En estos meses los Rankings internacionales y aún más los indicadores mundiales cada vez nos posicionan en números rojos, lo cual es preocupante y no sólo por los que viven en el mundo académico o de aquellos que creen que de qué valdría la educación si no es sólo para poder tener más desempleo en las futuras generaciones.
Lo que no se está visualizando y poniendo en claro es que el futuro de las grandes naciones y del crecimiento económico está en el cómo se prepara a las generaciones y cómo su talento se enfoca hacia el desarrollo de la tecnología y la investigación a detonar.
Pero hablemos de cómo nos va:
Qs Latin American University 2013 posiciona a Brasil en el numero 1 en América latina, mientras que en el sexto lugar aparece México con un puntaje de 93.10, logro que alcanza la UNAM. En el séptimo lugar se encuentra el Tecnológico de Monterrey con 89.80 puntos y en décimo sexto el IPN con 78.60 y así sucesivamente hasta llegar al lugar 99, que lo ocupa la Universidad de Guanajuato, con un puntaje de 44.30.
Sin embargo, el informe del programa internacional para la evaluación de estudiantes o informe PISA (por sus siglas en ingles) revelan que México se encuentra en el lugar 48 respecto a la habilidad lectura. En cuanto a la capacidad de resolver problemas matemáticos nos encontramos en el lugar 51 y finalmente en el área de ciencias el lugar que se destaca es el número 50.
Y a pesar de estos resultados, la Academia Mexicana de Ciencias, en su 54 aniversario y con grandes autoridades, hoy día está capitalizando el compromiso de tener y hacer mayores acciones a la ciencia y la tecnología; a que el México de hoy esté pendiente de sus mejores contenidos temáticos en la educación a todos los niveles y lo mejor: demostrar que la Ciencia no es un lujo.
Regresando al contexto educativo, ¿cómo se puede abatir su rezago si aún el 1% del PIB para ciencia y tecnología no se concreta? El inicio de esta respuesta está en el cumplir los objetivos que el sexenio pasado planteaba sobre tener un 2% del PIB y que esto se viera reflejado en más becas para estudios en el extranjero para que esta migración de conocimiento tuviera un retorno de reinversión al 100 %.
La segunda parte de la respuesta es otorgar mayor presupuesto para investigación básica y aplicada en universidades, así como aumentar los fondos para las diversas convocatorias de ConacyT para incentivar el desarrollo tecnológico en las diversas áreas.
Pero ahora pensemos qué se está haciendo en los estados.
Aún no se ha determinado la importancia de que exista un órgano descentralizado, donde investigadores científicos y tecnólogos realicen la labor de analizar el rumbo de cada acción y ejecución de los proyectos de inversión para los cuales cada competencia de gobierno pueda tener frutos en materia de desarrollo.
Es por ello que es importante determinar que el rezago de los niveles de vida de la población estén supervisados por científicos que tengan la clara opinión de cómo enfatizar y determinar cada acción dado por la naturaleza del análisis y su trayectoria en la metodología en la que día a día comprometen sus esfuerzos.
Así que quedan dos tareas pendientes. La primera contar con Secretarias de Innovación, Ciencia y Tecnología para cada estado, ya que esto rendirá frutos en la aplicación de los recursos enfocados a la optimización de cada idea y así se cristalice en casos rotundos de éxito.
Pero el gran reto es la segunda tarea, la cual corresponde a la apertura de nuevos “Centros de Investigación” en áreas donde la aplicación y la detección de oportunidades sean la actividad cotidiana. Un buen inicio serían las áreas Aeroespacial y Automotriz.
Estas tareas son la mejor fórmula para que en realidad podamos ser más competitivos y ofrecer a las generaciones nuevas oportunidades y hacer de México un país tecnológico.
Como ejemplo debemos mirar a países de oriente, que han dado muestra que lo esencial es la inversión al conocimiento del capital humano. No se trata de maquilar o manufacturar equipos, la idea es transformar mentes y diseñar en México los grandes sueños del mañana.
A pocos días de las elecciones en algunos estados de la República es necesario analizar y escuchar a los políticos del mañana, que en sus debates se tengan en mente a la educación como un pilar fundamental de progreso, que no sólo se escuche que la delincuencia y el crimen organizado se acabará con más policía y más mano dura o con planes integrados de disyuntivas incongruentes.
En síntesis, la solución está en la academia, en la renovación de la base de la educación, en la ética y la evolución de los nuevos conceptos. El proceso de los cambios en las personas está en la oportunidad de lograr y anhelar un mejor día un mejor futuro.
Y esto lo podremos lograr leyendo, manteniendo a la mente activa y deseando llegar al confort intelectual.
Debe de ser la esperanza de cada uno de los que pensamos que sí podemos, de lo que nos activamos por una democracia y de los que somos jueces de ver pasivo el crecimiento de nuestras regiones. Por esta razón la propuesta es activarnos a partir de nuestras acciones positivas y de cambio en cada uno de nuestros hogares.
