La llegada de José Juan Espinosa a la presidencia municipal de San Pedro Cholula, -si resulta airoso de las investigaciones que realizan las autoridades electorales sobre presuntas irregularidades en su campaña política- pudiera ser un parte aguas en la torcida historia política de la milenaria ciudad. Se terminan décadas de cacicazgos priistas, desde los funestos y violentos días de la era del temible líder de la CROM, Filemón Pérez Cázares.
Fue el tremendo Don File el amo y señor de la comarca cholulteca, allá por la década de los años 60, 70 y 80. Las decisiones que tomaba, siempre eran acompañadas de hechos violentos. Su presencia entre los cholultecas inspiraba miedo y temor. Entre la clase política infundía respeto y sumisión. Entre los gobernantes de la entidad había tolerancia para el cacique. En concreto, al cacique de la comarca, lo dejaban hacer y deshacer para que no diera “lata”.
Eran tiempos de un férreo control político, no solo en Cholula sino en Atlixco, pero allí, en la ciudad de las flores, el terror era el cacique Don Antonio J. Hernández, líder de la CROM. Filemón Pérez Cázares ponía y quitaba presidentes municipales, diputados locales y federales a su antojo, Eran épocas de plenitud priista: si no ganaban arrebataban.
Fue así como de manera arbitraria y absolutista Filemón Pérez Cázares en la década de los 80 se autoproclamó candidato del PRI a la presidencia municipal de San Pedro Cholula. Lógicamente ganó la alcaldía, pero hubo una fuerte reacción opositora, y no precisamente de los cholultecas, acostumbrados a la sumisión y derrotismo, sino de su paisano el gobernador en turno, Alfredo Toxqui Fernández de Lara, quien ya en funciones, pidió a Don File solicitar licencia para separarse del cargo con el fin de calmar los ánimos de grupos de cholultecas, que el mismo alentó para bajarle los humos a Don File.
Su relevo de manera interina fue María Dolores Tlacuilo. Tras el doloroso revés, Don File, bajo el amparo y la fuerza que le daba el liderazgo de la CROM, siguió imponiendo su Ley y a sus candidatos. Fue así como impuso a Juan Blanca, Ramón Blanca, Esaú Pérez Xique y Francisco Covarrubias Salvatori.
Muerto el líder cromiano, su compacto equipo que ejecutaba las órdenes, entre los que destacaba Don Pancho Juárez y Sebastián Maldonado, así como otros operadores, mantuvieron el poder y control político, imponiendo a Miguel Blanca García, José Jiménez Espinosa, Alejandro Oaxaca, Francisco Castillo y otros más. El poder de la CROM y del PRI se fueron debilitando y los priistas tuvieron descalabros frente a los panistas que arrebataron por algunos trienios la presidencia municipal.
Sin el liderazgo de Filemón Pérez Cázares, la herencia política recayó en las familias Blanca, Jiménez, Roldán, Covarrubias, etc. El grupo de notables priistas cholultecas, meses antes de las elecciones, sostenían cónclaves para decidir quien era el candidato, que desde luego debería surgir entre uno de los miembros de las familias. Los padres que ya habían sido alcaldes o diputados, heredaban el cargo hermanos o hijos. Prácticamente los puestos de elección popular, se los prestaban. Estaban convencidos de que eran de ellos. Ejemplo: José Jiménez Espinosa heredó la alcaldía a su vástago Juan Pablo Jiménez Concha; Francisco Covarrubias Salvatori a su hijo Francisco Covarrubias Pérez, Ramón Blanca García a su hermano Miguel Blanca García y así en línea de sucesión…!Que bonitas familias!
Ahora con la llegada de José Juan Espinosa la hegemonía del grupo de notables se diluyó y el cacicazgo priista terminó. El llamado Niño Naranja está alejado del grupo de notables. Se ha confrontado con ellos por cuestiones familiares y guarda un profundo sentimiento de antipatía y enemistad porque nunca recibió apoyo a su campaña. Cuando solicitó ayuda para firmar un desplegado de solidaridad hacia su candidatura, todos los ex presidentes priistas lo rechazaron, los dos únicos que aceptaron firmar fue el ex priista Francisco Covarrubias Pérez y el panista Arturo Carranco, los dos ex alcaldes.
¡Ni hablar, viene una nueva era para San Pedro Cholula…! SALUCITA DE LA BUENA.
