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La Ciénega, el paraíso ecoturístico de Tochimilco con luciérnagas y manantial

  • Angelina Bueno
El Parque ecoturístico fue reconocido dentro del registro de Turismo Comunitario debido a su importancia en el sector
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A cinco minutos de la cabecera municipal de Tochimilco se encuentra el mágico lugar de La Cienega, un lugar protegido por las laderas de los cerros, convertido en un santuario para la reconexión con la naturaleza. En este lugar los sonidos, los colores y los sabores son más intensos, unos minutos en el lugar bastan para que los visitantes se lleven una entrañable experiencia de vida.

Entrando se encuentra la cocina abierta en donde se preparan las tradicionales memelas, tacos placeros, café, pan y guisos con recetas que ya pasaron de generación en generación y que desde hace 14 años se preparan para locales y turistas.

Posteriormente está el área de la alberca que se llena de agua fría sin clorar, ya que se cambia cada dos semanas para mantenerla limpia, también está la tirolesa, los columpios y la zona para pasar un día agradable en familia, hay gallina y patos que transitan libremente por la zona.

Los veneros de agua atraviesan la zona y siguiéndoles en sentido contrario al correr del agua uno va adentrándose en el bosque, un espacio con algunos desniveles en donde hasta el fondo está el ojo de agua, custodiado por cruces de madera que se colocaron tras rituales de pedimento y bendición del vital líquido, en ese mismo espacio a uno cuantos pasos está el aguacate padre, con más de 500 años de existencia.

Por todo esto la semana pasada, el dos de julio, la Ciénega recibió el reconocimiento Turismo Comunitario (TC) por parte del Gobierno Federal a través de la Secretaría de Cultura, el cual tiene vigencia hasta el 2 de julio del 2030

Historia de La Ciénega

La Ciénaga, es un ejido, la primera vez que se instaló gente a vivir en él fue hace 52 años en 1974, cuando los papás de Heriberto Télez, decidieron preservar la zona que además de contar con el manantial es el hogar de mucha de la fauna y flora endémica de esta zona de la entidad poblana.

Hoy es un parque ecoturístico, un espacio en el que estamos haciendo una reserva para mantener el manantial, la flora y la fauna que lo rodea. Somos una sociedad, somos seis integrantes, estamos de acuerdo para formar el parque. Estoy al frente del mantenimiento y la panadería”, compartió don Heriberto.

Aseguró que la Ciénega siempre ha sido de suma importancia para Tochimilco, porque desde antes todos venían a tomar agua de aquí para refrescarse. Hoy, con el proyecto también se busca que se integre la comunidad, por ello además quieren que se convierta en un centro artesanal para que de todas las comunidades vengan a vender sus productos como gabanes, canasta, palanquetas y demás.

Actividades que se realizan en La Ciénega

Este lugar ubicado en un rinconcito del mundo mantiene actividades a lo largo del año. Empiezan en enero elaborando la rosca gigante del municipio con sabor a Tochimilco que lleva amaranto, higo, chilacayote. Después en Semana Santa, para el sábado de Gloria se revive la tradición de mojarse a cubetadas de agua, una experiencia que a los visitantes les gusta mucho, aseguró.

En mayo es la feria regional que dura una semana y cierra con los festejos del día de las madres. En esta temporada de verano de junio y julio es el avistamiento de luciérnagas, para Todos Santos se preparan para la ofrenda de pan y en invierno con los festejos de navidad y año nuevo, porque además en la Ciénega se puede acampar.

Experiencia de vida

Heriberto, reconoció que este lugar que para él es cotidiano, tiene una magia especial con los visitantes, pues cuando pasan un buen rato en este parque acaban jugando a guerra de lodo, metiéndose al agua fría, sacado el estrés al subirse a la tirolesa o a los columpios; “los reconecta con ellos mismo y con la naturaleza. Es una experiencia de vida, el ver a las aves, poder cortar del árbol el fruto como los aguacates criollos y tener a la mano una tortilla recién hecha en comal para comerse un taco de aguacate con sal, eso es lo que busca la gente”, indicó.

Y recordó; “porque aquí tenemos uno de los árboles más antiguos de aguacate criollo, con más de quinientos años, como una de las pruebas de aquí se originó el aguacate criollo, de aquí salió para muchos lugares”. 

El manantial

El pequeño ojo de agua que se ubica al fondo de parque es resultado de los deshielos del volcán Popocatépetl, es un líquido que se puede beber directamente de la fábrica porque a diferencia otros manantiales de la región como el de Axocopan en Atlixco, aún es de acceso libre, solo cuidando no contaminarlo.

Para los visitantes el poder meterse en esta agua con esa temperatura les resulta relajante y hasta sanador y aunque la mayoría viene en temporada de Semana Santa para aguantar la temperatura no falta quien sin importar si hace calor o frío busca la energía que fluye a través de este líquido desde el coloso.

Las luciérnagas

En este 2026 es la primera vez que oficialmente ofrecen el avistamiento de luciérnagas completando la oferta que desde hace algunos años se hace en la comunidad de Santa Catarina Cuilotepec; “Son diferentes vistas, aquí tenemos el ojo de agua y un espacio completamente accesible para toda la gente sin importar si viene en muletas o silla de ruedas por las condiciones del terreno es transitable para todos, además de que la distancia realmente es muy corta. Allá tienen al coloso muy cerca, están en el bosque del Popocatépetl. Nosotros estamos a cinco minutos de la cabecera”.

Heriberto señaló que “en años anteriores de manera natural se recuperó la reproducción de luciérnagas por ello hoy decidimos ofrecer estos recorridos. Para preservarlas nos encargamos de cuidar el hábitat, las plantas y de invitar a la gente a que venga con total respeto y cuidándolas”.

La Ciénega abre todos los días de 9:00 a 18:00 horas y lo único que tiene que hacer es contactarlos a través de turismo municipal o de su página en Facebook para avisar que visitaran el santuario. El costo es de 100 pesos y al final les ofrecen un café y pan. El avistamiento se da de las 18:00 a las 21:00 horas.

Si las personas quieren quedarse a acampar, el precio sube 50 pesos por persona y tienen permitido permanecer 20 horas en el parque.

Solo se les pide respeto, que no dejen basura, silencio, lo menos posible de luz, solo para personas mayores que requieran luz, personas con discapacidad, muletas también pueden acceder a esa experiencia, para que todo público pueda disfrutar tanto de día como de noche la Ciénega”.

El reto del turismo comunitario

Denominaciones como la de Pueblo Mágico y ahora Turismo Comunitario, crean retos nuevos para los habitantes de lugares como La Ciénega, debido a que suelen atraer a muchos turistas que están buscando este tipo de experiencias, por ello don Heriberto, aseguro que están preparados, siguen capacitándose con Secretaría de Turismo Puebla para poder dar una buena atención y cuidar el entorno al mismo tiempo. (JH)

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