Una alianza que abona al desprestigio político
- Juan Carlos Espina
Esta semana me parece pertinente hablar sobre el Frente Ciudadano por México conformado por el Partido Acción Nacional, el de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano. Un primer comentario es que las alianzas electorales, las alianzas políticas en un sistema democrático pueden ser perfectamente justificables, pueden tener una validez y una razón de ser. Las alianzas electorales no son buenas ni malas en sí mismas, hay que valorar y evaluar a cada una en sus circunstancias, su tiempo y su lugar. Deben evaluarse a la luz del propio objetivo que se está planteando y si son consecuentes en los métodos para alcanzarlo.
El Frente en cuestión no ha informado, o al menos no lo ha difundido, cuáles son los objetivos políticos que busca conseguir. La apariencia que genera es que se trata de una gran confabulación, un gran aglutinamiento de fuerzas para repartirse candidaturas y garantizar de esa manera el triunfo electoral en 2018. No se está hablando de constituir un proyecto en común, no se está hablando de una serie de medidas a alcanzar, sino es simplemente una repartición de puestos entre los partidos.
En el análisis de la conveniencia política de este frente, yo cuestiono, ¿este era el momento para que Acción Nacional buscara una alianza con el PRD? Desde hace meses, quizá años, ese partido, en términos generales, no ha mostrado crecimiento, al contrario ha reflejado fracturas, divisiones internas, conflictos, pérdida de confianza electoral. Incluso los mismos perredistas se han manifestado en muchas ocasiones reacios, renuentes, en buscar una alianza con el PAN. ¿Qué caso tenía en este momento buscar una alianza con un partido que viene en franca caída? ¿No le estamos haciendo más bien un favor al PRD aliándonos con ellos en lugar de buscar a un aliado que pudiera sumar, que pudiera generar mayores posibilidades de triunfo? Porque hoy aliarnos con el PRD no es garantía del triunfo.
Y qué decir de algunos Estados que están gobernados por el PRD y que han sufrido la forma autoritaria de gobernar de personajes como Graco Ramírez. ¿Ustedes creen que los miembros de Acción Nacional del Estado de Morelos se sumarán gustosos a una alianza en donde estarán codo a codo con un personaje que ha hecho daño a las instituciones; que ha atropellado al Congreso del Estado; que ha ninguneado a la sociedad civil? Yo creo que en Morelos el PRD, como en otras entidades, no va a sumar.
En el caso de Puebla la dirigente estatal del PRD está teniendo que acatar una línea nacional, pero es la primera convencida de que su partido no debe ir en alianza y aun así se está forzando que esto ocurra.
Tenemos el otro caso, el del Partido Movimiento Ciudadano, un partido que desde mi punto de vista no tiene nada que ofrecer a nivel nacional y que no tendría por qué estar considerado en una alianza ganadora; un partido que está controlado unipersonalmente por un personaje de triste memoria e incluso fue juzgado por su función como gobernador de Veracruz.
¿Le sirve de algo al PAN aliarse con el partido cuyo propietario es Dante Delgado? ¿Genera una corriente de opinión favorable estar aliado con el Partido Naranja? ¿Qué va a pasar cuando en la conformación de este frente el Partido Ciudadano exija la candidatura a la gubernatura de Jalisco, donde ya sabemos que el alcalde de Guadalajara quiere ser el candidato? ¿Qué dirán los miembros del PAN del Estado de Jalisco cuando la dirigencia nacional les exija aceptar como su candidato a este señor que ha sido un adversario no nada más de la institución, sino de los principios y valores de Acción Nacional?
Aquí en Puebla se va a pretender que el morenovallismo, la corriente que controla el partido en Puebla, ponga al candidato y el votante panista no va a respaldar esa decisión. En Puebla el dirigente de Movimiento Ciudadano es impuesto por el mismo morenovallismo, es decir que Movimiento Ciudadano no representa en Puebla más que otro apéndice del grupo del ex gobernador.
Dentro de Acción Nacional este frente ha servido para los objetivos electorales de quien hoy es presidente del partido y no ha tenido la decencia de dejar su cargo para buscar la candidatura a la Presidencia de la República. Todos sabemos, todos hemos visto, cómo Ricardo Anaya ha usado la Presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN para irse colocando en el ánimo electoral –obviamente por la exposición en medios- descuidando su responsabilidad institucional. El señor Anaya ha estado viendo por su bien particular y ha estado olvidando el bien general, que en este caso es el bien del partido. Para eso esta estrategia del Frente le ha servido muy bien. Ricardo Anaya ha ganado espacios de promoción en los medios, dándose a conocer como constructor de este frente.
Tan ha descuidado su cargo de líder, de árbitro, de autoridad mayor del PAN, que ya los otros aspirantes a la candidatura por la Presidencia de la República del PAN, el señor Moreno Valle, Margarita Zavala y otro aspirante, el gobernador de Michoacán, firmaron un documento exigiendo a las dirigencias de los partidos que constituyen el Frente que clarifiquen los procedimientos y los mecanismos para la selección de candidatos. Hoy en Acción Nacional no se sabe cómo se va a elegir al candidato a la Presidencia de la República; a estas alturas del campeonato, nadie sabe si será elección abierta, si será consulta a la ciudadanía o si será consulta a la militancia. Nada se sabe, no tenemos reglas claras a las cuales atenernos.
Creo pues, que se ha dejado pasar una oportunidad de constituir un frente auténticamente ciudadano, un movimiento que tomara las inquietudes de la ciudadanía y que aglutinara actores sociales, líderes que no tienen nada que ver con la política, e impulsarlos. La energía ciudadana que despertó el sismo del 19 de Septiembre necesita un cauce, y lamentablemente se ha dejado pasar la oportunidad de que un frente electoral pudiera recoger esa energía para solo buscar una repartición de puestos y abonar así, lamentablemente, al descredito que tiene la política.
Si vamos a constituir una alianza dónde nada más estamos buscando cómo se reparten las posiciones con el ánimo de ganar a toda costa, no creo que sea ni siquiera válido ni que tenga futuro.
[El autor es regidor del H. Ayuntamiento de Puebla
@juancespina]
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Regidor del Ayuntamiento de Puebla, preside la Comisión de Asuntos Metropolitanos (2014, a la fecha).
Fue Diputado de la LVIII Legislatura en el Congreso del Estado de Puebla donde presidió la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales. (2010–2013).
Fue delegado Estatal del Instituto Mexicano del Seguro Social en Tlaxcala (2006-2010).
Fungió como asesor del Secretario de Gobernación Federal (2004-2005).
Ha sido Diputado Federal en la LVII Legislatura (1997-2000).
Ocupó el cargo de Presidente del Comité Directivo Estatal en Puebla (1994 y 2001-2004).
Es catedrático de Derecho Parlamentario en la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (2012 a la fecha).
Impartió la cátedra de Derecho y Geopolítica Electoral en la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (2010-2011).
Juan Carlos Espina Von Roehrich es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).
Cursó un diplomado en Doctrina Social. CISAV Querétaro 2013 y un diplomado de Organización de un Partido Político Moderno, en la Fundación Konrad Adenauer. Bonn, Alemania (1995).
