ITAM ve errores garrafales y vergonzosos en reforma de telecomunicaciones

Susana González G./La Jornada

La polémica o confusión entre sectores y servicios de telecomunicaciones proviene de errores garrafales, sustantivos y vergonzosos asentados en la reforma constitucional, porque dichos términos no fueron definidos, no se determinó su alcance ni los sectores que incluyen, aseveró Ramiro Tovar Landa, investigador del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Tal división, dijo, es muy burda, más aún en esta época de convergencia que permite que la difusión de contenidos de manera masiva, que se consideraba propia de la radiodifusión, se amalgame con las telecomunicaciones.

Tal es el caso de la televisión por cable, la única red convergente que tenemos en México, porque sirve de publicación masiva de programación de contenidos, pero también de comunicación bidireccional porque ofrece Internet, video y telecomunicaciones, por lo que es un problema encajonarla en uno u otro sector, destacó.

 

Hasta el siglo pasado, la radiodifusión se refería a la distribución de contenidos en forma masiva mediante el uso del espectro radioeléctrico en forma inalámbrica o por medio del ancho de banda de un cable de cobre, coaxil o de microondas (televisión y radio), en tanto que las telecomunicaciones se limitaban a la comunicación bidireccional, como la telefonía alámbrica e inalámbrica, explicó.

 

Sin embargo, el cambio tecnológico genera nuevos servicios, como radio o televisión digital, abiertas o restringidas, que no pueden encajonarse porque es difícil marcar los límites entre radiodifusión y telecomunicaciones. Sector es un término muy maleable que se pueden ampliar o limitar tanto como se quiera, en cambio los servicios son más distinguibles, consideró Tovar Landa.

 

En la metodología del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, refirió, las telecomunicaciones pertenecen al sector terciario o de servicios, el cual se subdivide en diversos sectores, como medios, medios electrónicos y medios de difusión, pero en la reforma y en las atribuciones del Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) sólo se habla de dos: radiodifusión y telecomunicaciones, sin que se haya tenido cuidado de precisarlos.

 

El especialista subrayó que en la reforma también se borraron de un plumazo los conceptos de dominancia, poder sustancial y mercado relevante, todos reconocidos y sustentados económica y jurídicamente en la práctica internacional. Los dos primeros fueron remplazados por preponderancia, dijo, para estar a modo y acorde con el Pacto por México”.

 

Fue otro yerro, dijo, porque el Ifetel quedó obligado a emitir las declaratorias de preponderancia por sector, a pesar de que empresas de radiodifusión ofrecen telecomunicaciones, y quedó excluida la televisión restringida (por cable, satelital o por microondas), ubicada en telecomunicaciones, donde se declaró que son preponderantes las empresas de Carlos Slim.

 

No es posible, sentenció, que sólo se tenga un preponderante por sector, cuando puede haber varios por servicios, pero estamos pagando las consecuencias de esa indefinición y volvemos a discusiones que en otros países ya no son tema.

 

No obstante, confió en que tales yerros se enmienden en la legislación secundaria y también con las atribuciones del Ifetel para aplicar la Ley Federal de Competencia Económica entre las empresas de telecomunicaciones para declarar poder sustancial y emitir regulación asimétrica.

 

http://www.jornada.unam.mx/2014/06/29/politica/008n1pol

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