Desaparecidos y el “Tráiler de la Muerte”
- Eduardo García Anguiano
El tristemente célebre transporte jalisciense nos recuerda que el tema de los desaparecidos es muy difícil de esclarecer.
En el foro ¿Olvido, verdad o justicia? realizado en julio de este año en El Colegio de México, se escuchó el reclamo de los familiares de los desaparecidos y voces similares se han expresado en otros encuentros en distintas partes del país.
Los casos son diversos, se pide la presentación de estudiantes, policías, empleados, delincuentes, en fin, gente de diverso tipo y actividad, o como en el caso del “Tráiler de la Muerte” donde los cadáveres “reclaman” a los familiares desaparecidos.
La petición común es saber la verdad de lo sucedido en cada caso en particular para hacer justicia, a lo que el futuro gobierno federal se ha comprometido a dar respuesta.
Por lo declarado en ese foro y en otros, los diagnósticos y conclusiones los asemejan a los casos sucedidos en Sudamérica y Centroamérica, en donde conflictos en el marco de la Guerra Fría enfrentaron a los gobiernos con parte de su ciudadanía y en mucho esto originó las desapariciones.
Este parangón deviene en que bastaría con que el gobierno federal entrante asumiera el poder político, sacara los archivos y demostrara dónde están los desaparecidos para hacer justicia.
El diagnóstico y estrategia que se vislumbran no son de lo más acertados, pues las causas de las desapariciones en México no tienen el mismo origen a las del sur del continente; al escuchar las demandas de los familiares se concluye que los desaparecidos no se encontraban en una guerra contra el gobierno, sino en hechos cotidianos, enfrentamientos delictivos, en tránsito por el territorio, feminicidios u otras razones que originaron la desaparición.
Por lo que una propuesta basada en técnicas de investigación e inteligencia criminal y periciales forenses auguraría mejores resultados, pues se privilegiarían las pesquisas individualizadas para cada caso en concreto, más que de manera grupal.
El trabajo gubernamental señalado requeriría de la participación de las diversas fiscalías y los tres órdenes de gobierno, considerando la naturaleza de cada una de las desapariciones, no objeciones entre las autoridades gubernamentales.
El novelista Víctor Hugo expresó: “Ser bueno es fácil; lo difícil es ser justo”.
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Sociólogo y maestro en Administración Pública. Ha laborado en el gobierno federal y gobiernos locales en áreas de seguridad y gobierno. Ha sido profesor en la Universidad de las Américas Puebla, el IMIDECIP y el INAP. Escribe la columna Operación Seguridad.
