Mensaje de error

  • Notice: Undefined offset: 0 en eval() (línea 2 de /mnt/volume_nyc3_02/html/nfh21.e-consulta.com/public_html/sites/all/modules/views/plugins/views_plugin_argument_default_php.inc(66) : eval()'d code).
  • Notice: Trying to access array offset on value of type null en eval() (línea 2 de /mnt/volume_nyc3_02/html/nfh21.e-consulta.com/public_html/sites/all/modules/views/plugins/views_plugin_argument_default_php.inc(66) : eval()'d code).

¡Azúcar!

 

“Pobre México tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos” Porfirio Díaz

¿Cuál es, señor Presidente, el principal problema de México?, preguntó Josip Broz, Tito, a Adolfo López Mateos; a lo que el jefe de Estado mexicano respondió, con toda convicción: "nuestra frontera con Estados Unidos". El mariscal Tito, sorprendido, sólo acertó a comentar: "Qué curioso; lo que no daría Yugoslavia por tener 3 metros de frontera con Estados Unidos".

 

Simbólicamente la industria azucarera de nuestro país, recibió el pasado 10 de mayo una “mentada” felicitación a sus progenitoras, cuando la Comisión de Comercio Internacional (ITC) de Estados Unidos determinó que había “prueba razonable del daño a productores americanos a causa de la llegada de azúcar mexicana, la cual ingresa subsidiada y vendida por debajo del valor de producción”.

Todo surgió cuando la ITC admitió el 17 de abril del presente, una demanda de la industria azucarera americana, quejándose de los bajos precios del azúcar mexicano. El gobierno Americano dio cauce a la demanda, aprobando con cinco votos a favor y cero en contra el veredicto citado e iniciando su investigación para 3 meses después llegar a la terrible y amarga conclusión para México (dulce y favorable para el azúcar gringa) de establecernos cuotas compensatorias.

Una vez más, el gobierno Americano hizo gala del cuidado y protección de su economía, pues bastó la demanda de sus golosos industriales, para escucharles y apoyarles, y en consecuencia castigar con cuotas compensatorias nuestro endulzante natural, en una historia muy gringa (los buenos frente al mundo…) donde nadie osó mencionar los subsidios entregados por el departamento de Agricultura a los demandantes norteamericanos.

Las cuotas compensatorias establecidas por el departamento de Comercio de EU se fijaron en un 2.99% para el azúcar del Ingenio Tala y empresas del Grupo Azucarero México (GAM), pasando por un 14.87% al resto de los ingenios, y topándose con un 17.05% para el Fondo de Empresas Expropiadas del Sector Azucarero (FEESA).

Es cierto que todavía falta la resolución final del Departamento de Comercio Americano, la cual será dada el 7 de enero de 2015 (¿simbólico regalo de Reyes?), sin embargo, todo hace suponer que nos será contraria.

Esta resolución afectará en gran medida a la industria azucarera mexicana y a todas las familias que viven de la caña y sus derivados, en una historia poco dulce que no cambia de sabor con el transcurrir de los años. Es dolorosa  también al corazón y al intelecto al comprobar una vez más, como nuestro Gobierno no defiende a nuestros productores. Cabe la pregunta: ¿México se atrevería a fijar un arancel extraordinario a la fructuosa importada de nuestro vecino? Seguramente no, existiendo para ello razones tanto económicas como políticas, sumadas a un nulo sentido de pertenencia y compromiso para con los productores nacionales.

¿Cómo nos afectarán estas cuotas compensatorias? De manera brutal, pues este año, la industria azucarera en nuestro país llegará a una producción de 6 millones de toneladas de azúcar, de las cuales 1,5 millones habrían de mandarse a Estados Unidos (Carlos Blackaller, presidente de la Unión Nacional de Cañeros).

Mientras tanto, la Secretaría de Economía mexicana ha “cumplido” con un tibio  e insípido comunicado donde recuerda que: “las familias mexicanas que contribuyen en dicha actividad podrían verse afectadas” y donde “el gobierno de México continuará el diálogo con las autoridades estadounidenses para explorar un eventual acuerdo que asegure el acceso del producto mexicano y se preserven los derechos de México en el TLCAN”.

Y si bien existen instancias legales a las cuales nuestro Gobierno podría acceder para inconformarse y defender a nuestros productores, nuestras autoridades no han dado una respuesta válida ni de defensa a los intereses mexicanos.

Resulta difícil de digerir el ser vecinos de un país cuyo gobierno defiende a sus connacionales a capa y espada, viendo como nuestro Gobierno no hace nada meritorio al respecto, así fuese copiarles el amor y defensa a lo propio. Sea de dulce en este caso o de sal en muchos otros, tanto Porfirio Díaz como Josep Tito tenían la boca llena de razón.

Opinion para Interiores: