Vive y piensa por ti mismo
- Abel Pérez Rojas
Con el afán de contribuir en el desarrollo personal de quienes nos rodean, a veces incurrimos en situaciones que perjudican en lugar de beneficiar, como es el caso de privar a otros de reflexionar y vivir libremente por sí mismos.
Por ejemplo, seguramente más de una ocasión habrás visto cómo ciertos padres se interponen en alguna charla que pretende hacer razonar a su vástago, o cómo es que algunos adultos piden que se les den “digeridas” ciertas enseñanzas a los niños, todo con el afán de que el menor no se esfuerce para pensar situaciones nuevas.
Esto que le digo, en su mayoría se hace con muy buena intención, pero inconsciente e irresponsablemente.
Privar o evitar que el otro se esfuerce en usar de manera eficiente sus facultades, es una muestra de amor mal entendido, y en otras condiciones es un acto de perversidad.
Te explico.
Así como los músculos se fortalecen ejercitándose, así nuestra mente y nuestro ser se desarrollan en la medida en que vamos a la búsqueda de la profunda causa de las cosas.
Nos auto engañamos si sólo nos conformamos con explicaciones superficiales de por qué las cosas son como son.
Entonces, si alguien interfiere en dicho proceso, evita con ello la posibilidad de desarrollo en el otro, propiciando que el autodescubrimiento se retrase.
A propósito de lo que vengo abordando, te comparto a continuación el breve cuento titulado Come tú mismo la fruta, autoría del afamado sacerdote jesuita y psicoterapeuta Anthony de Mello:
En cierta ocasión se quejaba un discípulo a su Maestro: «Siempre nos cuentas historias, pero nunca nos revelas su significado»
El Maestro le replicó: «¿Te gustaría que alguien te ofreciera fruta y la masticara antes de dártela?».
Nadie puede descubrir tu propio significado en tu lugar. Ni siquiera el Maestro.
Breve el pasaje de este cuento, pero profunda la enseñanza que encierra.
Nadie puede pensar por ti, nadie puede vivir por ti, nadie puede decidir por ti, y si lo hace, es porque tú, en condiciones normales, te has reducido a una situación inferior, y el otro ha tomado una postura de conductor.
Pero no siempre estamos hablando de buena fe e ignorancia cuando alguien suplanta los procesos de otros, se trata de perversidad y manipulación cuando aquel o aquella invisibiliza la riqueza de discurrir por sí mismo.
¿Cuántas veces asumimos y defendemos como propios los pensamientos y creencias de alguien más sin que nosotros hayamos realizado nuestra labor respectiva?
¿Cuántas veces hemos hablado en las palabras de otros?
Seguramente más de una vez hemos incurrido en craso error de hablar en las palabras de otros, por eso siempre debemos llevar presentes las palabras de Hypatia, filósofa y maestra neoplatónica griega:
“Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de forma errónea es mejor que no pensar”.
A manera de síntesis me quedo con lo siguiente: “Mastica” la fruta por ti mismo, nadie puede pensar ni vivir por ti.
Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?
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Poeta, comunicador y gestor de espacios de educación. Estudió Derecho (BUAP), Maestría en Formación Permanente y Doctorado en Educación. Ha impartido conferencias y cursos de posgrado en instituciones públicas y privadas. Su obra poética consta de cinco poemarios. Es fundador de Sabersinfin.com.
