNTUAP. Coordinador Administrativo del HU (BUAP). Miembro del Consejo General del Instituto Electoral del Estado de Puebla.