SGG arma estrategia para volver a encarcelar a Simitrio
El líder de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre (UPVA), Rubén Sarabia, mejor conocido como Simitrio, está a un par de años de alcanzar su libertad absoluta, al completar una sentencia de 27 años de cárcel. Sin embargo, la Secretaría General de Gobierno (SGG) a cargo de Luis Maldonado Venegas ha echado a andar una estrategia para intentar revertir la preliberación de la que goza el dirigente, todo como un acto de revancha por un agravio que siente Maldonado Venegas desde mayo pasado.
Simitrio está obligado a acudir el último día de cada mes a firmar al penal del Bordo de Xochiaca, en el Estado de México, como parte del proceso de libertad anticipada. La mano del gobierno para evitar que se complete el proceso es que ha buscado, desde septiembre pasado, que el dirigente no pueda cumplir con la colocación de su rúbrica en los libros del juzgado que lleva su caso, siempre utilizando diversas trampas para que no se cubra con el requisito.
Hasta ahora han existido ya dos sabotajes para que Simitrio no firme y el líder de la UPVA no puede exceder la ausencia de tres refrendos, porque entonces se puede decretar una reversión a la liberación anticipada y ordenarse que de nuevo sea aprehendido.
El agravio de Luis Maldonado
Los problemas de Simitrio y la UPVA con el gobierno morenovallista empezaron el 23 de mayo de este año, cuando Rubén Sarabia accedió a acompañar a la diputada federal Roxana Luna Porquillo, junto con el rector de la Ibero, Fernando Fernández Font, y la académica Lilia Vélez a un encuentro con Luis Maldonado Venegas, el cual se realizó en Casa Aguayo y cuyo resultado fue que quedó exhibida la negativa del Poder Ejecutivo a dialogar sobre el malestar ciudadano que existe por la construcción del gasoducto Morelos.
Ese encuentro se logró por la intervención de la Secretaría de Gobernación Federal, y frente a todos los presentes Luis Maldonado hizo un berrinche, un exabrupto, al negarse a dialogar, al acusar a Roxana Luna de ser una agitadora, y cuando apenas comenzaba la reunión, el funcionario abandonó la sala. A partir de entonces la SGG emprendió una revancha contra Simitrio.
El líder de la UPVA acudió a esa reunión por mandato de las bases de su organización, ya que muchos de los miembros de la agrupación son originarios de las comunidades en donde existe una abierta y justificada oposición al paso del gasoducto Morelos.
La primera acción contra Simitrio ocurrió un mes después del desencuentro con Maldonado, y consistió en que José Ventura Rodríguez Verdín, el director de Investigaciones Políticas de gobierno del estado, acudió a Tlaxcala para que le reiniciaran un proceso penal a Rubén Sarabia por el delito de robo.
Dicho asunto está plagado de anomalías, ya que los dos supuestos testigos que existen contra Simitrio nunca se han presentado a declarar y uno de ellos, al entrevistarse con miembros de la UPVA, aseguró que él nunca señaló a Simitrio de cometer un robo. El objetivo es tener una causa penal abierta contra el dirigente como parte de una amenaza permanente de que lo pueden volver a encarcelar.
A Simitrio le llegaron diversas advertencias de que dejara la lucha contra el gasoducto Morelos, y como no lo hizo se desató la segunda ola represiva, que consistió en que hace unos días detuvieron a su ex esposa y una hija, al mismo tiempo que se señaló a otro de sus hijos de dar protección a narcomenundistas en el mercado Hidalgo, de la ciudad de Puebla.
De nada sirvió que la 28 de Octubre presentara pruebas de que ha sido al revés, que esta organización es la que ha denunciado la presencia de narcomenudistas en el mercado Unión, que está a espaldas del Hidalgo y es dirigido por la priista Caridad Vélez.
Ahora ha surgido el tema de las firmas, que es el punto más delicado
El sabotaje
La hora límite que Simitrio tiene para firmar en el penal del Bordo de Xochiaca son las 14 horas, y en varias ocasiones llegó faltando 17 o 15 minutos para las 2 de la tarde y nunca tuvo problemas.
El último día de septiembre pasado se presentó a las 12 del día, es decir dos horas antes del plazo tolerado, y resulta que encontró vacío el juzgado, nadie le pudo explicar por qué no había personal y los guardias por mucho que fueron a buscar a los funcionarios éstos se rehusaron a regresar a sus oficinas. Por tanto no pudo firmar.
Al siguiente mes no hubo problemas. Las dificultades se dio en noviembre. Simitrio acudió un jueves a firmar, porque era de los últimos días del mes. Y entonteces se encontró con un letrero que decía que a partir de esa semana solamente se podía estampar las rúbricas los días martes, lo cual ya lo imposibilitaba a asistir la siguiente semana porque para entonces ya había empezado diciembre.
El asunto de la segunda firma se pudo saldar porque coincidió que el subsecretario de Asuntos Políticos de la SGG, Luis Arturo Cornejo Alatorre, tuvo la necesidad de dialogar con Simitrio por la movilización de más de 2 mil activistas que diferentes organizaciones realizaron para pedir a la Comisión Nacional de Derechos Humanos que investigue la situación de los presos políticos de Puebla. El funcionario accedió a que se le dejara a Rubén Sarabia firmar el libro del juzgado, luego de que el dirigente protestó de que nunca le notificaron el cambio de reglas para cumplir con su autógrafo.
Ahora en diciembre y enero seguramente la SGG volverá a recurrir a nuevas trampas para buscar que Simitrio no cumpla con las firmas.
Lo único que está haciendo Luis Maldonado es despertar la furia de la 28 de Octubre, la cual es la organización popular con mayor capacidad de resistencia en el estado.
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