Derecho y Ciencia Sociales, de la BUAP: pérdida irremediable

  • Nicéforo Rodríguez Gaytán
Derecho y Ciencias Sociales pierde un importante miembro: Alejandro Antonio Carcaño Martínez

Con el fallecimiento del abogado Alejandro Antonio Carcaño Martínez, se extingue generacionalmente y de manera paulatina una descendencia de catedráticos con vocación docente formada en los años setentas con identidad con la excelencia académica.

Lo conocí, cuando ingresé a la docencia en 1985, en la hoy Facultad de Derecho y Ciencias Sociales ( FDCS) de la BUAP, maestro de respeto y prestigio en sus conocimientos sobre derecho constitucional y juicio de amparo. Recordado siempre por generaciones de egresados de la Licenciatura y Maestría en Derecho por su rigurosidad académica y profesionalismo en el ejercicio del litigio de asuntos jurídicos.

Decano de la FDCS, doctor en Derecho, consejero de Unidad Académica, consejero universitario, le tocó vivir las transformaciones académicas y políticas en la UAP-BUAP: la reforma universitaria, la universidad democrática, crítica y popular, violencia universitaria; masificación de la educación en aulas de la licenciatura en derecho  con más de 80 alumnos, los procesos de transición de  rectores en la BUAP y de directores en su querida FDCS.

Como universitario ocupó espacios de representación colegiada, por su formación profesional su opinión respecto a la normatividad universitaria siempre era tomada en cuenta cuando le era solicitada, por cierto, nada complaciente con la autoridad universitaria al señalar excesos o abusos en  el ejercicio autoritario y frívolo del poder, así como en la violación  a los derechos universitarios. 

Compartió junto con algunos abogados de su generación la simpatía por la reforma universitaria, ideas liberales, progresistas,  atento siempre a las propuestas de la denominada izquierda universitaria. Las tentaciones u obsesiones para ocupar cargos de dirección universitaria, nunca fueron motivo para desarrollar  relaciones de comunicación, trato y afecto con autoridades, docentes y alumnos, fue ante todo catedrático universitario.

Nunca fue testigo ajeno o simulado en las transformaciones académicas e  institucionales en la BUAP y particularmente en la FDCS, como miembro de la academia y en la representación colegiada, fue partícipe de los cambios estructurales como: ingreso anual, cursos semestrales, sustituir los exámenes a promoción; cuatrimestres, cursos de verano,  adelanto de materias para concluir la licenciatura en 3.5 años, concursos por oposición para ingresar a la docencia, evaluación de los docentes por los alumnos; promoción en base al merito académico, la “meritocracia”; el gobierno colegiado, juntas de gobierno, consejos de gobierno, consejos de unidad académica; reelección de autoridades universitarias, nuevas relaciones entre la universidad y el estado; diversificación educativa, estudios de posgrado, estándares e indicadores de calidad docente y educativa, cuerpos académicos especializados, redes internacionales; uso de la tecnología educativa, llenado en línea de actas de calificaciones, etcétera.

Ante los cambios académicos, fue siempre un universitario responsable y mesurado, en la academia promotor de las virtudes de la vocación docente, en la política más identificado con  principios liberales para privilegiar derechos y libertades de la persona humana, para que  a través de la norma jurídica existan acotamientos y limites al ejercicio del poder institucional, con el objeto de evitar injusticias y arbitrariedades.

Sin duda su ausencia en las aulas, deja nostalgia y gratos recuerdos del maestro Alejandro Antonio  Carcaño Martínez, sean estas líneas un modesto reconocimiento a un hombre  ejemplo de virtudes académicas, que sin anquilosamientos entendió plenamente los cambios económicos, sociales, políticos y jurídicos para asumir de manera profesional, responsable, una conducta,  actitud de renovación y actualización permanente en su vida académica y profesional.

Universitario de buena cepa, de sabio lenguaje. Hombre honorable por su experiencia acumulada, digno en su actuar. Profesionista exigente, riguroso, exitoso. Un ejemplo que reivindica socialmente la profesión del abogado.

[email protected]

Opinion para Interiores: 

Anteriores

Nicéforo Rodríguez Gaytán

Líder estudiantil. Miembro del PSUM, PMS, PRS y PRD. Estudió de nivel medio, superior y Posgrado en la BUAP. Doctor en Ciencias Políticas UNAM. Profesor investigador, Facultad de Derecho y C.S. BUAP