Justicia y no demagogia para pueblos indígenas
- Alejandro Armenta Mier
Respeto y justicia demandan los pueblos originarios en educación, salud, impartición de justicia y desarrollo social; por ello el compromiso con las etnias es permanente y representa un recordatorio de la deuda social que tenemos con nuestros hermanos.
Es prioridad que, en la discusión en el manejo de los recursos minerales estratégicos, se incluya la figura de la coinversión social para pueblos originarios en el 46% de la inversión privada de lo que se está planteando en la Reforma Eléctrica y Energética para el manejo de los recursos minerales como el litio.
Démosle respeto, no buscan que les regalen; necesitan que les abran la puerta a la justicia social y al desarrollo económico valorando sus usos y costumbres, a nosotros nos eligió el pueblo, no los bancos, ni las mineras; por ello nos debemos al pueblo. Buscaremos que se anexe un transitorio en la reforma eléctrica, ya que las cooperativas indígenas deben ser parte de esa inclusión en los proyectos económicos, productivos y turísticos de nuestra nación.
Desde el Senado hemos impulsado reformas por el reconocimiento a los pueblos originarios y pluriculturales, pues la tarea es impulsar la protección a los derechos de nuestros hermanos indígenas con propuestas que tienen que ver con el reconocimiento y respeto a la diversidad cultural, pues no podemos negar que somos parte de una Nación Pluriétnica y Cosmopolita.
Por ello, impulsamos la Ley del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas en beneficio de 17 millones de mexicanos que representan el 15% de la población total y la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud para la inclusión de jóvenes indígenas y afro mexicanos.
Sin duda, la sociedad tiene un origen eminentemente indígena; pues de acuerdo con datos del Instituto Nacional de las Lenguas Indígenas existen unas 68 lenguas habladas por aproximadamente 7 millones y medio de personas; tomando en cuenta que al igual que muchas otras lenguas en el mundo están en riesgo de desaparecer, siendo aproximadamente el 60 por ciento de las lenguas de México.
La mayor población indígena se encuentra en los pueblos: Náhuatl, 2 millones 587 mil 452 habitantes; maya, un millón 500 mil 441 habitantes; zapoteco, 771 mil 577 y mixteco, con 771 mil 455 habitantes; mientras que Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Puebla y Yucatán son los estados donde se concentra 61.09% de la población total de habla indígena.
En tanto, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en una de sus últimas valoraciones arroja una realidad cruda y de marginación para los pueblos originarios:
- En educación en México, el 17.8% de la población es indígena y el 25% de los hablantes de lengua indígena no saben leer ni escribir.
- Casi una quinta parte de la población indígena es analfabeta y quienes alcanzan a ir a la escuela, apenas llegan en promedio a sexto grado de primaria.
- En acceso a la justicia casi 6 mil personas que pertenecen a pueblos originarios están presas sin haber tenido acceso a un intérprete.
- El 99% ha pasado su proceso preso y sin sentencia. Ejemplo: En el 2000 el profesor Alberto Patishtán Gómez, indígena tzotzil originario de la comunidad El Bosque, en Chiapas, fue acusado de organizar una emboscada en la que murieron siete policías, a pesar de que se demostró que no existían pruebas en su contra y, permaneció en prisión durante 13 años. Durante su juicio no tuvo acceso a un traductor a su lengua materna.
- En acceso a servicio de salud en el 2018, solo el 15.4% de la población indígena tenía acceso al servicio de salud. Mientras que en servicios básicos de vivienda sólo el 57.5% de la población indígena lo tenía.
En Puebla, nuestro estado, tenemos más de 130 municipios con población indígena que conforman siete etnias. A pesar de ello el rostro de la desigualdad social, del hambre y de la inequidad es el rostro de nuestros indígenas. Estoy convencido del valor de los pueblos originarios porque provengo de una comunidad indígena, Acatzingo, (Tierra de Carrizales), donde aprendí el amor a la tierra, el respeto al medio ambiente, el desarrollo sustentable y al uso de energías alternativas como parte de una cultura de tradiciones que son ejemplo permanente de la vocación y cultura de los pueblos originarios. Ahí es donde se inscribe el verdadero humanismo social.
En México, quienes son parte de los pueblos originarios merecen ser incluidos en el desarrollo económico, social y político, que se traduzca en verdaderas oportunidades para nuestros indígenas y que les devuelva el papel protagónico que les fue heredado por nuestros ancestros.
“Amo wel ti mo yekitaskej ti nochin takan tech elkautojkej mejsewal xolalamej, amo wel timoyekitaskej takan in tomin sayoj ki kautakej tech in wejweyi xolalme.”
“No puede haber igualdad mientras nuestras localidades y municipios indígenas sigan siendo subordinadas, no puede haber equidad mientras los recursos económicos solamente se concentren en las ciudades.”
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Maestro en Administración Pública, presidente del Senado de la República y presidente de la Comisión de Hacienda. Más de 34 años de su vida dedicado al servicio público. Mis principios: ser útil, agradecido y acomedido.
