Los estudiantes
“Su destino no era en realidad el gobierno, su auténtico destino era el país de las fantasías y los sueños; ese lejano e inconcreto país al que todo ser humano aspira a llegar algún día, aunque sea a bordo de un aparato tan frágil como la democracia.” M.R.
El futuro ha cambiado, debemos cambiar nuestro presente
La semana pasada en Hong Kong comenzaron una serie de manifestaciones estudiantiles en contra del gobierno local encabezado por Leung Chun-Ying, representante del gobierno de Pekín. Los estudiantes han advertido que si Leung no dimite antes del término de la semana, seguirán con su campaña de desobediencia civil, ocupando edificios gubernamentales, y multiplicando el número de “sentadas”.
Paralelamente en la Ciudad de México, los estudiantes del IPN (Instituto Politécnico Nacional) se han manifestado en contra de su Directora por haber cambiado el plan de estudios sin consultarles. Por lo comentado en la prensa, dicho plan les quita de un plumazo el título de Licenciados al graduarse, volviéndoles “técnicos”.
Leung en aras de reducir el conflicto, quiso celebrar la ceremonia del día nacional chino rodeado de los representantes del Gobierno Central, a la par que sistemáticamente las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram, fueron “cortadas” en la Isla, buscando “eliminar” la cobertura mundial de las protestas. Lo logró, pero acompañado en su celebración de una masa impresionante de estudiantes quienes a modo de protesta dieron la espalda a la bandera de la República Popular China, abucheando su himno nacional. Hubo detenidos.
Mientras en México, los estudiantes marchantes del Poli, portaron su credencial para que su directora no les acusara de “infiltrados, porros”, y así de manera ordenada, llegaron a la secretaría de Gobernación.
Todos nos enteramos de semejante movilización tanto por las fotos en prensa y redes sociales como por un angustioso y terrible tráfico sufrido en el DF. Sin embargo, debe subrayarse que en esta marcha los estudiantes no rompieron nada, ni lastimaron a nadie. Fue en verdad la manifestación estudiantil más nutrida, tranquila, ordenada y respetuosa de la que se tenga memoria en esta ciudad; surrealista incluso para grupos como los muy educados “maestros” de la CNTE y sus asfixiantes protestas.
Los estudiantes llegaron a Gobernación y algo insólito e inesperado sucedió, el titular de nuestra política interior salió a dialogar con ellos y a recibir su pliego petitorio. La respuesta al mismo, la dará el viernes 3 de octubre, en prometido día donde la ciudad volverá a desquiciarse. Pero tal vez sea un motivo de júbilo desquiciado, si el diálogo logra ganarle la mano a los malos entendimientos y se logran verdaderas mejoras o promesas de mejoras a la segunda institución educativa más importante de nuestro país.
Algunas personas dirán que el problema lo tenía que haber resuelto el secretario de Educación. Otras comentarán que fue un “show” que saliera el secretario de Gobernación, mientras que otras muchas apelarán a que todo fue una respuesta de emergencia a un momento crítico principalmente en materia de Derechos Humanos, donde en el fantasma del nunca viejo 2 de Octubre se asomaba. Cual fuere, enfrentar a más de 25,000 estudiantes sólo con un micrófono, no es una “puesta en escena”. Es un reconocimiento a una petición ciudadana, a una consigna estudiantil de prepararse para poder vender su trabajo de manera digna.
Así, en dos países separados por un océano, los Gobiernos están a punto de dar respuesta a las distintas peticiones en fondo y forma de los estudiantes. En un país piden democracia y elecciones libres. En el otro país, piden poder seguir estudiando con la justa validación de sus estudios. En los dos países los estudiantes piden y hablan un mismo idioma: la libertad.
Parece que en México la tienen. Parece que en Hong Kong la autoridad la sigue regateando. Parece que un mejor futuro, nos está alcanzando.
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