Escenario novedoso e incierto

  • Víctor Reynoso
¿Será similar esta elección con la de 2006 o la de 2012? Con todo la elección 2018 será sui generis

Todo parece indicar que en 2018 tendremos una elección presidencial sin precedentes. Algunos han comentado que se parecerá a la del 2006: un candidato puntero, López Obrador; un candidato del PAN competitivo; y el PRI en el tercer sitio. Pero fuera del primer factor (el candidato de MORENA como puntero en las encuestas) nada de lo demás parece coincidir.

El PAN irá, según parece, dividido y aliado al mismo tiempo. Divido entre la red cercana al expresidente Calderón, articulada ahora en torno a su esposa Margarita Zavala por un lado. Por otro quienes ahora están en torno al presidente nacional, Ricardo Anaya. Esta última se ha presentado recientemente formando un frente con el PRD y Movimiento Ciudadano. No habrá candidato del PAN como tal, como lo ha habido en las últimas décadas, sino un candidato ajeno a un sector importante del partido (el calderonismo) y aliado a partidos con los que nunca se había aliado en una elección presidencial.

El sector disidente del panismo, el que ha marcado distancia con Ricardo Anaya, también está dividido, aparentemente y por ahora. Unos apoyan a Margarita Zavala. Seguramente darán la lucha dentro del PAN. Y, de no ganarla, quizá buscarían lanzarla como independiente. Otros, se dice, están ya alineados con el actual secretario de Hacienda, José Antonio Meade. Un candidato que podría unir a políticos y votantes del PAN y del PRI.

No hay precedente de esto: Acción Nacional dividido en dos o tres partes, una aliada al PRD y a MC, otra quizá en una candidatura independiente, otra al priismo representado por Meade Kuribreña. ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con esto?

Todo depende de la agenda que presente cada candidatura y cómo sea recibida por el electorado. Una agenda centrada en el combate a la corrupción sería lo más viable. Pero para alguien que viene de un gobierno priista como el de Peña Nieto va a ser difícil convencer a los ciudadanos que ese combate realmente le interesa y puede llevarlo a cabo. Para el PAN institucional y para el PRD el tema es menos complicado, aunque tampoco es fácil. Si la candidatura de López Obrador se mantiene fuerte, es posible que la agenda se centre en él: en evitar que gane la elección. La cuestión es qué tan productiva puede ser una agenda negativa, centrada en evitar que otro gane la elección. Habría que ser también propositivo, pero no se ve fácil para quienes ya gobernaron al país y varios estados y no pueden mostrar buenas cuentas en la lucha contra la corrupción.

El PRI por su parte está en uno de peores momentos. No es que tenga un candidato debilitado por sus propios errores, como en 2006. Su mala imagen es institucional, y en los últimos tres años ha perdido notablemente el apoyo de los electores en comicios locales. Sólo un cambio radical en el escenario político del país podría darle alguna oportunidad de ganar la elección presidencial. La carta de Meade, centrada en su buena imagen como funcionario y su cercanía con el panismo, puede ser una opción ganadora, pero no se ve fácil.

En cuanto a los independientes, no se ha dado lo que Jorge G. Castañeda proponía para una opción viable: la unificación de los diversos candidatos en una sola opción; una agenda clara y definida; equipos de campaña conocidos y candidatos a otros cargos de elección popular. Lo que se ve es una fragmentación de gente que quiere, aunque se ve claro en muchos casos que no va a poder. Y los que sí podrían dan la impresión de estar solos o insuficientemente acompañados. Por lo otro no parece estarse gestando ahí una opción, pero sí candidatos que pueden dispersar el voto.

Lo único que queda en común con el 2006 es la candidatura de López Obrador. Un candidato con un piso muy alto (es el primero en las encuestas) pero con un techo muy bajo (es uno de los que tiene mayor cantidad de rechazos). Es probable que, igual que hace doce años, empiece muy alto y vaya perdiendo preferencias entre los electores. De qué estrategia tenga para enfrentar este escenario dependerá en buena parte la elección.

En fin, al parecer tendremos una elección novedosa e incierta.

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Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.